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El Danubio, un río de veneno

Lo recorren 100.000 toneladas de aguas contaminadas con cianuro provenientes de una mina rumana.

Martes 15 de febrero de 2000

VIENA.- Europa Central asiste con preocupación en estos días a la grave contaminación de varios de sus ríos, con cianuro procedente de un escape en una mina de oro de Rumania, que ayer llegó al Danubio yugoslavo, pasó por Belgrado y continuaba su marcha ininterrumpida hacia el Mar Negro.

Por precaución, las autoridades serbias ordenaron el cierre de los acueductos en Belgrado, mientras Budapest, que aseguró que la contaminación afectará la vida animal por varios decenios, pidió a la Unión Europea (UE) fondos urgentes para la recuperación del río.

Según los especialistas, se trata de una de las catástrofes ecológicas más graves ocurridas en Europa, con efectos comparables al desastre nuclear de Chernobyl (Ucrania) de 1986, y de cuyos daños ambientales no se recuperará antes de 20 años.

La mancha de cianuro mide 50 kilómetros y viaja a 5 kilómetros por hora. Llegó a los ríos el 31 de enero en Rumania, cuando se rompió un dique con aguas residuales procedentes del procesamiento de oro en la mina Esmeralda de Aurul, perteneciente a una sociedad rumano-australiana.

Unas 100.000 toneladas de agua contaminada se volcaron en los ríos húngaros Szamos y Tisza, y en su recorrido provocaron la muerte de peces, pájaros y otras especies. Más de 100 toneladas de animales muertos fueron recogidas de ambos ríos.

El vertido, con concentraciones superiores a los 10 miligramos de cianuro por litro, sobrepasó cientos de veces los límites de seguridad admitidos, según fuentes comunitarias.

Las autoridades rumanas ordenaron una investigación y cerraron la empresa, a que la demandarán, mientras Hungría y Yugoslavia acusaron a Bucarest por la catástrofe ecológica.

El problema ahora es que el veneno se aproxima al delta del Danubio, una de las áreas naturales de Europa más ricas, donde podría afectar la microfauna y la microflora, poniendo en peligro a especies raras que viven en esa reserva.

La UE está "muy preocupada" por el grave episodio, dijo ayer un vocero de la Comisión Europea, y ofreció su ayuda para hacer frente a la catástrofe. La comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallstrom, viajará mañana a Rumania y Hungría para evaluar los daños.

El Danubio es una vía de vital importancia para el sudeste de Europa. Con sus 2850 kilómetros, es el segundo mayor río del continente, después del Volga. Une Alemania con los Balcanes tras atravesar Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Yugoslavia y Bulgaria, antes de volver a Rumania y desembocar en el Mar Negro.

El desastre del cianuro se añade a los daños causados el año último al Danubio durante la guerra de los Balcanes. Los bombardeos contra Belgrado, que alcanzaron industrias químicas, provocaron la emisión en el río de compuestos tóxicos. También lo dejaron inutilizable para la navegación, que permitía el tránsito anual de 100 millones de toneladas de mercancía.

"Pudo haberse evitado"

Para el Instituto Italiano de Investigación sobre el Mar (Icram), la ola de cianuro comprometió la biodiversidad de los ríos. "Lo peor es que la catástrofe pudo haberse evitado con una buena construcción del dique", dijo su director, Attilio Rinaldi.

Y aseguró que aunque se diluya la mancha venenosa, la repercusión se verá en el plancton, uno de los principales eslabones de la cadena alimenticia de la fauna fluvial.

Los expertos estiman que los peores daños le tocarán al río Tisza, con un caudal de agua cuatro veces inferior al del Danubio, donde el veneno tardará mucho más en diluirse.

"Es ahora un río totalmente estéril", dijo en Budapest el presidente de la Comisión Parlamentaria del Medio Ambiente, Zoltan Illes, señalando que "especies enteras fueron totalmente destruidas y no reaparecerán nunca".

En Serbia, el ministro de Ecología, Branislav Blazic, coincidió: "Sufrirá las consecuencias durante años", y pidió que Rumania sea condenada por la justicia internacional.

El Tisza, preferido de los pescadores magiares, ofrecía ayer un paisaje desolador con animales flotando en sus aguas. Miles de húngaros arrojaron flores al agua en señal de luto. Las carnicerías donaron su carne para que las gaviotas tuvieran un alimento alternativo a los peces envenenados.

Por su parte, la empresa australiana Esmeralda Exploration de Perth, copropietaria de Aurul, negó cualquier responsabilidad en la catástrofe tras acusar a la prensa de "magnificar un incidente menor". Un vocero señaló que las afirmaciones sobre especies animales desaparecidas "desafían cualquier lógica científica". "Es posible que hayan muerto por otras causas", añadió.

Hungría, Rumania y Yugoslavia, apoyadas por la Unión Europea, pedirán a la empresa un gran resarcimiento por el desastre.

Agencias EFE, AFP, ANSA y AP

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