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De Palacio de Correos a centro cultural

Faltaría sólo la firma del ministro Lavagna para destinar parte del edificio histórico a sede de actividades artísticas

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LA NACION
Martes 16 de septiembre de 2003

Si el ministro de Economía, Roberto Lavagna, le pone la firma a un preliminar acuerdo verbal con el secretario de Cultura, Torcuato Di Tella, la dependencia sumaría un nuevo espacio para desarrollar actividades culturales en una porción del Palacio de Correos, declarado Monumento Histórico y hoy ocupado sólo en un 40%.

Según fuentes de la Secretaría de Cultura "existe una firme intención" por parte de Lavagna de darle un uso cultural a 40.000 metros cuadrados de la sede del correo, un monumental edificio de siete pisos, que es un fiel exponente del clasicismo francés.

Inspirado en el Palacio de Correos de Nueva York y proyectado en 1887 por el arquitecto francés Norbert Maillart (Colegio Nacional de Buenos Aires, Palacio de Justicia), el portento, con una superficie total de 80.000 metros cuadrados, cuenta con mucho espacio liberado desde que, en agosto de 2002, el Correo Argentino mudó sus oficinas comerciales a Monte Grande, aunque mantuvo los mostradores de atención al público en el hall central.

El hall central del palacio, en donde todavía funcionan oficinas comerciales del Correo Argentino
El hall central del palacio, en donde todavía funcionan oficinas comerciales del Correo Argentino. Foto: Rodrigo Néspolo

"Estos espacios son un desafío a la imaginación", sentencia Magdalena Faillace, subsecretaria de Cultura. En una entrevista con LA NACION, la funcionaria aclaró que "la idea es llamar a un concurso de ideas para que estudios de arquitectura planteen la utilización de estos espacios con creatividad. Pensamos en un gran espacio federal, donde las provincias puedan traer sus muestras, promover a sus artistas, exhibir sus artesanías y tener una vía de contacto con los turistas extranjeros a través de un centro cultural en Puerto Madero".

El área de los docks, con su incesante hilera de oferta gastronómica y su proximidad al río, es un imán indiscutido del turismo receptivo. "Entonces es una buena idea proyectar una cabecera cultural para que el turismo pueda gozar de otras actividades más allá de las recreativas", dijo Faillace.

Otra propuesta - según la funcionaria- sería una gran sala para exposiciones rotativas que pudiera exhibir el patrimonio de los museos, que por falta de espacio yace en depósitos y, aunque el proyecto se encuentra en estado más que embrionario -"hay sólo un acuerdo de palabra"-, Faillace aseguró que "Lavagna y Di Tella tienen "voluntad y vocación de encaminar esto antes de fin de año".

Las dos razones de Lavagna

Son dos las razones que empujan al titular de Economía a repensar el uso del espacio libre en el Palacio de Correos, según la funcionaria: la necesidad de generar recursos genuinos que contribuyan a soportar los costos que demanda el mantenimiento del edificio ($ 8 millones anuales) y la posibilidad de darle funcionalidad "inteligente" a un monumento histórico.

"Cuando los edificios antiguos tienen usos compatibles con su estructura se conservan mejor que si permanecen cerrados o deshabitados, situación que los deteriora rápidamente", sostiene Faillace.

Pero, ¿es "compatible" una sala que tuvo usos industriales, por ejemplo, con un espacio para conciertos? "Por supuesto -dice Faillace-. Las ideas que nos acercarán los arquitectos contemplarán las especificidades técnicas que permitan una eficaz reformulación del espacio."

Actualmente, el Palacio de Correos alberga a la Secretaría de Comunicaciones, a la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda y a una repartición de la SIDE. No se discutió aún si Lavagna estaría dispuesto a entregar dos de las tres gemas que esconde ese cubo contundente, inaugurado en 1928 durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear: los suntuosos ambientes del segundo y cuarto piso. El primero es el Salón de Honor. El otro es el extraordinario Salón Eva Perón, que sirvió de despacho a Evita en 1946.

Ambos se encuentran magníficamente conservados, revestidos por una soberbia boiserie con minuciosos trabajos de ebanistería y enmarcados por molduras de mármol verde San Luis, en contraste con los pisos de roble de Eslavonia y las guardas de mármol de Carrara. Los cielos rasos son abovedados, con molduras de yeso ornamentadas y dorado a la hoja.

Según los expertos, es el Correo Argentino el ocupante de mayores privilegios: dispuso sus mostradores bajo los coloridos vitrales de iluminación cenital en los techos casetonados , de doble altura, del hall central.

La última restauración del edificio se produjo en 1992. Desde entonces, el buen estado de las paredes interiores revestidas en piedra parís perdona la nota disonante que produce ver los kilos de suciedad acumulados en el exterior de una edificación que es paradigma de la aspiración de grandeza de la generación del 80.

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