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La residencia de San Isidro: el legado de Victoria Ocampo

Piden un acuerdo por Villa Ocampo

Cultura

La Fundación Sur reclamó que cese el enfrentamiento de dos asociaciones civiles con la Unesco

Lejos de encontrar una solución a los conflictos en torno de la residencia Villa Ocampo, la Unesco y las organizaciones que reúnen a escritores, artistas, personalidades de la cultura y amigos de la fundadora de la revista Sur continúan protagonizando un enfrentamiento que amenaza con terminar en la Corte Internacional de La Haya.

Mientras las dos entidades ligadas a la familia de Victoria Ocampo prosiguen con los preparativos para demandar a la Unesco, la Fundación Sur salió al cruce y pidió que las partes se pongan de acuerdo para poder concluir con los trabajos de reparación en la residencia de San Isidro.

"Hace dos años la Unesco nos convocó a una reunión Allí, nuestra fundación, al igual que las dos entidades que ahora impulsan la demanda, nos comprometimos a no mirar hacia atrás y a trabajar para recuperar la residencia de San Isidro. Sin embargo, las dos organizaciones ahora insisten en recordar viejos problemas", dijo a LA NACION Ivonne Bordelois, representante de la Fundación Sur.

Como informó LA NACION el 16 de agosto último, la Asociación por Villa Ocampo y la Fundación Victoria Ocampo abandonaron la reunión inaugural del Consejo de Administración de Villa Ocampo y acusaron a la Unesco de malgastar casi US$ 1 millón del fondo constituido para mantener la residencia.

Según Bordelois, pese a las deserciones, el Consejo de Administración de Villa Ocampo está en pleno funcionamiento. "Las reuniones se demoraron porque el gobierno argentino no había designado a su representante en el órgano de administración. Pero el mes último realizamos la primera reunión con el director adjunto de la Unesco Marcio Barbosa y la representante del gobierno nacional, Ana María Camblong", explicó.

Cuestionamiento

Fue en ese encuentro que los representantes de la Asociación por Villa Ocampo, María Esther Vázquez, y de la Fundación Victoria Ocampo, Pedro Luis Barcia, abandonaron la mesa y enviaron una carta al representante de la Unesco, en la que manifestaron su disconformidad con el organismo.

"La Unesco no cumplió con lo pactado. No respetó los tiempo y, además, impuso unilateralmente un director administrativo, sin respetar lo que dice el acuerdo firmado en París en agosto de 2002", sentenció María Esther Vázquez.

Por su parte, la directora general de esa asociación, Dolores Bengolea, aseguró que el organismo internacional utilizó fondos que sólo podía disponer el Consejo Administrativo.

"La Unesco acordó que una vez que se formara el órgano de administración, ese consejo contaría con 500.000 dólares provenientes de lo que quedaba del fondo Villa Ocampo. Pero durante la reunión nos informaron que ese fondo sólo contaba con 440.000 dólares; es decir, se habían gastado sin autorización 60.000 dólares", protestó Bengolea.

No obstante, para Bordelois la Fundación Victoria Ocampo y la Asociación por Villa Ocampo se retiraron de la reunión con la Unesco porque "no pudieron imponer como directora del Consejo de Administración a Dolores Bengolea". La Unesco propuso para ese cargo a Nicolás Helft.

Proyectos culturales

La representante de la Fundación Sur consideró imprescindible que las dos entidades que preparan la demanda continúen en el Consejo de Administración y olviden el pasado.

"Es tiempo de pensar en el futuro de Villa Ocampo. No negamos que en un tiempo la Unesco administró mal la residencia. Pero ahora tenemos la posibilidad de recuperar la casa y programar una serie de proyectos culturales", indicó Bordelois.

Dijo que la Fundación Sur ya tiene algunas propuestas culturales. "Queremos que la residencia sirva como sede del archivo de Victoria Ocampo, que está en nuestro poder y atesora gran parte de las cartas que ella cruzó con destacados escritores y artistas, como Graham Greene, A.W Lawrence y Strawinsky, entre otras destacadas figuras de la cultura", explicó Bordelois.

Ayer, Barcia y Vázquez se reunieron para redactar una carta, que en las próximas horas será enviada a la Unesco. El borrador de la carta señala que la intención de las dos entidades no es alejarse del Consejo de Administración y pide hacer respetar lo pactado en el acuerdo firmado en la sede de la Unesco, en Francia.

"Nuestros abogados continúan analizando una demanda. Pero antes de someternos a un arbitraje de la Corte Internacional de La Haya, preferimos buscar un camino diplomático para recuperar Villa Ocampo", concluyó Vázquez.

Un lugar especial

Villa Ocampo se levanta en las barrancas del Río de la Plata, en San Isidro. Fue construida por el padre de Victoria, el ingeniero Manuel Ocampo, en 1891. Es una mansión de estilo franco victoriano, rodeada de amplios jardines con palmeras, eucaliptos y una enorme araucana.

Allí, Victoria solía recibir la visita de grandes artistas y escritores. Muchos de ellos, como Camus, Greene, Roger Caillois, A.W. Lawrence y Strawinsky, vivieron allí durante su paso por Buenos Aires.

La fundadora de Sur donó la casa a la Unesco en 1973. Y permaneció en ella hasta el día de su muerte. Quería que la residencia siguiera en pie, bien conservada. Y para eso donó su otra casa de Mar del Plata. "Desde que dispuse de mis quintas, fueron las de los escritores amigos. Deseo que gracias a la Unesco conserven este destino", confiesa Victoria en "Testimonio". Pero hoy, Villa Ocampo se ha convertido en una vieja casona, con techos deteriorados que aún espera ser rescatada del olvido.

Irregularidades en la administración

  • Las irregularidades en la administración de la Villa Ocampo trascendieron a fines de los años 80 con un informe del coordinador regional para América latina, Antonio Pasquali. El funcionario de la Unesco reconoció que el organismo había realizado gastos excesivos, como la compra de pasajes aéreos para electricistas que viajaron desde Francia para reparar el sistema eléctrico de la residencia. En ese período, el fondo, que era de US$ 1,5 millón, se redujo a la mitad. Y en los siguiente doce años continuó achicandose. Hoy es de US$ 440.000.
Por Jesús A. CornejoDe la Redacción de LA NACION
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