Con la proa en el Norte

Jueves 30 de octubre de 2003

Punk, dijeron primero. Postpunk y new wave, casi simultáneamente. Porque nunca fue un verdadero punk: sus horizontes siempre fueron más amplios. El country se filtró desde un principio en sus composiciones e hizo un álbum completo de covers ("Almost Blue") , coqueteó con la música de cámara avant garde, grabó con la mezzosoprano Anne Sophie von Otter y con Burt Bacharach y escribió canciones con Paul McCartney.

Muchos estilos y géneros, pero sobre todo Elvis Costello nos ha acostumbrado a escuchar, con su profunda voz, letras inteligentes y ácidas que forman retratos y paisajes de la vida interior. Con aire amargo, canta sobre los aspectos oscuros y los pequeños tormentos que se esconden tras los hechos más cotidianos de la vida. Casi como en los cuentos de Carver.

Y aquí vuelve, con "North", para cantar al gran ciclo de siempre, al del desamor que engendra un nuevo amor. El romance que termina y el que da comienzo. Un disco para otoñear , como parecería jugar él mismo en el doble sentido de "Fallen" -uno de los temas del álbum- entre el caer del verbo y el otoño del sustantivo.

Es que no es, definitivamente, un disco de veraneo. Porque por aquí y allá se habla de hojas que se tornan amarillas, rojas y marrones antes de "dispersarse mientras van cayendo". O de ojos tristes y cielos grises, porque "¿no se dan cuenta de que los elementos obedecen?"

Los mismos títulos de las canciones forman el bendito ciclo. Abandonado en la oscuridad, sin poder emitir palabras y con los sueños perdidos, así anda él. "Me miraste y en ese mismo instante supe que me habías traicionado", canta en "You Turned To me".

El ciclo, en este caso, es espejo del de su propia vida. Porque tras dieciséis años de matrimonio con Cait O´Riordan, bajista del grupo irlandés The Pogues, el encanto se esfumó y Costello inició una nueva relación con Diana Krall, la conocida y joven pianista de jazz. Tan fuerte es la conexión que Costello decidió dejar fuera del álbum la canción que le da título. Ese norte que para él es Canadá, el país de su nuevo amor, y que en su concreta referencia geográfica se volvía demasiado obvio para este compositor que pretende que sí, las canciones sean las de su historia, pero que funcionen para todos. Igualmente, "North", promete, aparecerá en Internet.

Cambios y giros

Con su disco anterior, "When I Was Cruel", aquellos seguidores a los que más les cuesta seguir sus cambios sonrieron aliviados. Costello volvía a rockear. Como cuando aparecía en las tapas de aquellos primeros vinilos, con anteojos, jopo y sacos extraños. Tan pionero nerd -de hecho, fue programador de computadoras a principios de los setenta, todo un adelantado-, tan amado por la crítica especializada porque, según dijo alguna vez David Lee Roth, era igual a la mayoría de los periodistas que escribían sobre él.

Aquí, en cambio, retoma el gusto por la canción dramática que había iniciado hace muchos años. En 1982, en "Imperial Bedroom", registró aquella "Almost Blue" que Chet Baker grabó en sus últimos años y que también interpreta Diana Krall.

El piano de Steve Nieve es aquí la estrella y, a diferencia de casi todos sus discos anteriores, la guitarra casi no aparece. Sí hay cuerdas y vientos, y los solos oportunos, tan solitarios, del saxofonista Lee Konitz y del trompetista Lew Soloff, y el Cuarteto Brodksy, que participa -como lo hiciera en "The Juliet Letters"-, en "Still".

Sólo sobre el final, el clima de las canciones cambia. Es que el amor llegó y "me quitás el aire". Y es feliz.

North Elvis Costello

You Left Me In The Dark, Someone Took The Words Away, When Did I Stop Dreaming, You Turned To Me, Fallen, When It Sings, Still, Let Me Tell You About Her, Can You Be True?, When Greeen Eyes Turn Blue, I´m In The Mood Again, Impatience (Deutsche Grammophon)

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