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Primer plano

Uma Thurman: la chica tarantino

LA NACION revista

Con su glamorosa figura, ahora es una asesina profesional en Kill Bill, Vol. I, el esperado film del director de Pulp Fiction, recién estrenado en Buenos Aires. La actriz, que acaba de separarse de Ethan Hawke, habló con la Revista sobre el sexo en la pantalla, el miedo a la vejez y los valores que espera que sus hijos hereden de ella

NUEVA YORK.- Cuando tenía 10 años, una amiga de su madre le tocó la nariz y le dijo que no le vendría nada mal una cirugía estética. Uma Thurman asegura que desde entonces no se siente linda. No importa que una y otra vez sea votada como una de las mujeres más sexy e interesantes del mundo, poseedora de una luminosidad especial que la ha hecho destacar en la pantalla grande desde que en 1988 se reveló al mundo como una Venus desnuda en Las aventuras del Barón Münchausen, de Terry Gilliam. De poco le sirve que Lancôme la haya elegido por años como el rostro perfecto para presentar sus cosméticos. Thurman (de 33) aclara que siempre se sintió "un patito feo", y se pone nerviosa cuando se le habla de sus rasgos físicos.

Estos días, sin embargo, lo que más la incomoda es que le hagan preguntas sobre su marido, el actor Ethan Hawke, del que se acaba de separar. "No quisiera hablar de él ahora", dice casi suplicando, con el esbozo de una nerviosa sonrisa. Con cinco años de matrimonio y dos hijos -Maya, de 5, y Roan, de 1-, Thurman y Hawke (de 32) eran la perfecta imagen de la pareja generación X hollywoodense: jóvenes, radiantes, inteligentes, exitosos. Eran el epítome de lo cool. Hasta que en agosto último comenzaron a aparecer fotos de él besando a la modelo canadiense Jen Perzow, en Montreal, donde Hawke estaba filmando con Angelina Jolie. Los tabloides se hicieron un festín y pronto las imágenes de Hawke y Perzow llegaron a Vancouver, donde Thurman rodaba con Ben Affleck.

Afirman sus amigos que ella trató de todas formas de salvar el matrimonio. Firme y decidida, apuntaba que "es mejor estar con alguien que te mete los cuernos que con alguien que no tira la cadena del inodoro". Pero la continuación del affaire terminó por quebrarla y, en septiembre último, se separaron. "Es una buena persona. Confío en él como padre", es todo lo que comenta ahora sobre su ex, antes de que nuevamente aparezca la nerviosa sonrisa e, incómoda, comience a jugar con el gran anillo de oro y diamante que lleva en la mano izquierda.

Viene vestida con una pollera de seda y lino celeste, con un fino suéter negro ajustado que se arremanga, dejando al descubierto sus largos brazos. Por momentos recorre con ambas manos su delicado cuello, o se pasa los dedos por los surcos de la cabellera, recortada a la altura de los hombros y atada con un simple broche negro. Sus ojos celestes, casi transparentes, hacen juego con los pequeños aros de aguamarina que lleva puestos. Tiene un aspecto frágil, y si no quiere hablar de su vida privada, está en todo su derecho. Pero ella, siempre cortés y en un tono muy amigable, prefiere pedirlo por favor. Nada que ver con la asesina desalmada que le toca interpretar en Kill Bill.

La tan esperada cuarta película de Tarantino es una historia de venganza y violencia pura narrada con ese distintivo estilo cuasi cómico, que ha vuelto al realizador de Reservoir Dogs, Pulp Fiction y Jackie Brown todo un director de culto.

"La idea del film surgió de ambos, cuando estábamos filmando Pulp Fiction -recuerda Uma-. Tirábamos ideas de muchas cosas, yo le dije qué tipo de personaje me gustaría hacer y él empezó a inventar la historia de un tal Bill, que era el jefe de un grupo de mujeres asesinas. Y así, de repente, me dijo que se tenía que llamar Kill Bill. Nos entusiasmamos y enseguida él escribió ocho páginas. Pero eso fue todo por mucho tiempo. Cada tanto me llamaba para leerme algunas cosas, muchas de las cuales no quedaron en la película, por cierto. Para ser un director que hace pocas películas, es un escritor prolífico."

Uma Kuruna Thurman nació el 29 de abril de 1970 en Boston. Su padre es el experto en budismo Robert Thurman, primer norteamericano en convertirse en monje budista. Buda Bob, como lo llaman sus alumnos de la Universidad de Columbia, es muy amigo del Dalai Lama, que en 1998 bendijo el casamiento de Uma con Hawke. Su madre, Nena, es una ex modelo sueca devenida psicóloga, que estuvo brevemente casada con Timothy Leary, psicólogo famoso por sus experimentos con las drogas alucinógenas; los había presentado otro personaje, Salvador Dalí. Junto con sus hermanos, Dechen y Ganden, Uma pasó la mayor parte de su infancia entre intelectuales y hippies amigos de sus padres. Vivió incluso dos años en la India; al volver a Estados Unidos se dio cuenta de que el estudio no era lo suyo y a los 15 dejó el colegio para dedicarse a la actuación. Se mudó a Nueva York, cambió de departamento doce veces en tres años, y se mantuvo lavando platos y sirviendo mesas hasta que un representante de modelos la descubrió.

-Kill Bill es una película superviolenta. ¿Te asusta que tus hijos te vean así?

-Mi hija, por ejemplo, que tiene 5 años, no quiere ir a ver Buscando a Nemo porque le tiene miedo al tiburón del principio, así que me parece que falta mucho para que lleguen a Kill Bill.

-¿Por qué creés que en Estados Unidos hay mucha más tolerancia hacia la violencia en el cine que al sexo?

-Este es un país complicado. Creo que la represión sexual y la atracción por la violencia están conectadas. La represión sexual vuelve a la gente más violenta la mayoría de las veces. Personalmente, me molesta muchísimo que acá tengamos tal atracción por la pena de muerte.

-¿Te animarías a hacer una película tan explícita en lo sexual como lo es Kill Bill con la violencia?

-Eso sería una porno. (Ríe) Me interesa la psicología de la sexualidad, pero no estar acostándome en cámara. No es muy divertido desnudarse y actuar el sexo en cámara. Cada vez que tuve que hacerlo sentí que cruzaba una línea en la que no me sentía cómoda.

-¿Te preocupa envejecer?

-No, es algo inevitable. Ya llegará el momento en que sea una gran actriz, pero a la que nadie querrá fotografiar. Tal vez finalmente recurra a la cirugía estética, pero con moderación.

-¿Qué te gustaría que tus hijos heredaran de vos?

-Mis habilidades de supervivencia, resistencia y voluntad para crecer. Si tenés esas cosas, podés hacer lo que quieras en la vida.

Uma hits

Su primer papel relevante fue en Las aventuras del Barón Münchausen (1988), pero el mundo tomó nota de su existencia en Relaciones peligrosas, de Stephen Frears, ese mismo año. Actuó después en una serie de prometedoras películas -como Henry y June, de Kaufman; Jennifer 8, de Bruce Robinson, y Perro loco y Gloria, con Robert de Niro-. Entonces llegó Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, que le valió en 1994 una nominación para el Oscar. Y la popularidad definitiva. .

Por Alberto Armendáriz
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