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El plan es técnicamente consistente

Por Roberto H. Cachanosky Para La Nación

Sábado 17 de marzo de 2001

Considerando el desvío fiscal que se estaba proyectando para este año de U$S 2000 millones -según las estimaciones de Ricardo López Murphy- y el nivel de reducción de gastos para el año en curso -junto con la eliminación de las exenciones impositivas-, resulta claro que el objetivo del ministro es tratar de encauzar nuevamente las metas fiscales según el acuerdo con los organismos internacionales para evitar el default.

Al diseñar el plan, el ministro tuvo muy en claro que lo inmediato era evitar el default, al cual prácticamente habíamos llegado en noviembre último y que ahora estaba nuevamente a la vuelta de la esquina. La pregunta desde el punto de vista económico es: ¿alcanzan las medidas para evitar el default o no? La respuesta está por verse. Y está por verse porque obviamente la reducción del gasto anunciada es claramente insuficiente para revertir el déficit fiscal.

Pero el punto central es saber si el Gobierno logra entusiasmar a los inversores con las medidas anunciadas, para reducir el riesgo país.

Si bajan los intereses y el Estado logra refinanciar su deuda a tasas más bajas, digamos con una disminución del riesgo en 300 puntos básicos, entonces el ahorro en intereses (considerando el stock de deuda pública) puede llegar a los US$ 4500 millones anuales, sumándose a los US$ 3500 millones anuales de disminución del gasto por la reestructuración del Estado. En ese caso, se lograría una disminución del gasto del orden de los US$ 8000 millones anuales, números que sí pueden ser suficientes para devolver la solvencia fiscal de largo plazo.

Si a esto se le agrega una economía en crecimiento que mejore la recaudación, aumenta notablemente la posibilidad de reducir impuestos en el mediano plazo.

Lo que tiene muy en claro López Murphy es que el blindaje no es sustituto de las reformas estructurales.

Sabe que el blindaje por sí solo no alcanza para cambiar las expectativas de los agentes económicos, de la misma forma que en Turquía tampoco alcanzó el blindaje y tuvo que ir a un plan de privatizaciones y reducción del gasto, a pesar de la importancia estratégica que tiene ese país para los Estados Unidos. Puesto en otras palabras, aquí no hay ninguna posibilidad de un blindaje II y la reducción del gasto es inevitable.

Desde el punto de vista técnico éste es un plan que puede funcionar y los que están al frente del Ministerio de Economía tienen la capacidad técnica para poder llevarlo adelante.

El interrogante que reaparece otra vez pasa por establecer si tendrá la fuerza política para avanzar en las reformas estructurales planteadas. El no éxito de López Murphy implica un escenario sumamente peligroso, con el default acechando.

Técnicamente el plan es viable, ahora el futuro depende del comportamiento de la dirigencia política.

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