La epidemia del Siglo XXI: tres millones de argentinos conviven con la enfermedad
Disminuyen las lesiones renales en diabéticos
Gracias a los modernos tratamientos que permiten ajustar mejor el control de los niveles de azúcar en la sangre
El mensaje es claro: "La diabetes puede costarte un riñón".
Este año, el Día Mundial de Lucha contra la Diabetes, que se celebra hoy, apunta a crear conciencia en torno de la prevención y al diagnóstico temprano de las complicaciones renales de esta enfermedad, que constituye la principal causa de insuficiencia renal y que se encuentra detrás del 40% de los pacientes en diálisis.
En la actualidad, las personas que conviven con la diabetes cuentan con herramientas que les permiten disipar ese riesgo. "En los últimos 20 años se redujo a la mitad la insuficiencia renal en los pacientes diabéticos -dijo a LA NACION el doctor León Litwak, jefe de la Sección Diabetes del Hospital Italiano-. Hoy un buen control de la diabetes evita casi la totalidad de sus complicaciones renales."
Para el doctor Isaac Sinay, jefe del Centro de Endocrinología y Metabolismo del Hospital Francés, esto es posible "gracias a que el control de la glucemia mejoró mucho desde que se administra insulina dos veces por día como mínimo, y a que los actuales sistemas de automonitoreo permiten adecuar mucho mejor la dosis a las necesidades de cada paciente".
Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Diabetes (FID) aprovecharon la mencionada celebración para difundir datos alarmantes sobre la progresión de la enfermedad. Según la OMS y la FID, más de 177 millones de personas conviven hoy con la diabetes, pero en 2025 habrá más de 300 millones.
Para ese entonces, serán los países más desfavorecidos los que llevarán sobre sus hombros la mayor parte de la carga de la enfermedad: mientras que en las naciones desarrolladas la diabetes crecerá un 42%, las que se encuentran en vías de desarrollo experimentarán un aumento del 170% en las próximos veinte años.
Se estima que en la Argentina hay tres millones de personas con diabetes; el 90% padece eñ tipo II.
Mejores perspectivas
Las perspectivas de vida de una persona con diabetes han cambiado sustancialmente en los últimos veinte años. "Era habitual que a los 11 o 12 años de habérsele diagnosticado una diabetes tipo I, la persona experimente las primeras complicaciones renales, y que diez años después terminara en hemodiálisis", recordó el doctor Sinay.
Actualmente no sólo es menor la proporción de diabéticos que llega a la insuficiencia renal, agregó el especialista: "Hoy estamos prolongando enormemente el tiempo que transcurre entre las primeras alteraciones renales y la insuficiencia".
Cuando se llega al diagnóstico durante las primeras etapas de la llamada nefropatía diabética (que se caracterizan por la aparición en orina de microalbuminuria), es posible poner en marcha medidas terapéuticas que detienen el progreso de la enfermedad y, en muchos casos, revierten las lesiones ocasionadas a las estructuras internas de los riñones.
"Para eso es fundamental un buen control de los niveles de glucosa en sangre y de la presión arterial, así como también una dieta no muy rica en proteínas que no haga trabajar de más al riñón, y una restricción de las grasas que evite el riesgo de dislipidemia", señaló Sinay. Además, agregó Litwak, "existen medicamentos, como los inhibidores de la enzima convertidora, que ayudan a prevenir el progreso de las complicaciones".
Es fundamental, coinciden ambos especialistas, que las personas con diabetes tipo I se hagan un examen de microalbuminuria en sangre anual a partir de los cinco años de habérsele detectado la diabetes, y que los tipo II adopten esta rutina directamente a partir del diagnóstico.
Dos en uno
- Pronto llegará a la Argentina un medicamento que combina en una sola pastilla dos drogas que se emplean en el tratamiento de la diabetes tipo II. "En el tipo II, no sólo hay una insuficiente producción de insulina, sino que el organismo desarrolla una resistencia a sus efectos -explica el doctor Isaac Sinay-. Esta resistencia se produce fundamentalmente en el hígado que produce más azúcar y en el músculo que consume menos azúcar. Esta nueva droga combina un sensibilizador hepático (metformina) y uno muscular (rosiglitazona), lo que simplifica el tratamiento y aumenta la adherencia del paciente."
De la Redacción de LA NACION
