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Investigación (Nota I de II) / La crisis social en Santiago del Estero

Cuatro de cada diez chicos están desnutridos

Información general

Son datos de la Federación de Profesionales Universitarios; más de 60.000 nenes en riesgo alimentario

Por   | LA NACION

SANTIAGO DEL ESTERO.- En esta provincia, no sólo la Justicia, la policía y los políticos aparecen envueltos por la crisis. También existen una epidemia de hambre y un sistema de salud colapsado que el gobierno santiagueño parece empeñado en ocultar.

Según datos del titular de la Federación de Profesionales Universitarios local y ex presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría santiagueña, Enrique Smith, cuatro de cada diez chicos internados en el Hospital de Niños Eva Perón, de la capital provincial, están desnutridos.

Smith trabaja en ese nosocomio y aseguró que los chicos desnutridos son escondidos en diversos pabellones para evitar que les saquen fotos y sostiene, además, que en la provincia hay más de 60.000 chicos menores de 15 años en riesgo de desnutrición.

La directora del hospital Eva Perón, Valle Butiler, no pudo ser ubicada por LA NACION para que diera su versión de los hechos. Un colaborador del ministro de Salud y Acción Social, Francisco González, que solicitó mantener su nombre en reserva, aseguró: "Santiago del Estero tiene los índices más bajos de mortalidad infantil de todo el país y de desnutrición gracias a los comedores que inauguró la señora gobernadora. Es mentira que falten insumos y remedios".

Pero el Hospital de Niños no es el único lugar donde chicos con aspecto casi esquelético apenas pueden arrastrarse y lloran de dolor porque tienen hambre. A 20 cuadras de la Casa de Gobierno, en el barrio General Paz, viven María de los Milagros y Fernanda. Cuando la mayoría de los chicos da los primeros pasos a los nueve o diez meses de vida, María de los Milagros, que duplica esa edad, no puede levantarse. Pesa 8,500 kilos y su familia hace seis meses que no recibe un bolsón de comida.

Vive con su padre y otros cuatro hermanos en una casa con piso de tierra cubierta con una chapa. A dos cuadras de allí, Fernanda tiene tres años, se arrastra por el piso y no para de llorar; además de sufrir graves carencias alimentarias, está afectada por una malformación genética y tiene los pies doblados para adentro. Al igual que sus cinco hermanos, come una sola vez por día, sólo de lunes a viernes. Su madre, Ramona Díaz, no fue beneficiada con el Plan para Jefas y Jefes de Hogar y gana cuatro pesos diarios juntando cartones.

El único signo de presencia del Gobierno se advierte en un cartel con la leyenda "Comedor Nina Juárez protectora de los niños". Pero LA NACION comprobó que está cerrado. Según algunos vecinos, sólo funcionó en la época previa a las elecciones.

El panorama se repite en los barrios Bosco III o en La Católica, con el comedor Los Changuitos de la Católica, impulsado por Claudia, Fidel y Margarita, o en el barrio Pacará, con el comedor Madres Unidas.

Irregularidades

En marzo de este año, una denuncia puso al descubierto una serie de irregularidades en la entrega de 8000 planes sociales que no habrían llegado a sus verdaderos destinatarios, sino que fueron distribuidos entre punteros políticos.

"De acuerdo con el Indec, esta provincia cuenta con 810.000 habitantes, de los cuales 200.000 son menores de 15 años. Si tenemos en cuenta que, según cifras oficiales, aquí el 31,3% de la población tiene las necesidades básicas insatisfechas, se concluye que existen 60.000 chicos con carencias alimentarias", afirmó Smith.

Desde el Ministerio de Salud y Acción Social de la provincia se afirma que los datos aportados por Smith y por su colega Luis Giribaldi, vicepresidente de la filial santiagueña de la Sociedad Argentina de Pediatría, son falsos y que en la provincia hay un 8 por ciento de chicos desnutridos.

"Si los chicos tienen las necesidades básicas insatisfechas también sufren trastornos alimentarios y, en la edad del crecimiento, estar desnutrido equivale no sólo a morir de hambre, sino a que las células del tejido cerebral no se desarrollen, a que una bronquitis sea mortal para un chico al que la falta de alimentos le impidió desarrollar sus defensas", sostiene Smith.

Además, esta provincia tiene la mayor proporción del país con hogares con piso de tierra, 52,5 por ciento, y el tercer índice de la Argentina con hogares sin cobertura médica privada u obra social, con el 70 por ciento. Esto habría provocado el colapso del sistema de salud pública en Santiago del Estero.

Cómo luchar contra el hambre

SANTIAGO DEL ESTERO (De un enviado especial).- "Como primera medida para combatir la desnutrición en nuestra provincia, las autoridades deberían dejar de negar que el problema existe."

Tal afirmación corresponde a Enrique Smith, médico del Hospital de Niños Eva Perón, presidente de la Federación de Profesionales Universitarios de Santiago del Estero (Fepuse) y ex titular de la delegación local de la Sociedad Argentina de Pediatría.

"Desafío al ministro de Salud y Acción Social de la provincia a que camine conmigo por distintos barrios de la ciudad con una balanza y con un pediómetro (el instrumento que se utiliza para medir a los chicos) y que me diga en la cara que no hay desnutrición infantil en este distrito", dijo Smith a LA NACION.

El funcionario al que se refiere el médico es Francisco González, quien en las últimas elecciones se presentó como candidato a intendente de la capital provincial y perdió ante el radical Gerardo Zamora.

Contar con recursos

"Para terminar con la desnutrición en Santiago del Estero hacen falta 600 comedores infantiles que atiendan a 100 chicos cada uno.

"Esos comedores deben ser dotados de recursos materiales y humanos, como médicos y nutricionistas, que saquen a los chicos de sus casas para llevarlos al comedor", agregó el profesional que, en 1991, fue presidente del Congreso Argentino de Pediatría que se realizó en Termas de Río Hondo.

"No puede ser que las políticas sociales apunten únicamente a entregar chapas en épocas de elecciones. Si se alimenta bien a los chicos podríamos evitar el colapso de los hospitales públicos.

"Las estadísticas demuestran que el 70 por ciento de la demanda hospitalaria surge a partir de enfermedades prevenibles en el área ambulatoria, pero esos chicos llegan a los hospitales en estado desesperante, porque la mala alimentación los dejó sin defensas en el organismo y tornó en grave una enfermedad que se podía haber tratado en forma ambulatoria", aseguró el médico. .

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