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Gente que hace / El arte de crear, producir, exportar y generar trabajo en la Argentina

Los que suman, multiplican

Información general

Son emprendedores en rubros tan diversos como el software, la higiene, la protección de la naturaleza y la capacitación. Se identifican, sin embargo, porque comparten una nueva manera de trabajar y de convivir en la que el compromiso, el respeto y la creatividad reemplazan la relación de dependencia y la rutina

Inicia, puntapie inicial

Inicia, emprender para el futuro, es una organización civil sin fines de lucro que promueve el desarrollo de la acción socialmente responsable en la Argentina. Funciona en San Isidro, en la provincia de Buenos Aires, y su creador y principal referente es Joaquín Sorondo, un experto en recursos humanos con larga trayectoria profesional en empresas de primera línea que, ante el agravamiento del desempleo y la falta de respuesta de las organizaciones tradicionales, decidió movilizarse y movilizar a otros en la búsqueda de alternativas nuevas. "Primero - reseña Joaquín- armé el Foro de Jóvenes sin Trabajo y a fines de 2001 empecé a pensar en una asociación. Rápidamente advertí que no era convocante una agrupación de gente "sin trabajo" porque nadie se quiere sentir perdedor, y que el problema de la falta de trabajo en la Argentina es una moneda de dos caras: la del desempleado y la del emprendedor por necesidad, que como no consigue trabajo se lo inventa, y ambos aspectos suelen converger en una misma persona. Así que resolví enfocarme en esta mirada más positiva y empecé a reunir emprendedores, que no son solamente desempleados, sino también personas que tienen trabajo, pero quieren desarrollar su propio emprendimiento, y no siempre con fines comerciales: pueden ser iniciativas culturales, comunitarias, políticas. Así se juntaron los inicieros, los que encabezaron la movida."

Inicia tiene ya cuatrocientos asociados gratuitos y novecientas personas pasaron por los Encuentros de Emprendedores, que se realizan todos los meses en el Colegio Santa Inés de San Isidro. Cuentan con una red de instructores que ya capacitaron a doscientas personas en horas donadas, y otra de profesionales que asesoran gratuitamente a los emprendedores. "No tenemos local sino una oficinita -explica Sorondo- porque no queremos que la gente venga, sino ir nosotros hacia la comunidad; quien te presta el lugar termina involucrándose. Nos apoyan instituciones y empresas, y los emprendedores de Endeavor, quienes cuentan sus experiencias en los Encuentros. Joaquín y su gente quieren recuperar "el espíritu de la plaza del barrio, o del pueblo, donde la gente se encuentra, se espera y se conoce. Un periodista le preguntó hace poco a una de nuestras socias -cuenta-, una señora que vende milanesas de soja, qué representa Inicia para ella y le contestó: «La posibilidad de juntarnos»".

www.inicia.org.ar

DPS, acceso al futuro

Cuando Gian Muraglia y su socio Pablo Servent consiguieron su primer trabajo en una gran compañía se dieron cuenta de que la relación de dependencia no era lo de ellos y resolvieron dedicar todo el tiempo libre a un proyecto propio: el desarrollo de software para máquinas expendedoras de tickets en los colectivos. Les fue bien, y de esa semilla surgió en 1995 DPS Automation, empresa que ofrece soluciones innovadoras en software para control de acceso, estacionamiento inteligente, ticketing, control de tráfico y seguridad, transporte público y peaje.

"Nuestro acierto -dice Gian- fue enfocarnos hacia un rubro no estándar; en los años 90 se abrió en la Argentina un nicho de demanda de sistemas que permitieran relacionar el control a través de la informática con determinados equipamientos, hacerlos funcionar y obtener información, y casi no había proveedores. Por ejemplo, surgió la necesidad de controlar el acceso de miles de personas a las canchas de fútbol. Se necesitaba una solución que combinara sistemas complejos con maquinarias simples. Así, crecimos rápidamente. Al año, incorporamos una secretaria y dos técnicos; después, a un tercer socio, Diego De Marco. Hoy somos ya sesenta, entre nuestra planta en el barrio de Villa Urquiza y las oficinas de la provincia de Córdoba y las de Chile; además, están avanzadas las tratativas para instalarnos en San Diego, California, y poder venderles tecnología a los que siempre nos la vendieron."

DPS se hizo fuerte en control de accesos y ganó clientes de primerísima línea (Temaikén, Parque de la Costa y Tren de la Costa, control de acceso a los estadios de fútbol, Isenbeck, Mercovía, Eki Discount, entre otros) gracias a su confiabilidad y capacidad de innovación. Aplican un enfoque multidisciplinario al desarrollo y el diseño de sus productos. Su calidad está certificada con la norma ISO 9000 versión 2000. En 2001, DPS ganó un importante contrato para implementar la tecnología free-flow (que permite el cobro de peaje sin la instalación de cabinas ni barreras, lo que agiliza el tránsito y evita accidentes) en una de las principales autopistas de Santiago, Chile, constituyéndose en una de las primeras de su tipo en el mundo. No era su primer trabajo en América latina. Ya se habían hecho cargo del primer proyecto importante de tecnificación del transporte público en Bogotá. "La actual coyuntura económica -dice Muraglia- nos perjudica porque se detuvo en el país la inversión en infraestructura, pero favorece nuestra expansión hacia el mercado externo."

www.dps.com.ar

Fundación de Historia Natural Félix de Azara, encuentro de generaciones

A los siete años empezó a coleccionar. A los catorce quiso organizar su primer museo. Aprendió a formular pedidos a las autoridades y supo que casi siempre la respuesta es "no". Pero hoy, a los 25, Adrián Giacchino es el director ejecutivo de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara, una ONG sin fines de lucro dedicada al estudio y la conservación de la naturaleza y el uso adecuado y sustentable de los recursos naturales en América latina. La fundación nació en noviembre de 2000 gracias al impulso de Giacchino y el profesor Julio Contreras, investigador del Conicet que actualmente la preside. La integran biólogos, historiadores de la ciencia y el pensamiento, antropólogos, bibliógrafos, estudiantes e intelectuales. "Me interesaban los dinosaurios cuando aún no estaban de moda - dice Adrián-; trabajé en museos y ahí me contacté con investigadores que ya terminaban su ciclo profesional y tenían un legado para transmitir; entonces decidimos sumar a gente joven con manejo de los medios modernos de comunicación más la experiencia en investigación básica de quienes habían trabajado toda su vida y tenían su biblioteca, sus colecciones para estudio o exhibición. De esta convergencia surgió la fundación, con un fuerte apoyo de la Universidad Caece, que la visualiza como una posibilidad de proyección en la comunidad.

El Museo de la Naturaleza (MuNa) es el proyecto más ambicioso de la fundación. "Tenemos el lugar -explica Giacchino-, en Avenida de Mayo 866; el contenido y las colecciones. Ahí queremos mostrar las bellezas naturales de la Argentina, con fines de estudio y de información turística, promocionar los ambientes cuidando el patrimonio. El museo es la cara visible de un centro de investigación científica y abarca nuestra riqueza minera y geológica, paleontología, ambientes terrestres y marinos, una muestra de aves y una de arqueología. Las colecciones tienen valor internacional y serán montadas por quienes las tienen y las formaron." La página web de la fundación es un archivo de consulta. Vale la pena visitarla y sorprenderse por la cantidad y calidad de los trabajos y propuestas. Empezaron siete. Hoy son ciento cuarenta, entre personal permanente, temporario y voluntario.

Interactúan con más de cuatrocientas organizaciones, desde universidades del primer mundo hasta microemprendimientos sobre cultivos sustentables de frutas y hortalizas que reciben asesoramiento. Trabajan con "burocracia cero". "Tuvimos la suerte -afirma Adrián- de haber surgido en un momento de crisis económica, así que aprendimos rápidamente a volcar todos los recursos hacia logros concretos. En el corto plazo, el museo estará siendo visitado por la gente porque nuestro objetivo es beneficiar a la comunidad."

www.caece.edu.ar/fundacionhn

BAClean, negocios limpios

Gabriel Hornstein es un apasionado de la excelencia y de la calidad. Su empresa, BAClean, líder en la comercialización y distribución de productos para la higiene institucional, reconoce su primer antecedente en la que fundó su padre, en otro rubro, en 1946. La creó en 1993 y cuatro años más tarde tenía el 45% del mercado. "Supimos combinar -dice- mejores productos con mejor relación precio-calidad y mejor atención al cliente. "En BAClean los negocios se manejan con transparencia hacia afuera y hacia adentro. "El incentivo moral -sostiene Hornstein- es más fuerte que el económico; en la empresa no hay secretos y creemos que trabajar es identificarse con la organización, compartir objetivos, ganar plata y pasarla bien." Cuando la última crisis del país los puso a prueba, esta filosofía demostró ser acertada.

Siguieron trabajando a pesar de la dramática interrupción en la cadena de pagos y, en mayo de 2002, BAClean inauguró su propia planta industrial, en Martínez. Fue un punto de inflexión. "Al principio importábamos productos norteamericanos -cuenta Gabriel-, pero cuando tuvimos un mercado empezamos a fabricar por vía de terceros algunos químicos y jabones hasta llegar a abrir la fábrica propia. Nuestra idea es construir cleaning centers en toda América del Sur. En BAClean trabajan cien personas con diversidad de experiencia y capacitación. El socio de Gabriel, Osvaldo Abeledo, se encarga de los aspectos administrativos y operativos de la empresa, que se define como "un antes y un después" en su rubro. La innovación permanente y un alto grado de responsabilidad social son también claves. Ellos incorporaron los conceptos cash & carry (compre y lleve) y one stop shopping (todos los productos de una sola fuente) más la alternativa de comprar por Internet. BAClean es la única empresa del rubro, en el mundo, que opera por medio de franquicias. Tienen quince locales en la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil. "Con nuestras franquicias -dice Gabriel- capturamos la imaginación del mercado; no queremos franquiciados pasivos, sino emprendedores; por eso les damos capacitación y un área protegida para desarrollar negocios. La responsabilidad social empresaria pasa por crear trabajo y generar divisas para el país, pero también incluye la implementación de un programa muy completo de cuidado de la salud y protección del medio ambiente, ya que nuestros clientes manipulan productos con diversos grados de peligrosidad."

Gabriel Hornstein comparte su experiencia y sus conocimientos en charlas y encuentros con universidades e instituciones como la Fundación Endeavor. Está contento y vislumbra un gran futuro para su negocio. Quizá porque no le interesa tanto "su" negocio como saber que es hombre y, desde su rol de empresario, nada de lo humano le es ajeno. .

www.baclean.com
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