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De Tucumán al teatro porteño

Sábado 16 de agosto de 2003

Dentro de la nueva camada de nuevos dramaturgos argentinos se destaca el tucumano Martín Giner (27 años), que ya tiene una obra en Buenos Aires. "Terapia", que se representa los jueves en Liberarte, interpretada por Luis Gianneo y Eduardo Poli, con la dirección de Julián Cavero; en tanto que mañana, a las 19, en El Ombligo de la Luna, se estrenará "Verduras imaginarias", con Irene Grassi y José Luis Rivarola, dirigida por otro joven tucumano, Gastón Courtade.

La producción de Giner es bastante amplia. Desde fines de los años 90 ha estrenado "La verdá del eférico", "Terapia", "El tramitante", "Verduras imaginarias" (también se dio a conocer en Mendoza, con las actuaciones de Gladys Ravalle y Jorge Fornés), "De personajes y otra gente", "Quién mató a mister Wilson, el pavo y todos los demás" y "La curiosidad mató al gato, tres gendarmes, seis bomberos y una señora que pasaba por ahí". Actualmente, bajo su dirección, presenta en la ciudad de San Miguel de Tucumán "75 puñaladas", una comedia policial que se ha transformado en un verdadero éxito de público.

Martín Giner acaba de terminar su carrera de licenciado de Teatro en la universidad tucumana, pero la actuación por el momento no le interesa, aunque es consciente de que ejercitarse en ella le posibilitó conocer más íntegramente el proceso teatral y esto lo ayuda mucho más a la hora de la escritura.

Tanto "Terapia" como "Verduras imaginarias" son historias absurdas. La primera muestra la relación entre un terapeuta y un paciente que alucina con ver a su madre todo el tiempo; en tanto que en "Verduras imaginarias" expone la intimidad de un matrimonio y su relación rutinaria. Giner destaca que el absurdo lo divierte, "es como una lupa, tomo lo cotidiano, eso que parece invisible, lo transformo y resulta divertido".

Una búsqueda generacional

"Me interesan las historias pequeñas -confiesa el autor- porque te permiten hablar de cosas grandes. Cuando en "Verduras imaginarias" observo la historia de un matrimonio normal, descubro que mostrando sólo su cotidianidad posibilito transformar esa relación y también puedo cuestionarla."

Si bien es cierto que su producción tiene pocos puntos en común con la tradición realista del teatro tucumano, para él eso resulta normal. "Mis influencias no están en el teatro tucumano -destaca-, vienen de afuera. Por una cuestión generacional, como escritor o como artista, hacés la contra. Pero esto no solo me pasa a mí; en este momento somos muchos los artistas que estamos buscando otras cosas. Pero aun así tenemos muy buena relación con las generaciones mayores. Los actores y directores del elenco estable de la provincia, por ejemplo, se acercan a ver nuestros espectáculos y nos hacen devoluciones, no estamos enfrentados."

En este momento, Martín Giner disfruta de ver sus obras representadas en otras ciudades. Cuando vino a Buenos Aires y vio una función de "Terapia" descubrió algunas claves que le interesaron sobremanera. "Fui como espectador -cuenta- y me encontré riéndome de mi propia obra, me sorprendí. Además me interesó mucho ver a mis personajes bajo la mirada porteña, porque hay muchas diferencias entre la actuación tucumana y la de Buenos Aires. Mientras en la puesta de mi provincia esos mismos personajes eran más tranquilos, más pausados, en Liberarte los vi con otra energía, con un ritmo muy alto."

En su última obra, "75 puñaladas", se aparta del absurdo para intentar la comedia. Muestra el caso de un sospechoso suicidio. Se trata de una experimentación en la que trata de quebrar la lógica de los policiales clásicos. Sigue jugando con la escritura y con buenos resultados.

Para agendar Verduras imaginarias, de Martín Giner. Dirige Gastón Courtade. El Ombligo de la Luna Anchorena 364 (4867-6578). Domingos, a las 19. $ 5.

Carlos Pacheco

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