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De Cavallo a Alvarez, casi sin escalas

Marcos Makón, futuro ministro de Desarrollo Social, es un experto en presupuesto

Viernes 09 de marzo de 2001
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LA NACION

Marcos Pedro Makón, o "El petiso Makón", como lo llaman sus amigos, es un especialista en presupuesto, en reforma del Estado, en optimización del gasto público y es reconocido por su afición al trabajo, sus más que escasas ansias de figuración y su fanatismo irreductible por Boca Juniors.

Makón, de 58 años, se recibió de contador público en 1965 en la Universidad de Buenos Aires, donde desarrolló una amplia tarea académica.

La gestión que le dio un gran salto a su carrera fue la de subsecretario de Presupuesto en tiempos en que Domingo Cavallo mandaba en el Ministerio de Economía.

Bajo las órdenes de su amigo Ricardo Gutiérrez, entonces titular de Hacienda, Makón intervino en todo el cambio de la gestión presupuestaria de la Nación, que incluyó hasta la sanción de una nueva ley acerca de cómo llevar la contabilidad.

Además, se informatizó todo el sistema de Hacienda, se digitalizó gran parte del archivo de la documentación financiera y, por primera vez en muchísimos años, casi todo el sector público habló el mismo idioma a la hora de presupuestar.

Fue esa gestión la que les dio a Makón y a Gutiérrez fama internacional. Tras la partida de Cavallo, Roque Fernández retuvo al ahora reemplazante de Fernández Meijide para que terminara un programa de modernización solventado por el BID.

Luego dejó el Estado, y asociado con Gutiérrez en una consultora, hizo trabajos de asesoramiento en Paraguay y en Bolivia, además de trabajar con provincias y municipios argentinos.

Con el gobierno de la Alianza volvió a la gestión pública. Fue secretario para la Modernización del Estado de Carlos Alvarez, que lo considera uno de sus hombres de confianza. Y cuando el vicepresidente renunció, fue llevado por Colombo a la órbita de la Jefatura de Gabinete. Allí, sus planes de reforma siguieron tomando impulso.

Por años presidió también la Asociación de Presupuesto Público (ASAP), de la que hoy es su vicepresidente. Una de sus obsesiones, durante su anterior gestión en Economía, y también en la actual, es eliminar la duplicación de funciones entre distintos organismos. Y también hacer más eficiente al gasto social, reduciéndo los que considera enormes costos administrativos y funciones duplicadas o superpuestas.

Tal vez ahora que es ministro no pueda darse el gusto de ir a la segunda bandeja de la Bombonera, a ver al Boca de sus amores.

Quienes hayan estado en cualquiera de sus despachos habrán notado que sobre el escritorio suelen abundar los relojes, las lapiceras, los portalápices y cualquier tipo de objetos con los colores azul y oro.

Lejos de ser un político tradicional o un "cuadro" partidario, Makón parece un técnico llegado a un cargo habitualmente ocupado por políticos, con escaso conocimiento técnico.

Pero, a diferencia de lo que podría pensarse, no es un "ajustador". Quienes hablan con él en confianza, suelen escucharlo decir que si los fondos se administran mejor probablemente haya más eficacia y se liberarán recursos para atender necesidades que hoy no están cubiertas.

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