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Vía e-mail, urgente: la buena fe tiene precio

Estafas virtuales, una práctica que no cesa. Cómo prevenirse
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17 de diciembre de 2003  

¿Qué tienen en común un soldado norteamericano en Irak que encontró tesoros de Saddam Hussein, un presidente africano en el exilio que tiene congeladas sus cuentas bancarias y un oficial de negocios de un banco asiático que otorgan fondos perdidos? Todos son personajes inventados que ofrecen cifras millonarias a cambio de ayuda y que forman parte de una importante red de engaño y estafa, basada en el e-mail. Desde hace 15 años, existe un negocio ilegal que inicialmente se construyó sobre la base del correo tradicional y que hoy satura casillas de correo electrónico para lograr sus propósitos.

Cualquiera que sea su forma u origen, el esquema siempre es similar: se relata una historia tentadora y se pide la colaboración del usuario de Internet para recuperar o movilizar supuestos depósitos o mercancías. Por la participación, se ofrece entre un 20 y un 30 por ciento de las ganancias. Lo que no se sabe es la verdadera pesadilla que comienza.

Para Flavio Bustos, editor del canal de tecnología de Terra Argentina, "este tipo de mensajes cae en la categoría spam (publicidad compulsiva o mensajes no deseados enviados a múltiples destinatarios) y tiene por lo menos dos o tres años. Al principio, llegaban por carta o fax. En los Estados Unidos, el FBI investigó varios casos y hasta hubo damnificados".

Los pedidos de ayuda pueden llegar como el asunto confidencial, urgente, propuesta de inversión o negocios. Las más conocidas son las que supuestamente surgieron en Nigeria. Tras una investigación realizada en 2001, el FBI publicó el denominado Internet Fraud Report. En el informe se detalla que durante ese período, 2600 norteamericanos reconocieron haber sido víctimas de este tipo de engaños. En algunos casos, las pérdidas individuales habrían llegado hasta los 70 mil dólares.

Para Pablo Tedesco, gerente de la consultora Prince & Cooke, el negocio es tentador. "Se trata de plata fácil, pero la gente que tiene años en Internet sabe que es mentira. La práctica del spam hace que uno sólo lea lo que estrictamente necesita. Va a llegar un momento en que los e-mails van a tener que estar certificados", asegura.

En julio de 2002, la revista norteamericana Wired publicó una entrevista realizada a uno de los presuntos estafadores de origen nigeriano. En ella daba cuenta de la forma en que operaban. Todo comienza cuando la persona realiza una primera llamada telefónica y descubre que alguien le contesta del otro lado: allí empieza a creer y cede a la tentación de proveer su número de cuenta bancaria. Entonces, se retiran fondos o se pide al usuario que realice una importante cantidad de pagos para gastos de papeleo o gastos administrativos.

Si bien los primeros mensajes eran de origen africano, en la actualidad se envían desde todas partes del mundo.

Tienes un e-mail

Según los especialistas, la práctica del spamming genera descreimiento entre los navegantes de Internet. "Es como encontrarte en la puerta de tu casa miles de cartas, de las cuales sólo te interesan cuatro o cinco", compara Andrés Wasserman, gerente general de Yahoo! Argentina y director de Internet Advertising Bureau en nuestro país. "Nosotros sugerimos que si no se conoce el origen, del e-mail hay que eliminarlo para que el spamer deje de mandar mensajes", explica.

El ejecutivo agrega que "la mayoría de los usuarios conoce estos correos. Pero hay miles de personas que diariamente se suman a la red y están más expuestas. Si estos e-mails siguen circulando es porque alguien sigue cayendo en la trampa. Igualmente, no todos los mensajes spam se refieren a estafas".

Por su parte, el especialista en derecho informático Gustavo Daniel Tanús explica que "se dice que no hay que contestar el correo basura para no fomentarlo. Pero si querés iniciar una acción legal, debés hacerlo. Hay que pedirle al menos dos o tres veces al spammer que deje de enviar mensajes compulsivos, para más tarde poder iniciar una demanda", finaliza.

Spam argentino

  • En nuestro país, la práctica del spam creció un 40% entre enero y agosto de este año. Los datos elaborados por Yahoo! Argentina también indican que sólo en la Argentina hay 700 mil reportes de spam por día. El 48% de los usuarios cree que realmente deja de suscribirse al responder los spam e-mails, y su contenido varía desde mensajes de estafa y pornografía hasta la propuesta de compra de distintos tipos de productos y servicios.
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