Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Emprendedores para la nueva Argentina

El impulso creativo, las herramientas y la capacitación para facilitar el despertar del espíritu emprendedor fueron recibidos con júbilo por las 1400 personas que asistieron a la sesión plenaria y a los 45 talleres y consultorios organizados por la Fundación Endeavor

Sábado 09 de agosto de 2003

Es necesario crear una cultura emprendedora. Podemos hacer que las personas perciban que las cosas pueden suceder en la vida. Basta con tener talentos, unirlos a los recursos y listo: tal cultura parece existir y un caso de éxito impulsa a otro. Para los que están comenzando, el consejo es creer. Quien se aferra a una idea puede lograr el triunfo", comenta Linda Rottemberg, cofundadora de Endeavor. Esta filosofía, que es el centro de gravedad de la fundación que nació en 1997, y que en la Argentina está desde 1998, se reflejó con creces en la V Conferencia Endeavor realizada en la ciudad de Buenos Aires el 26 y el 27 de junio pasado, en el hotel Sheraton, con el título "Emprendedores para una nueva Argentina". La necesidad de ser flexibles para adaptarse a los cambios permanentes que impone el tercer milenio, el convencimiento del valor que tienen tanto la tenacidad como la iniciativa para lograr que un emprendimiento se convierta en conocimiento aplicado, más la necesidad de crear empleo, y la de aprender a emprender, resultaron sentimientos compartidos en la conferencia. Salieron a la luz en las charlas informales entre los participantes (emprendedores, representantes de ONG, de gobiernos, estudiantes, hombres de negocios y académicos), durante los talleres y también en los discursos de los panelistas. Como señaló María Eugenia Estenssoro, co fundadora de Endeavor Argentina y directora de la Compañía Social Equidad, "la Fundación Endeavor tiene emprendedores, donantes, sponsors y voluntarios que son parte de una de las redes más dinámicas en la comunidad de negocios, cientos de personas que comparten información y experiencias".

Con el objetivo de promover el espíritu emprendedor, la conferencia se transformó en un espacio de reflexión colectiva que estuvo atravesado por deseos que, aunque silenciados por los oyentes, se intuyeron comunes en la concurrencia: la urgencia de reinventarse como sociedad e impedir que las sombras creadas por las desesperanzas opaquen la posibilidad de soñar individualmente, de tener el coraje suficiente para llevar a la práctica esos sueños y de lograr éxitos personales, tanto en emprendimientos comerciales como sociales, que impactan positivamente en la sociedad donde actúa cada persona o grupo que los pone en práctica.

En todos los casos, una idea fuerza fue comprender y aceptar que en los emprendimientos hay más fracasos que éxitos, pero la pasión, el empeño y la confianza en una idea son el motor que impulsa la continuidad, y las adversidades, un factor movilizador de riquezas para no abandonar el objetivo. En definitiva, fue como una vara mágica que unió a los participantes desde las diferencia con un fin común, el de construir un país sustentable con las acciones de unos apoyándose en las de otros, compartiendo conocimientos y, en algunos casos, asociándose para obtener mejores resultados.

El soplo inspirador provenía, en parte, de las historias de los conferencistas. Manuel Mora y Araujo, académico, fundador de empresas y de varias ONG, entre las que se encuentra Compromiso, comentó que "cuando una persona está comprometida con el país, lo está en todos los ámbitos". Y agregó que el concepto de emprender va más allá de lo económico.

Por su parte, Claudio López Silva, directivo de Service Bureau Intetel, emprendedor Endeavor, aclaró que "la Argentina es el mejor lugar para ser emprendedor", demostrando su tesis con un relato comparado entre la vida cotidiana de un hombre de Helsinki y un argentino de la generación de la Guerra de Malvinas, que, como le sucedió a él, en veinte años pasó de la intención de ser un ingeniero especializado en tecnologías nucleares a quedar fuera del circuito comercial varias veces por los vaivenes financieros y, luego, a construir una empresa, consultora de servicios, que hoy tiene oficinas en Chile, México y Uruguay. "Mientras el finlandés se recibió de físico, cualquier argentino en el mismo período mutó de gorrión a águila. Nos hemos adaptado luchando, creando y recreando. Lo que verdaderamente cuenta es la idea", culminó e instó a los presentes a perseguir sus propios sueños.

Gente que hace

Historias abundaron. Entre ese abanico de seres que pueden, a pesar de las limitaciones, estuvo Guillermo Worman, de la entidad civil Participación Ciudadana, una ONG de Tierra del Fuego que está poniendo en práctica el concepto de civismo en acción. "Las conductas colectivas se logran a partir de la transformación individual. Logramos que se eliminaran las listas sábana y se creó la comisión de debate ciudadano. Ninguna ley municipal puede ser aprobada sin que la gente participe. Dejamos de ser espectadores", acotó Worman, que empezó su tránsito por las actividades comunitarias en el universo de los seres con discapacidades.

Con el acento de los cerros jujeños, habló también Jorge Gronda, el médico que desde hace casi dos décadas está buscando la manera de mejorar la salud de la gente en Jujuy, su provincia natal. Contó que empezó tratando de impulsar la cría de llamas para utilizar sus fibras, pero que cuando comentaba su idea a las mujeres de poblaciones dispersas, éstas le decían que abandonara ese tema porque no era el más importante. Y empezó a trabajar con Rosario Quispe, una coya perseverante, con la intención primera de combatir el cáncer de mama en esos minipoblados puneños.

"Renuncié a grandes financiamientos cuando no respetaron mi integridad; a veces piensan que porque ponen los recursos son dueños de tu sueño. Con un presupuesto de $ 500 alcanzaba para llevar adelante el proyecto. Hicimos planificación familiar para mujeres y operamos a 500 personas. No me institucionalicé. Me hice amigo de los hombres de negocios. Con los empresarios hay que ser claros; si no nos va bien como sociedad, no nos irá bien como empresa. Esto necesita un debate. Si no se aclara, la sustentabilidad no alcanza."

Entre los panelistas también estuvo Gustavo Genusso, de la entidad Gente Nueva de Bariloche, explicando su labor en el sistema educativo y enseñando a los más necesitados a ser emprendedores a través de un cambio de estructuras, además de fomentar el trabajo de los jóvenes.

Ariel Lerer, director de la Fundación Endeavor Argentina, y Francisco Cabrera, director ejecutivo de La Nacion, presentaron este suplemento, que editan en forma conjunta Endeavor y el diario. "¿Por qué La Nacion apoya esta iniciativa de Gente que Hace? -se preguntó Cabrera-. Porque los valores de la cultura emprendedora -la audacia con responsabilidad, la iniciativa privada, la generación de empleos...- son nuestros mismos valores, los que el diario siempre ha defendido."

Tierra adentro

No faltó el testimonio de María Isabel Borghi, una ingeniera que pertenece a la Fundación Cideter que armó un portal de máquinas agrícolas y agropartes, el Consorcio Cono Sur Santa Fe, que reúne a más de 600 empresas y un cluster de fabricantes de máquinas destinado a exportar sus productos. "Cambiamos la mentalidad empresarial. Ahora las firmas comparten los costos de las acciones publicitarias, los viajes, la presentación de las máquinas en exposiciones mundiales". Al decir de Borghi, "la unión hace la fuerza".

Sociedades exitosas

En la cita anual de Endeavor, palabra que deriva del francés antiguo y significa esfuerzo o empeño consciente en dirección a un objetivo, Silvia Torres Carbonell, directora del Centro de Emprendedores del IAE, sostuvo que el ítem entrepreneurship es el tema del siglo XXI. "La Argentina, después de Chile, es el país de América con mayor número de emprendedores. Ocupa el quinto puesto entre las naciones que integraron el estudio. Uno de cada siete argentinos participa de una actividad emprendedora, tanto por motivación como por necesidad."

Por cierto, no fueron los únicos que contaron sus travesías y las estrategias que llevan a la práctica en esa difícil tarea de sostenerse construyendo en una comunidad. Estuvo, entre otros, Guillermo Marchioni, de Ceicom SA, y el director de BCG Boston Consulting Group, Jorge Becerra, quien dijo que "hay dos variables que son mucho más importantes que el tipo de cambio oportunista para estimular la actitud exportadora: inversión y financiamiento".

Al cierre, Estenssoro sintetizó el espíritu del encuentro: "En Endeavor creemos que las empresas tienen una función más importante que solamente maximizar las ganancias de los dueños. El sector empresarial tiene mucho que aprender de las ONG. En la década del 90 todo era un negocio financiero. Los mercados emergentes terminaron siendo mercados en emergencia. Las empresas tienen que hacer algo más. De nada sirve si gastan un millón de pesos en la comunidad y no pagan los impuestos ni las deudas. Estos programas no pueden ser aspirinas de conciencia. Estamos impulsando una cultura emprendedora que tenga en cuenta a los otros".

Por María Teresa Morresi

Te puede interesar