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La esposa de De Vido controla y asesora

Segunda de la Sigen, ayuda a su marido

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LA NACION
Miércoles 27 de agosto de 2003

Controla al Poder Ejecutivo, pero al mismo tiempo colabora con él. Su nombre es Alessandra Minnicelli, es síndica general adjunta de la Nación y, según calificadas fuentes del Gobierno, asesora a su esposo, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

Minnicelli fue designada a fines de junio pasado como la segunda funcionaria en importancia de la Sigen, organismo que debe controlar los actos del Gobierno.

La decisión fue cuestionada por la organización Poder Ciudadano y diputados de la oposición por considerar que se planteaba un caso de incompatibilidad y una posible falta de ética. El Gobierno dio una respuesta contundente: Minnicelli se excusaría de intervenir en cualquier acto relacionado con la gestión de De Vido.

Fuentes oficiales revelaron a LA NACION que la abogada, de 41 años, nacida en Río Gallegos, "cumple funciones habituales de asesoramiento" en la cartera ubicada en el piso 11 del Palacio de Hacienda. Entre otras tareas, la jurista participó en el diseño de resoluciones y decretos referidos a la licitación de los corredores viales y de los peajes -dijeron las fuentes-, entre otros asuntos sensibles que, al mismo tiempo, deben pasar por sus manos por su cargo en la Sigen.

LA NACION se comunicó con el despacho de Minnicelli en la Sigen para preguntarle sobre esta cuestión, que podría caer bajo el análisis de la Oficina Nacional de Etica Pública por una eventual violación a la ley de ética pública e incompatibilidad de funciones. Pero no respondió los llamados. La misma decisión adoptó el ministro De Vido, que fue consultado en varias oportunidades por medio de su vocero y de su secretario privado. Por su parte, en la Sigen afirmaron que Minnicelli tiene a su cargo áreas "ajenas a la esfera del Ministerio de Planificación".

Según las fuentes, la abogada asiste al Ministerio de Planificación a veces por la mañana y casi siempre por las noches. Entretanto, en su despacho en la Sigen, en el centro porteño, puede acceder a la información de cualquier área del Estado, incluida la cartera que comanda su marido.

"Viene a la mañana y a la noche para ver los expedientes", comentó ayer a LA NACION un alto funcionario del Ministerio de Economía, la cartera que ocupa 11 de los 12 pisos del Palacio de Hacienda. Otra fuente de Planificación Federal ratificó esta rutina. Sostuvo que para cumplir con sus recomendaciones, De Vido designó a un ex fiscal que firma las respectivas decisiones administrativas.

Para el constitucionalista Daniel Sabsay, si se demostrara que Minnicelli está cumpliendo funciones en la cartera que conduce De Vido, el caso estaría "reñido con la lógica y, por lo tanto, hay un conflicto de intereses fenomenal, ya que el Ministerio de Planificación es el organismo por excelencia sujeto a los controles de la Sigen".

En Santa Cruz, Minnicelli ya había trabajado cerca de su esposo, a quien conoció en 1984. Hija de un artista plástico, "Lali", como la llaman, conoció a De Vido en el Instituto Provincial de la Vivienda (IDUV). En 1987, De Vido, que es arquitecto, fue designado secretario de Obras Públicas del entonces intendente de Río Gallegos, Néstor Kirchner. Cuatro años más tarde, Kirchner se convirtió en gobernador y De Vido, en su ministro de Economía. En 1992 Minnicelli fue nombrada coordinadora del servicio jurídico de la cartera económica provincial, que conducía su entonces flamante esposo. Un año después sumó el cargo de síndico de la empresa local de energía, denominada Servicios Públicos Sociedad del Estado.

Perfil bajo

Fuentes del sector privado que mantuvieron un vínculo contractual con aquella gestión provincial indicaron a LA NACION que "el papel de Minnicelli era reportar a su marido todo lo que ocurría en los distintos organismos del Estado".

Según la misma fuente, en el intento de instalación de una zona franca en Río Gallegos, a mediados de los años 90, intervino en la negociación con las empresas interesadas. Luego el proyecto no se concretó.

Minnicelli no participó en listas electorales ni en actos públicos, pero nunca se alejó del poder. En silencio, siempre con un perfil bajo, conservó ambos puestos hasta su ingreso en la Sigen, dos meses atrás.

El sueño de unificar Economía y Planificación

Julio De Vido sueña con la unificación de los ministerios de Planificación Federal, a su cargo, y Economía.

De Vido ha pedido que se hagan algunos estudios sobre la eventual fusión de las dos carteras en el mediano plazo, según confiaron a LA NACION fuentes seguras.

El ministro de Planificación, sostienen, cree que podría suceder a Roberto Lavagna si éste decidiera dar un paso al costado o si se produjera algún cortocircuito importante con el presidente Néstor Kirchner.

Aunque una fuente allegada a De Vido dijo que el ministro "es el hombre de referencia del Presidente en materia económica", cerca de Lavagna destacan que Kirchner "no toma decisiones de política económica sin consultar" al titular del Palacio de Hacienda.

Diferencias

"El Presidente tiene más participación que Duhalde en materia económica y evalúa cada dato, y las diferencias que aparecen sólo reflejan la estrategia de negociación frente al FMI", sostuvo la fuente de la cartera económica.

Sin embargo, un asesor del ministro de Planificación indicó que "para Lavagna es difícil manejarse con alguien tan influyente como De Vido".

De hecho, indicó, "puede ser que Lavagna tenga una perspectiva de mayor velocidad para cerrar el acuerdo con el FMI y que De Vido sea más precavido, en cuanto a los tiempos políticos y a la cuestión de las tarifas de los servicios públicos".

Fuentes de ambas carteras destacaron que la relación entre ambos funcionarios es correcta, aunque en Planificación deslizaron que es posible que "si el acuerdo con el Fondo se cerrara, Lavagna podría sentir que ya ha cumplido con su misión".

"Pero no hay una lucha desaforada por el espacio de poder. Cada uno cuida su quinta ", concluyó la fuente.

Mientras en la Casa de Gobierno descartan que De Vido pueda ser el eventual sucesor del ministro de Economía, la danza de nombres continúa.

Para un economista que goza de las preferencias del círculo presidencial, las divergencias entre Kirchner y el titular del Palacio de Hacienda se deben a que "el Presidente está en campaña y por eso se resiste a firmar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional".

Por Martín Kanenguiser De la Redacción de LA NACION

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