Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Pronósticos ominosos preceden al bautismo de López Murphy

Pesimismo e incertidumbre en la Alianza antes de las medidas

Jueves 15 de marzo de 2001

En el entorno presidencial pintan la situación actual en tono tan dramático que, al plantear los tres escenarios posibles para el futuro cercano, un hombre que comparte una amistad con Fernando de la Rúa y con el ministro de Economía, Ricardo López Murphy, presentó finales catastróficos para todos los casos por igual.

El primer escenario, explicó -habiendo hablado largamente con López Murphy en estos días-, es de máxima: se presenta un plan para tapar "un déficit no declarado de 2500 millones adicional a lo pactado con el FMI"; el plan es rechazado por los partidos de la Alianza y, jaqueado por la falta total de apoyo político, López Murphy renuncia a su cargo y rompe el record de permanencia en el ministerio de Economía.

En el segundo escenario, López Murphy presenta su plan, el Frepaso y un sector de la UCRse van de la Alianza, siguen semanas de protestas y hay cambios en la coalición.

La tercer hipótesis muestra a López Murphy impulsando un proyecto intermedio entre el ajuste total que quisiera y los límites que impone "la política", es decir, entre otras cosas, la voluntad de los partidos de ganar las elecciones de octubre. Luego de dos o tres semanas, "explota todo".

Aún si el país asistiera finalmente, quizás mañana, a un cuarto escenario, las apuestas a favor de López Murphy son tan escasas que han comenzado a levantarse apuestas por su hipotético sucesor (el ex ministro del menemismo, Domingo Cavallo) antes de que su gestión siquiera comience.

No hay dudas en la Alianza ni en el peronismo de que las medidas de López Murphy serán de achicamiento del gasto, de recorte, de ajuste en las provincias y en otras áreas de la administración -la presencia de funcionarios del FMI en Buenos Aires aventaron cualquier duda al respecto- aunque los detalles no estaban anoche definidos en su totalidad y el ánimo general era expectante y pesimista.

Un secretario de Estado especulaba con que De la Rúa llamará hoy a una reunión de gabinete para decir a cada ministro cuánto de su área será recortado. Pero era sólo su esperanza.

También los gobernadores peronistas esperan recibir en La Pampa, donde estarán concentrados, algún detalle de las medidas con que inaugurará su cargo López Murphy.

Según uno de ellos, el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, con quien los gobernadores mantienen conversaciones informales, se comprometió a mandarles algo para que pudieran incluir sus opiniones en el documento que resulte de la cumbre.

La mayoría de los peronistas no confía en la suerte del ministro, por la fragilidad de su sustento político. Carlos Ruckauf, el más conspicuo de los gobernadores, comentó en privado que se había enterado de una pelea a gritos entre Federico Storani y Ricardo López Murphy en la Casa de Gobierno, en la que el primero rechazaba los planes del segundo. Ruckauf exhibió la anécdota como una prueba de la debilidad originaria del ministro.

Buena parte de las energías del Gobierno se concentró en las últimas horas en convencer a los legisladores oficialistas de que apoyaran el plan de López Murphy en el Congreso. El ministro aspira a dotar a sus medidas de una solidez que los decretos de necesidad y urgencia no otorgan.

La última reunión para conseguir ese apoyo se realizó anoche en la jefatura de Gabinete. Su resultado no colmó las ambiciones del Gobierno, según pudo saber La Nación de algunos de sus protagonistas.

Frepasistas y radicales, en su mayoría, deambulan estos días por los pasillos del Congreso o de los ministerios con ánimo sombrío.

En el radicalismo, las cosas no aparecen mejores. En medio del temporal, el ex presidente Raúl Alfonsín decidió demorar su regreso de Estados Unidos -viajó a festejar su cumpleaños en casa de su hija emigrada- hasta el jueves próximo. El pasaje aéreo original era para pasado mañana.

Sus asesores aseguran que no se moverá de su discurso de ataque al neoliberalismo y al fundamentalismo de mercado del que López Murphy y su equipo son, en la visión de Alfonsín, exponentes sin matices.

Los rumores de la renuncia de López Murphy son preexistentes a su asunción en el cargo. ƒl mismo planteó desde París, antes de emprender el regreso para aceptar el ministerio que José Luis Machinea había abandonado, que su aceptación iba atada al sustento político de la UCR y el Frepaso.

Ya había amenazado con su renuncia durante su gestión como ministro de Defensa. La primera vez, cuando el Gobierno conmutó las penas de los presos de La Tablada;la segunda, cuando se le ofreció reemplazar a Pedro Pou en el Banco Central. Algunos legisladores oficialistas creen a esta altura que se trata de un método de presión, y así tomaron las versiones de ayer sobre una nueva amenaza de renuncia.

Su pensamiento es conocido por todos desde hace tiempo. Sin embargo, la mayoría de los legisladores y buena parte de los ministros se mostraron escandalizados por las versiones preliminares del plan de ajuste que el Gobierno les ha hecho conocer.

Los augurios de un fracaso electoral en octubre ya se convirtieron en un lugar común en la Alianza. También, el pronóstico de que después de López Murphy, más tarde o más temprano, De la Rúa entregará el poder aCavallo, cuya dimensión de "salvador de la Patria" crece día a día. El tiempo dirá si tanto pesimismo se justifica. No habrá que esperar mucho.

Graciela Mochkofsky

Te puede interesar