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Historias de vida

Un país cordial con los recién llegados

Exterior

México ha sido, históricamente, un destino elegido por miles de argentinos. Según los últimos datos provistos por la Secretaría de Gobernación mexicana, los argentinos residentes en México serían alrededor de 10.600. Sin embargo, se estima que están viviendo allí alrededor de 150.000 conciudadanos.

"La comunidad argentina en México es un verdadero misterio. Según los datos oficiales somos sólo 10 mil registrados, pero si le preguntás al hombre de la calle te dirá: `seguramente hay un millón de ches´", señala Héctor Arber, que vive en México desde hace casi veinticinco años. Además, agrega: "Siempre ha existido un flujo de inmigrantes argentinos a México, pero en los últimos dos o tres años se ha incrementado de manera exponencial".

"México no es el paraíso, pero tiene un potencial impresionante"

"A mediados de 2001, una empresa de servicios de tecnología me envió a reforzar su oficina en México. En esa época eso representaba toda una decisión, pero nos salió muy bien porque cuando explotó la Argentina nosotros ya estábamos bien acomodados en el Distrito Federal, en México", cuenta Miguel Angel Pereyra, de 33 años.

Hoy, es gerente de operaciones en una empresa mexicana "que no para de crecer". Vive junto a su esposa Yanina Laura Poncet (28), que trabaja en telemarketing en un banco.

"Estamos más que contentos. No nos hemos hecho millonarios, pero llevamos la vida que nos hubiera gustado disfrutar en la Argentina y que allá es hoy una utopía: ganamos lo suficiente como para vivir cómodos en un nivel de clase media, podemos ahorrar un poco todos los meses y mandarle algo de ayuda a la familia que quedó allá en el Sur".

"México no es el paraíso, pero tiene un potencial impresionante. Está por primera vez intentando encarar un cambio muy necesario, y si lo concretan, esto en diez años va a ser el primer mundo". Sin embargo, Miguel Angel advierte: "En México hay inseguridad, corrupción, politiquería, mala distribución de la riqueza", y agrega, irónicamente: "y por ello nos sentimos como en casa". "La integración es muy fácil. El mexicano es muy hospitalario, y las costumbres son muy similares", remarca.

Miguel Angel y su mujer dejaron dos carreras universitarias incompletas en la Argentina. "Este es un dilema que algún día resolveremos ya sea empezando una nueva carrera acá o tomándonos una temporada sabática para irnos a Buenos Aires a terminar con esas cosas pendientes".

"Lo que más nos impacta de México es toda la carga histórica que tiene esta cultura. El background de la cultura mexicana es muy fuerte y contrasta con el escenario argentino, donde lo que tiene cien años de antigüedad ya es histórico", recalca.

"Somos una familia bilingüe"

Héctor Jorge Arber (54) y Ethel Volnovich viven en México desde 1978. "Lo primero que hicimos fue encargar a nuestro hijo Hernán, influenciados por el conocido machismo mexicano, que nació a los 10 meses de que llegamos. A los 16 meses, nació el otro azteca, Julián", cuenta Héctor con gracia y agrega: "somos una familia bilingüe: dos hablamos `argentino´ y dos hablan `mexicano´".

"México es un país, tradicionalmente, afectuoso con el extranjero. Siempre nos sentimos a gusto, jamás hemos recibido agresiones por el hecho de ser foráneos. Nos reímos, junto con el mexicano, de los chistes de argentinos por nuestra fama de fanfarrones", admite. "Hoy, la mayoría de nuestras amistades son mexicanas, y mi esposa y yo iniciamos los trámites de naturalización. Desde que llegamos, intentamos asimilarnos a las características del país. Por mi trabajo, relacionado con colegios, me convertí en un lector obsesivo de la rica historia mexicana y eso te permite comprender dónde estás parado", destaca.

"La comida, las tradiciones, la historia y el slang son totalmente diferentes. El humor, el carácter festivo, la informalidad del mexicano se te impregna. Algo que nos cuesta a los argentinos es la cordialidad en el trato cotidiano", señala y recalca que el argentino que cae antipático es el que "siempre está comparando".

"La comida y los restaurantes argentinos están de moda en México. Las carnes, la pizza, el matambre son platos que, en los últimos diez años, han entrado en el gusto del mexicano".

Héctor dice que después de vivir, por casi veinticinco años en México, muchas cosas cambian. "Cada vez que vuelvo a Buenos Aires, el taxista me mira por el espejo y me pregunta de dónde soy. Obviamente es una pregunta para la que no tengo respuesta", confiesa, pero inmediatamente aclara: "Infancia es destino. Soy argentino, mis lazos con mi país y mi ciudad no se pueden olvidar, ni dejar. No me fui con resentimiento de la Argentina, sino con muchas cosas que agradecerle, a diferencia del recién llegado que viene con cierta dosis de odio por tantas crisis y deterioro del país".

"Nos fuimos de la Argentina antes de que se nos hiciera más difícil"

Antonio Lucio Di Monaco (35) dejó la Argentina con su esposa en noviembre de 2001 porque se le presentó una oportunidad de trabajo y, además, porque el panorama se le iba haciendo cada vez más difícil e imaginaba que se venía un desajuste económico. Estuvo en Italia durante un año, "pero luego me ofrecieron volver a trabajar de lo mío - ingeniería industrial - como gerente de una planta en Puebla, México, y acepté el desafío".

"Las tradiciones mexicanas más arraigadas son las religiosas, en especial la forma de festejar el día de los muertos, día en el cual no se trabaja y cada uno tiene como obligación visitar los cementerios y rendirle culto a los muertos. En algunos casos, hasta preparando y llevándoles sus platos de comida favoritos".

Antonio coincide en que los argentinos, en especial los profesionales, son respetados y queridos, aunque admite: "Igualmente nos catalogan de engreídos y poco modestos". "Admiran nuestro ritmo de trabajo: es fácil para un argentino pasar más de12 horas en la oficina o planta, pero aquí, suelen trabajar con ritmos más tranquilos".

En cuanto a la forma de ser de los mexicanos señala: "Son tranquilos, sin horarios, con una flexibilidad en cuanto a la puntualidad increíble. Familiarmente son muy abiertos". Antonio cuenta que en México no es necesario incorporar hábitos alimenticios, ya que existen varios restaurantes argentinos y además, se consigue comida argentina en los supermercados. "La alimentación mexicana es variada. Pero lo que nunca falta en la mesa es el alcohol: desde el tequila y la cerveza negra, hasta el vino", subraya.

"Estamos muy agradecidos a México por la maravillosa recepción que nos ha dado"

Ambos son arquitectos, pero no pudieron seguir viviendo en la Argentina.

Gustavo Berkman y Natalia Antico viajaron a México "cansados por las pocas posibilidades que nuestra carrera tiene en la Argentina y por los constantes malos tratos de los empleadores". Hoy, trabajan en una empresa constructora, en Oaxaca.

"Estamos muy agradecidos a México por la maravillosa recepción que nos ha dado, ya que hemos conseguido rápidamente empleo y eso nos permite proyectar nuestro futuro".

"Cuando llegamos a estas tierras el 27 de abril de 2002 no conocíamos a nadie. Hoy, estamos armando nuestra vida de la mejor manera. A mí no me resultó difícil adaptarme. A Natalia un poco más", cuenta Gustavo.

"Es una sociedad bastante dispar: hay un bache muy grande entre la clase alta y la clase baja. Además, son muy religiosos, cosa que a nosotros, que somos bastantes laicos, nos chocó un poco", agrega.

"El argentino, en general, es bien recibido en México. Pero es una sociedad distinta. La cultura machista se da en todos los niveles sociales, el hombre en la calle y la mujer en su casa", cuenta Gustavo, aunque admite que si una mujer quiere trabajar "puede hacerlo tranquilamente". "De hecho, Natalia trabaja y le va muy bien en lo que hace", destaca.

"La comunidad argentina es pequeña en Oaxaca. Cuando nosotros llegamos éramos muy poquitos, pero a medida que pasa el tiempo cada vez se ven más compatriotas por las calles", dice Gustavo y reflexiona: "Es que acá las cosas son muy distintas. Si uno quiere trabajar lo consigue rápido".

"Cada tanto nos juntamos con otros argentinos a comer algo, hacemos empanadas, o un asadito junto con los amigos mexicanos. A pesar de extrañar nuestro país y nuestras costumbres, México nos dio la posibilidad de empezar a crecer en nuestra profesión, por eso, le estaremos altamente agradecidos toda la vida".

"No todo es color de rosa"

Paula Lancman (24) vive en México DF hace un año y medio y consiguió trabajo apenas llegó. Sin embargo, asegura: "No todo es color de rosa. Tengo muchísimos amigos argentinos que ya se volvieron a la Argentina porque no soportaron más este país".

Para Paula, México está mejor que la Argentina, aunque señala que "los mexicanos se quejan bastante".

"Lo que más extraño es la obra social, que en México es carísima, a mi gente, a la familia y llegar rápido a todos lados".

"En La Condesa, hay un bar donde los lunes se plaga de argentinos y tocan temas de nuestro país, principalmente rock. Es muy nostálgico, y hasta el menos divertido canta y grita", cuenta y recalca: "uno de los integrantes es el ex guitarrista de Charly García".

"No es fácil el desarraigo, la mayoría de los argentinos que conozco están acompañados o en pareja. Yo vine sola", señala y advierte: "Hace falta mucho aguante. A mi me gustaría regresar en un tiempo a la Argentina. Uno idealiza mucho el estar afuera y triunfar, pero luego uno se da cuenta que hay otros valores que estaban dormidos y se despiertan en soledad lejos de todo".

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