Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Cavallo acepta ir al Banco Central si se respeta la ley

Confirma que le ofrecieron el cargo, pero dijo que no contestará mientras no haya vacante, y que ésta debe ser consecuencia de un procedimiento estrictamente legal

Domingo 11 de marzo de 2001

LONDRES.- El doctor Domingo Cavallo podría asumir nuevamente funciones de gobierno, pero eso no dependerá tanto de él como de las circunstancias de las que ha informado al presidente De la Rúa.

Hace más de diez días, el ex ministro de Economía recibió el ofrecimiento de hacerse cargo del Banco Central. Pero contestó dos cosas: primero, la presidencia de esa institución no está vacante; segundo, si llega a estarlo deberá ser de acuerdo con los procedimientos indicados por la ley, porque se trata de un organismo autónomo del Poder Ejecutivo.

La conducta del presidente del Banco Central, Pedro Pou, está siendo examinada por una comisión del Senado, que elevará sus conclusiones al presidente de la Nación. El caso está sacudido, entre otros escándalos, por las investigaciones en el Senado de los Estados Unidos sobre lavado de fondos y giros financieros del narcotráfico a la Argentina.

Cavallo está en Londres como único argentino invitado a participar de las deliberaciones de la Comisión Trilateral, que involucra a grandes personalidades públicas de los Estados Unidos, Europa y Japón, dispuestas a debatir durante tres días cuestiones sobre globalización y gobierno. Intervienen, entre otros, David Rockefeller, Henry Kissinger, Paul Volcker, el conde Otto Lambsdorff, Fred Bergsten, Alfonso Cortina (Repsol YPF), Richard Holbrooke y Ernesto Zedillo.

Robin Cook, secretario de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, marcó, en el discurso inaugural, el tono que seguramente seguirá la conferencia. Es un tono nada lejano del que dejó como saldo el Foro Económico de Davos, en enero: las oportunidades mundiales de la globalización para el crecimiento y la comunicación deben hallar con premura un punto de "equidad global". En suma, que la creatividad del mundo interconectado deberá, para ser justa, suscitar la movilización de energías de todos los países, sobre todo para ponerlas al servicio de la salud y la educación.

***

Ayer, por la mañana, mientras tomaba un café -con sacarina, claro- en el bar del Hilton, en Park Lane, Cavallo decía algo que permite inferir que ha sido él uno de los argentinos más sorprendidos por el momento en que José Luis Machinea comunicó al Presidente que renunciaba a la conducción de los asuntos económicos del país.

El martes 27 de febrero, Machinea había invitado a Cavallo a un desayuno en su departamento. Ambos viven sobre la Avenida del Libertador, a dos cuadras de distancia.

Fue allí cuando el ex ministro ofreció a Cavallo la presidencia del Banco Central. Machinea se lo comunicó como una decisión personal, sin invocar la voluntad del Presidente. Y el viernes 2, apenas un par de horas antes de conocerse que aquél había renunciado, el doctor De la Rúa llamó por teléfono a Cavallo para decirle que estaba totalmente de acuerdo con el ofrecimiento de Machinea para que ocupara la presidencia del Banco Central.

"Como el Presidente me dijo que Machinea estaba en ese mismo instante a su lado y la conversación giró sobre la necesidad de sumar la mayor cantidad de esfuerzos de los partidos políticos para lograr el crecimiento del país, supuse que Machinea seguiría en el cargo", recuerda un Cavallo todavía sorprendido.

Cavallo supone que Machinea, de pronto trabajado por una idea creciente de impotencia política que lo habría llevado a la depresión anímica, tomó de pronto la decisión irreversible de irse, sin dejarle al Presidente otra posibilidad que la de aceptarla.

Los hechos fueron comunicados inmediatamente por Machinea a Cavallo, en un episodio que confirma que el ministro renunció, no que el Presidente le pidió su alejamiento, como algunos procuraron aparentar. Por lo demás, el jueves 22, o sea apenas unos días antes, en una comida en el Jockey Club con Emilio Apud y Alejandro Paz, el entonces ministro de Defensa había contestado sin vacilar una pregunta de este cronista: "El Presidente no toca el gabinete hasta después de las elecciones (de octubre)".

***

Cavallo mide con cuidado cada una de las palabras, las propias y las ajenas. Se siente confortable en ese ámbito de elocuente nivel internacional que es la Conferencia Trilateral. Es, sin duda, la de él una de las pocas voces argentinas con gravitación en el mundo.

Siendo así, ¿por qué no explicitar a tantos kilómetros de distancia, para los lectores de La Nación , las dos o tres medidas de aplicación inmediata que estaría dispuesto a sugerir al flamante equipo de Ricardo López Murphy?

El ex ministro está dispuesto a extrovertirse en otros asuntos, pero no en ése. Está orgulloso porque en uno de los pasillos del Hilton Mario Vargas Llosa le ha comentado haber leído su libro "El peso de la verdad". Y es más: le ha manifestado su admiración por todos los nombres y apellidos de jueces y políticos corruptos que ha desnudado en la obra.

"No, López Murphy no necesita -dice Cavallo- que yo le sugiera medidas. Ha venido trabajando en cuestiones económicas fuertemente, desde la misma época que yo. Mi papel es el de un dirigente político que debe ayudar a que se logre un gobierno eficaz, tanto para la Nación como para las provincias. Y ese papel no debe ser visto como de apoyo a De la Rúa, sino de apoyo a los argentinos y a la Argentina."

Cavallo no menciona en particular a ninguno de los funcionarios designados por el nuevo ministro de Economía, pero dice que todos ellos son de "óptimo nivel".

Ha estado el ex ministro demasiados años en la cocina de la economía argentina como para que la requisitoria periodística, una y otra vez, destinada a que juzgue algunos de los platos que se perfilan ahora en el menú en preparación no lo tiente a dar un veredicto profesional. Al fin, toma el cucharón: "Para dar confianza, la clave es la composición del equipo económico y su actitud. Hay algo que no me cayó bien: haber juntado Industria con Agricultura y Ganadería no es una buena idea. Da una imagen de escasa prioridad para sectores clave de la economía real. Además, en lugar de haber dejado una Secretaría de Hacienda, por un lado, y creado, por el otro, una de Reforma del Estado, lo natural hubiera sido fortalecer Hacienda. Vea: la división más natural es la de la ley de ministerios, que mantiene el Ministerio de Economía y da lugar a otro de Infraestructura y Servicios. Bien podría el Presidente volver a separarlos".

***

Con 54 años -55, en julio-, mimado en el exterior y con un reconocimiento argentino en aumento por la fortaleza de carácter y capacidad creativa, el hombre que está ante el cronista habla sin precipitación, cuidadoso de los gestos, reflexivo, como si nada debiera contradecir la impresión de que ha cerrado un ciclo en el que su inteligencia, con ser grande, era frecuentemente arrollada por un genio vehemente.

Más que como economista, Cavallo se propone hablar como político. Mira tanto o más al conjunto de un gobierno que a un equipo configurado para conducir la economía. "El Presidente -afirma- tiene que armar un elenco de gobierno que actúe como tal. Si lo logra, López Murphy y su gente van a poder instrumentar el Pacto Federal Fiscal que se firmó a fines del año último entre el poder central y los gobernadores. Esto es muy importante para mejorar las expectativas. Creo que el Gobierno necesita mucho más que un clima de austeridad en el sector público; necesita entusiasmar a quienes pueden invertir en el país y para eso tiene que abrir, además, todas las oportunidades de inversión imaginables."

-¿Qué conspira, en particular, contra esas inversiones?

-Por ejemplo, los impuestos de los últimos cuatro años. O la confusión que se ha ido produciendo alrededor de las regulaciones en áreas privatizadas. Eso ha cerrado las puertas a la inversión. Y la inversión es clave para el aumento del empleo y este a su vez lo es para el aumento del consumo. La sucesión de iniciativas regulatorias en el Congreso, por parte de distintos sectores, fue echando incertidumbre sobre el país. Y si quiere casos concretos, se los diré: la medida de desaliento que significó la reforma laboral de Erman González con Menem y la creación, después, del impuesto al endeudamiento empresario.

-Usted me ha comentado que Machinea, al ofrecerle el Banco Central, había expresado que eso tranquilizaría a los mercados. Además, que a usted podía interesarle la propuesta que le estaba haciendo porque la autonomía ha convertido al Banco Central, en un sentido, en institución ajena al Gobierno.

-Sí, y le dije que podía entender su preocupación. Pero también dejé en claro que sólo podíamos hablar de ese papel una vez que existiera una vacante porque justamente el dato que yo tomaría en cuenta para una decisión sería el proceso de remoción del presidente del Banco Central. No es lo mismo que lo hagan renunciar de manera arbitraria y sin argumentos a que esto se produzca según el procedimiento legal. Sólo entonces podría evaluar una posibilidad, no antes.

-¿Y qué dijo usted sobre el enjuiciamiento de la conducta del doctor Pou?

-También dejé en claro que no quería sumarme de ninguna manera a esta especie de tribunal popular contra él, porque después de un manoseo institucional nadie podría cumplir debidamente con la responsabilidad de ser presidente del Banco Central. Quedamos con Machinea en seguir hablando...Y el Presidente, al llamarme el viernes 2, me dijo que entendía muy bien mi prudencia sobre el tema de la vacante.

-¿Tiene opinión formada sobre el caso Pou?

-Prefiero no meterme en ese tema. Porque justamente aquí estará el test de cómo va a ser el manejo del poder político respecto de una institución tan delicada como el Banco Central. Prefiero no involucrarme ni con una opinión.

***

En más de un momento de la conversación, Cavallo hace notar que ha llegado para la Argentina el momento de la eficiencia, el de una encrucijada en la cual no es permisible ya que la persona más preparada para una función no sea quien la ejerza.

"En los dos años que resten del período constitucional -observa el presidente del Partido Acción por la República- el Gobierno debe tener las características del de Dini, en Italia, después de promediar los noventa, y que llevó a Prodi al poder. Lo llamaron un gobierno técnico, reconocido por el centro-derecha como por la izquierda como un gobierno práctico, eficaz, que condujo al triunfo electoral y no perturbó la marcha de la economía ni que Italia entrara en el euro en la primera vuelta."

-Le parece impecable el equipo de López Murphy. ¿Qué más?

-Me parece excelente la decisión de De la Rúa de llevar a Makón a Desarrollo Social. Makón fue subsecretario de Presupuesto, que es una función muy delicada. Es una persona muy preparada y va a realizar una acción libre de sospechas de clientelismo político. Va a saber coordinar los esfuerzos del gobierno y las provincias en esa área.

-¿Qué idea le sugiere la designación de la señora Fernández Meijide como vicejefa del Gabinete?

-Es una decisión muy política, que concierne a la necesidad de cohesión que tiene el Presidente dentro de la Alianza. Graciela Fernández Meijide me había comentado que ella había procurado coordinar entre la Nación y las provincias esfuerzos en cuanto a desarrollo social y que había encontrado escollos. Es posible que ella misma haya llegado a la conclusión de que a Makón le puede ir mejor. No olvidemos que entre Fernández Meijide y los gobernadores se había establecido una competencia política fuerte.

***

Sobre la Argentina de estos días no se puede hablar con algún detenimiento sin pasar revista a la figura de la diputada Elisa Carrió, radical, del Chaco. Cavallo tiene una idea sobre ella.

"Creo que es muy valiente y transparente -categoriza-, pero también creo que la Argentina necesita darle a estos temas de los cuales ella se ocupa un encauzamiento institucional muy prolijo. A mí me parece peligroso que un tema como el del lavado de dinero haya sido tapa de los diarios y contenido de la televisión durante tres semanas seguidas. El tema es muy importante y no pretendo que se lo esconda, pero debemos hacer un esfuerzo para que se trabaje en él en el Congreso, en el Ejecutivo y en el Poder Judicial. Lo mismo debe pasar con el tema del Banco Central. No pueden convertirse en cuestiones puramente mediáticas.

-Todo esto, ¿en qué va a acabar?

-Vamos hacia un perfeccionamiento de la superintendencia de bancos y a un control más riguroso de los movimientos financieros sospechosos.

-Al banquero Raúl Moneta, ¿lo trató mucho o poco?

-Nos vimos, claro, durante mi ministerio. Vino a verme cuando la crisis del Tequila. Por suerte contábamos con un gran experto bancario como Roque Maccarone. De modo que la preocupación de los banqueros la canalizábamos mucho por el Fondo Fiduciario presidido por Maccarone, que nos ayudó a superar la crisis de 1995.

-Seguramente la expresión "fundamentalismo de mercado" suscita en usted alguna consideración.

-Sí, la de que es una simplificación extrema de un fenómeno complejo. El esfuerzo que López Murphy pone en reformar el Estado no significa la desaparición del Estado, sino hacerlo más eficaz. La eficacia y la austeridad no pueden entrar en la categoría de fundamentalismo.

***

Hay un nuevo hecho en la política Argentina sobre el cual Cavallo está atento. Consiste en lo que denomina búsqueda desesperada de los gobernadores por encontrar eficacia en el gobierno central. Allí está, a su juicio, una buena semilla para la eficacia global, porque ahora sí el gobierno de la Nación podrá, como contrapartida, exigir más resultados del conjunto de quienes administran las parcelas políticas del país. Es un tema que ha hablado con el Presidente.

-Ahora bien, ¿cómo comenzó toda esta historia de sus relaciones políticas personales con el doctor De la Rúa, de las cuales se ha hablado siempre, pero nunca tan intensamente como ahora?

-Estuvimos en contacto a lo largo de 1999 y sólo interrumpimos el diálogo en los tres meses álgidos de campaña. Luego lo retomamos. Recuerde que mi slogan era "Vótenme, para que pueda gobernar De la Rúa". Nos habíamos conocido en los años setenta. El era senador por la Capital y yo asesoraba a la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Córdoba en relación con un proyecto de promoción económica alternativo del que tenía media sanción de Diputados y había sido presentado por el ministro Gelbard. Con el apoyo de De la Rúa conseguimos para nuestra iniciativa la media sanción del Senado. Nuestro proyecto era de reducciones automáticas de impuestos y no de evaluación caso por caso y según sectores como lo quería Gelbard. Nuestra posición reflejaba un criterio de geografía impositiva como el que rige hoy para los aportes patronales, que son más bajos según las zonas. Conocí al Presidente acompañado por Julio Pagani, Pedro Astori y otros empresarios cordobeses. Todavía ellos no habían creado la Fundación Mediterránea. Eso ocurriría más tarde, en 1977. A la reunión fundacional invitamos a un solo político: Fernando de la Rúa.

Te puede interesar