Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Empleos

 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Estudiar después de los 40

Empleos

Algunos adultos empiezan carreras universitarias para crecer en su profesión

 
 

Que nunca es tarde cuando las ganas son muchas es algo que saben muy bien los numerosos adultos que deciden cursar una carrera universitaria. Dispuestos a retomar sueños postergados o a aventurarse en proyectos nuevos, el paso por la Universidad les permite no sólo adquirir conocimientos y obtener un título, sino también comprobar que el tiempo no es eterno como habitualmente se lo percibe en los años tiernos, pero tampoco esquivo para encarar nuevos desafíos.

Ganas de avanzar o de iniciar una carrera profesional. Placer por descubrir conocimientos. Asignaturas pendientes. Los motivos para acercarse a los libros son tan diversos como personales. Pero el entusiasmo asoma como un motor común que los empuja a resignar horas de ocio y de descanso en pos del ansiado diploma.

Asistir a la Facultad a los 44 años, sin haber cumplido siquiera con la escuela primaria, es una aventura que muy pocos viven. Jorge Nedich, estudiante de Letras, es uno de ellos. "Aprendí a leer a los 7 y a escribir en la adolescencia. Y al no tener título primario ni secundario, porque viví como nómada hasta los 17, no pensaba ingresar en la Facultad. Hasta que una escritora me explicó que las novelas que había publicado equivalían a un título. Y estoy muy contento porque, además de cursar, también soy profesor de un taller literario en la Facultad", comentó Jorge.

Su historia y ascendencia gitana no le permitieron cumplir con la enseñanza sistemática, pero sí empaparse de una cultura oral que lo acercó al mundo literario: "Aunque ingresé en la carrera siendo escritor premiado, sentía que con mi escritura no alcanzaba lo que me proponía, que tenía que ampliar mis conocimientos. Y de verdad que he aprendido mucho. Reconozco la pata que falta en mi formación, pero también la que ya tenía. Porque no hay un solo sistema para formarse si hay interés por aprender".

Para ingresar en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Jorge aprobó un examen, según lo exige la ley de educación superior 24.521, que excepcionalmente permite a personas mayores de 25 años con secundario incompleto acceder a la enseñanza superior.

Casi imprescindible

Si bien un título universitario ya no es garantía de empleo seguro, en el mercado de trabajo resulta casi imprescindible para enfrentar la competencia laboral. Ante esta circunstancia, Nicolás Zingoni Arze, a los 50 años y con una larga trayectoria en el mercado editorial, decidió estudiar Derecho.

"El título te habilita para aspirar a otras cosas, es una carta de presentación distinta. Por ejemplo, si hoy quisiera manejar alguna empresa importante no podría porque no se contrata gente que no sea profesional. Sin importar la experiencia, la capacidad ni los resultados que hayas tenido."

Pero en la decisión de Nicolás también influyó el escenario económico: "Me dedico a generar negocios, pero para eso tenés que hacer una proyección de 10 años. Entonces, en vez de arriesgar mi patrimonio en negocios que pueden salir mal, pensé que lo mejor era aprovechar mi tiempo para seguir esa carrera que no hice cuando era joven".

Claro que también hay situaciones personales y circunstancias familiares que facilitan la decisión. Como sucede con María Pujals que, luego de 18 años de trabajar como maestra, resolvió cursar una licenciatura en Educación. "Los 40 son críticos para muchas mujeres, pero en mi caso fueron un disparador --cuenta--. Sentí que era el momento justo para crecer en mi profesión. Y al tener a mis chicos más grandes puedo disponer de tiempo para estudiar y, de alguna manera, acreditar con un título universitario todos los cursos de actualización que hice durante mi carrera."

Fiel a su vocación docente, María planea su futuro: "Todavía no quiero dejar el colegio, pero en algún momento lo haré. Y la licenciatura me abre nuevos caminos, me habilita para trabajar en otras instituciones sin alejarme de la educación, que es lo que más me gusta".

También a Sandra Sjöberg los 40 años la encuentran en pleno crecimiento profesional. Desde 2002, título flamante mediante, está trabajando como kinesióloga. Dedicada por completo a su familia, comenzó la carrera a los 35, cuando el más chico de sus cuatro hijos tenía un año. "Yo estaba feliz con mi familia, pero me faltaba una actividad personal. Antes de casarme había abandonado Química y tenía pendiente terminar una carrera. Hice un esfuerzo grande para combinar el estudio con la organización familiar, pero valió la pena. Es un don poder trabajar en algo que te gusta."

Voces maduras

A pesar de lo difícil que es equilibrar trabajo, estudio y familia, la recompensa de un título vale el esfuerzo.

  • Nicolás Zingoni Arze: "Empecé Derecho en 2001 y espero poder terminar la carrera el año próximo. Estudio mucho. Todo es cuestión de organizarse: me levanto a las 5, estudio hasta las 8, voy a trabajar y de ahí a la Universidad hasta las 22. El viernes termino agotado, pero el esfuerzo después es recompensado. Como no tengo 20 años, necesito ganarle al tiempo, quiero terminar cuanto antes".
  • Jorge Nedich: "Mientras estoy cursando, el nivel de autoexigencia es muy grande. Al ser estudiante y al mismo tiempo profesor de mis compañeros, me preocupa que den por sentado que yo sé todo. Cuando tengo que hacerle una pregunta a un profesor me pesa mucho ese doble rol".
  • María Pujals: "A veces las clases se hacen tediosas porque curso, de 17 a 22, después de trabajar y de un largo viaje, porque voy desde Adrogué hasta San Martín, pero es una apuesta de la que no me arrepiento. Dentro de la institución educativa esto elevó mi autoestima, siento que ahora soy más idónea para defender ciertas posturas. Y el entorno te respeta más".
  • Sandra Sjöberg: "Lo que tiene de bueno empezar a estudiar de grande es que lo hacés con más ganas. Cursé materias como sociología, filosofía y ética, a las que tal vez siendo más joven no les habría dado tanta importancia, y que en esta etapa de la vida me encantaron. Creo que aprovechás mucho más lo que te da la Universidad".
Raquel Saralegui
TEMAS DE HOYInseguridadSergio MassaFrente Amplio UNENPapa FranciscoRicardo Bauleo