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El FMI admite que podría flexibilizar las metas fiscales

El director Claudio Loser dijo que se aceptaría un desvío en el límite acordado para este año

Jueves 08 de marzo de 2001

La oportunidad será ideal: una cena con pocas personas, en un ambiente cordial. El director ejecutivo del FMI, Stanley Fischer, uno de los asistentes a la velada que se desarrollará hoy en la embajada argentina en Washington, podrá comunicarle al Gobierno -sin intermediarios- que el organismo crediticio internacional que lidera el blindaje está dispuesto a tolerar metas fiscales más flexibles para este año.

Fischer será uno de los 15 invitados para esta cena, organizada por el embajador argentino, Guillermo González, en honor de la ex subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI Teresa Ter- Minassian.

La carismática economista italiana dejó su cargo de auditora de las cuentas argentinas para pasar a desempeñarse como directora del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo.

Tomás Reichmann, representante del FMI, volverá a la Argentina en pocos días
Tomás Reichmann, representante del FMI, volverá a la Argentina en pocos días. Foto: Archivo

Al respecto, el ex jefe de Ter-Minassian, el argentino Claudio Loser (otro de los comensales de esta noche), ya dio una pista al afirmar ayer que puede haber cambios menores en el tope fiscal de US$ 6500 millones pautados para este año.

"Es una cuestión de pequeños desvíos en el corto plazo", aclaró el funcionario del Fondo en declaraciones al periodismo.

De esta manera, el organismo multilateral que lidera el blindaje le dio un primer respiro al nuevo ministro de Economía, Ricardo López Murphy, ante la fragilidad de las cuentas públicas.

Rojo de casi $ 1700 millones

En los primeros dos meses del año, el déficit fiscal superó los $ 1600 millones, por la combinación de: $ 987 millones en enero y cerca de $ 700 millones en febrero, según las cuentas del Tesoro que se conocerán en estos días.

El mensaje de Loser buscó facilitarle el comienzo de la gestión al ministro de Economía, pero no reflejó ninguna negociación en particular, aclaró una fuente del FMI a La Nación desde Washington. "La intención es demostrar que hay receptividad ante los cambios en Economía", agregó la fuente. En el Fondo hay mucha confianza en la figura de López Murphy, aunque se espera un gesto rápido y contundente que demuestre su capacidad de maniobra dentro del Gobierno.

"Nadie pretende algo espectacular, sino una medida que demuestre su poder más allá de su prestigio", aclaró la fuente.

Imagen de flexibilidad

Cerca del nuevo ministro reconocen que, si se avanza en reformas importantes, el ánimo internacional permitirá la continuidad del financiamiento sin problemas. "Las metas cuantitivas son importantes, pero es más trascendental demostrar que existe la voluntad de poner las cuentas en orden en el largo plazo", dijo a La Nación un probable integrante del nuevo equipo económico.

En esa sintonía se entienden las palabras de Loser y del vocero del FMI para América latina, Francisco Baker, que expresó que "el acuerdo con la Argentina no está escrito en piedra. Si hay razones para revisarlo, será revisado".

"Las reglas del Fondo no son inflexibles y están sujetas a las situaciones que se generen, pero no nos podemos adelantar a lo que va a suceder", declaró Baker desde la capital norteamericana.

Además, Baker salió a espantar las dudas del mercado sobre la disponibilidad de un nuevo tramo del blindaje, al detallar que en el segundo trimestre del año el Gobierno recibirá unos US$ 1300 millones, tal como estaba programado.

Para acceder a este dinero, se aclaró, habrá que mantener las reformas comprometidas, entre ellas, la reforma previsional que está en la mira del Frepaso y del PJ.

Según el acuerdo stand by firmado a principios de enero de este año, la Argentina recibirá 13.700 millones de dólares del FMI a lo largo de tres años, como parte del paquete de ayuda internacional que integra el blindaje.

Desde Washington, una fuente del gobierno argentino aclaró a La Nación que "si bien la situación económica es grave, la intención es cumplir con el programa en curso, más allá de las variaciones circunstanciales que puedan ocurrir". Estas modificaciones serían analizadas la semana próxima con la delegación del Fondo que llegará a Buenos Aires encabezada por el chileno Tomás Reichmann.

Aunque en principio esta misión tenía un carácter menor, el cambio de timón en el Palacio de Hacienda y el explosivo aumento del rojo fiscal le otorgan mayor trascendencia.

A fines de abril, el FMI auditará las cuentas del primer trimestre, las mismas que ya le están provocando un fuerte dolor de cabeza al nuevo ministro.

Renuncia

El FMI anunció ayer que el director del Departamento de Investigaciones del organismo, Michael Mussa, renunció al cargo que ejerce desde hace diez años. El director gerente del Fondo, Horst Köhler, dijo que Mussa se retirará a partir del 29 de junio próximo. Mussa es conocido en la Argentina porque en septiembre último pronosticó que vendrían seis meses "duros" para el país.

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