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El Presidente pide respaldo al plan

Les ordenó a todos sus ministros cerrar filas en apoyo a las medidas que López Murphy anunciará en las próximas horas

Miércoles 14 de marzo de 2001

Luego de cinco meses de reunirse en la sede de la Jefatura de Gabinete, situada en las avenidas Belgrano y Diagonal Sur, el gabinete de ministros retomó ayer la costumbre de encontrarse los martes en la Casa Rosada, aunque el regreso se concretó en un tenso cónclave de más de tres horas.

Fue por orden expresa del presidente De la Rúa, quien a última hora de anteayer había decidido encabezar nuevamente la reunión de gabinete para tener a sus colaboradores más cerca y transmitirles un mensaje contundente: todos, sin chistar, deberán cerrar filas para apoyar el ajuste del gasto público que pasado mañana anunciará el nuevo ministro de Economía, Ricardo López Murphy.

Aquellos que no estén de acuerdo con las medidas deberán optar por el silencio o buscar la puerta, fue la advertencia que creyeron leer algunos de los partícipes del encuentro, enrolados en el ala política del Gobierno.

Ante la mirada atenta de su nuevo ministro de Economía, De la Rúa los instó luego a "buscar caminos para garantizar la solvencia fiscal", presentó formalmente a los dos nuevos frepasistas del gabinete -el secretario general, Ricardo Mitre, y el ministro de Desarrollo Social, Marcos Makón- y le cedió la palabra a López Murphy.

Con su habitual vozarrón, y secundado por el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, el titular de Hacienda los hizo rendir examen sobre los gastos actuales de cada ministerio. Fueron varios los funcionarios que transpiraron ante la insistencia de López Murphy respecto de presentar un plan de ahorro inmediato. Como el ministro del Interior, Federico Storani, que tiene a cargo la Secretaría de Provincias: esa área maneja los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que llegan al interior.

Molestia semioculta

Según uno de los asistentes al encuentro, Storani apenas pudo ocultar su molestia por el "hermetismo" con que López Murphy prepara el nuevo recorte de gastos. En rigor, el ministro de Economía no entró en detalles sobre su plan para los próximos meses y, según dos fuentes de la Presidencia, se limitó a insistir en la necesidad de reducir el déficit por medio de la reestructuración de organismos como la Anses y la AFIP.

"Esos son los dos pilares básicos sobre los que va a pivotear la solución del problema fiscal argentino", declaró más tarde Colombo, en una conferencia de prensa.

Hasta Makón, célebre por su rigor con los números (fue subsecretario de Presupuesto en la era Cavallo), tuvo que sacar una carpeta con gráficos para demostrar que la agencia social que está delineando no tendrá tantos recursos para ser recortados.

El funcionario frepasista recordó que de los 3600 millones de pesos que le corresponderán cuando le sean transferidos los planes sociales del resto de los ministerios, muchos ya están asignados, como los fondos de Fonavi, los seguros de desempleo y las pensiones graciables.

"No es un regalo"

Pero López Murphy se mantuvo implacable y Colombo, para apoyarlo, optó por recordarles que "el blindaje (financiero) no es un regalo: costó mucho conseguirlo y ahora hay que mantenerlo".

Para equilibrar las exigencias, López Murphy prometió que también las provincias deberán cumplir estrictamente con el compromiso federal que asumieron hace pocos meses.

Y no descartó medidas adicionales, como la reducción de gastos en otras áreas y la eliminación de exenciones impositivas, que generan "privilegios" -aseguró- en algunos sectores.

Colombo, por su parte, expuso sobre la tarea que le fue encomendada por el Presidente: oficiar de moderador político para amortiguar el impacto de las medidas que anunciará López Murphy.

En ese sentido, no descartó la posibilidad de que el Presidente reciba a los líderes de la oposición y anticipó que la Jefatura de Gabinete se reunirá mañana con los gobernadores de la Alianza y de la oposición.

La reunión de gabinete de ayer se realizó en la más estricta reserva, hasta tal punto que sólo incluyó a los ministros y al secretario general, Ricardo Mitre. Ni siquiera el vocero del Presidente, Ricardo Ostuni, tuvo acceso al encuentro.

Los ministros, que en un principio se dirigieron al Salón Norte de la Casa Rosada para ubicarse como de costumbre alrededor de la enorme mesa, tuvieron que cambiar de rumbo y acomodarse como pudieron en el despacho del Presidente, para garantizar la reserva de las conversaciones.

De la Rúa entró y salió tres veces. En una de esas oportunidades, lo hizo acompañado del ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, para participar de una reunión con el jefe de la Fuerza Aérea, el brigadier Walter Barbero.

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