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Tendencias: entrevista con Cecilia Braslavsky, de la Unesco

Los efectos de la globalización también llegan a las escuelas

Cultura

El mundo globalizado impacta en forma demoledora en la educación.

Más de 70 países incorporaron, en la última década, la enseñanza del inglés como lengua extranjera en las escuelas, en detrimento de otros idiomas clásicos. Entre los que más perdieron están el italiano, el francés y, especialmente, el ruso.

A eso se suma el ingreso de las nuevas tecnologías en el aula, que desplazan las tradicionales clases de historia, entre otras asignaturas humanistas. Y también, aunque no suscita mayores rechazos, se destaca la incorporación de aspectos ambientales en los contenidos de biología.

Así lo reveló a LA NACION la investigadora argentina Cecilia Braslavsky, que desde hace tres años dirige en Ginebra la Oficina Internacional de Educación (IBE, por sus siglas en inglés), el organismo de la Unesco dedicado al estudio de los contenidos de los planes de enseñanza.

Su análisis se corresponde con la preocupación transmitida hace unos meses por la Unesco, cuando advirtió que el 80 % de las 6800 lenguas que hoy existen en el planeta corre riesgos de desaparecer. "Eso llevaría al empobrecimiento de las riquezas culturales del mundo", advirtió, al señalar uno de los peligros de la globalización.

"La fuerte demanda en favor del inglés se suma a una serie de exigencias educativas surgidas de la globalización, que la Unesco define como un proceso de interdependencia creciente", explicó Braslavsky, de 51 años, que visitó la semana última Buenos Aires para dictar un seminario intensivo sobre "Planificación de sistemas y las instituciones educativas" en la Universidad de San Andrés.

Antes de llegar a la Unesco para dirigir la Oficina Internacional de Educación, donde conduce un equipo de investigadores de todo el mundo, Braslavsky fue coordinadora de Flacso entre 1984 y 1992 y dirigió la reforma de los contenidos básicos comunes en la reforma educativa instrumentada por el gobierno argentino en la década del 90. Colaboradora de la ex ministra Susana Decibe, se la considera "el cerebro" de la transformación educativa.

Su misión en Ginebra es transformar el organismo, dedicado tradicionalmente a la realización de conferencias de ministros de Educación de todo el mundo, para consolidarlo como el instituto de la Unesco especializado en los contenidos y métodos pedagógicos y en el desarrollo de los planes y programas de enseñanza.

-¿Qué desafíos tiene hoy la educación?

-El desafío es plantear un concepto provocador: promover al mismo tiempo la construcción de identidades locales y globales. Uno debe "casarse" con el lugar donde transcurre su vida cotidiana. Pero también identificarse con lugares lejanos, pero de cuyos destinos depende el lugar específico donde uno vive.

-¿Cómo impacta la globalización en el sistema educativo?

-Se percibe una fuerte demanda en favor del inglés, que es cada vez más diferente del inglés británico, norteamericano o australiano. Adquiere una vida propia, al margen de las culturas que le dieron origen y a costa de otras grandes lenguas nacionales.

-¿El idioma español está entre los que pierden?

-La lengua española no aparece como un perdedor importante. Tal vez por el atractivo de América latina, que surge como un continente dinámico, vital. El que más perdió fue el idioma ruso, particularmente en Europa Oriental, además del italiano y el francés. En Lituania, Georgia, Polonia, la República Checa, Hungría, Bulgaria, entre otros, hay una mayor presencia del inglés.

-¿El escenario internacional influye en los programas de estudios?

-Se genera una presión por la definición de competencias básicas para todos los niños del mundo, vivan donde vivan, porque el movimiento poblacional se multiplica. Hoy se estima que unas 175 millones de personas están en movimiento, de un lado a otro. El doble de 1975. Transitan por todo el mundo. Muchos se forman en un lugar y terminan trabajando en otro.

-¿Qué otros cambios se advierten?

-Los programas ponen más énfasis en los aspectos ambientales. Forman a los jóvenes en un mundo cada vez más interdependiente. Los chicos toman conciencia, por ejemplo, de que si un barco derrama el petróleo en el mar cerca de Galicia el impacto puede llegar a las costas argentinas. Pero aún no sabemos si estos cambios que se reflejan en los programas tienen impacto favorable en el aprendizaje de los chicos en el aula.

-¿Qué influye más en el rendimiento de los alumnos: los contenidos curriculares o las herramientas didácticas?

-Ambas. Buenas estrategias pedagógicas pueden ser usadas para enseñar teorías racistas o aprender a producir armas de destrucción masivas. Y buenos contenidos en los programas pueden ser desaprovechados si no hay buenas estrategias pedagógicas. Eso nos lleva a un tercer elemento clave, que son los buenos docentes. Ninguno de estos tres componentes tienen prioridad. Si tuviera que elegir uno, me quedaría con el docente. .

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