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Liviana mirada a la identidad nacional

Marcelo Stiletano
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22 de enero de 2004  

"Argentinos: somos como somos" , programa de actualidad y humor conducido por Andy Kusnetzoff. Columnistas: Gabriel Schultz, Dr. Manix y Cayetano. Producción ejecutiva: Pablo Nieto. Dirección: Coco Acosta. Idea original y producción general: Diego Gvirtz, Andy Kusnetzoff y Gustavo Yankelevich. Por Canal 13, los lunes y jueves, a las 23.

Nuestra opinión: bueno

No hay aquí ni exhaustivas investigaciones preparadas para denunciar supuestos comportamientos irregulares en los más altos niveles de decisión ni sesudas explicaciones sociológicas respaldadas por observadores y especialistas de reconocimiento internacional. "Argentinos: somos como somos" procura asomarse a las eternas preguntas acerca de por qué nos va como nos va desde una perspectiva mucho más modesta, mucho más cercana a la mirada liviana que caracterizó en los últimos años a algunos momentos clave de "Caiga quien caiga", "Televisión registrada" o "El show de Videomatch", programas que con el tiempo seguramente quedarán como registros de algunos de nuestros comportamientos durante los años más recientes.

Lejos de proponer, por ejemplo, un punto de partida temático que será viviseccionado a lo largo de una sola emisión, "Argentinos: somos como somos" se presenta como una suerte de revista de actitudes, conductas y reacciones que, a fuerza de ser reiteradas en la vida cotidiana, podrían aproximarse desde la perspectiva de quienes hacen este programa a una suerte de retrato flexible y siempre en formación, aunque con visos de certera continuidad, de nuestras características básicas y probablemente únicas.

Claro está que al alejarse voluntariamente de fundamentaciones rigurosas y acercarse en cambio a puntos de apoyo más juguetones habrá que tomarse este programa ciertamente a la ligera y no tratar de extraer de su contenido conclusiones más o menos definitivas. Siempre es un riesgo, al que no escapa esta propuesta, todo intento de proyectar desde un caso único una suerte de definición general, cabal e indiscutible sobre un hecho puntual, en este caso el hecho de atrapar in fraganti, mediante una cámara oculta, a una decena de personas que resuelve no devolverle un billete a un hombre que finge perderlo accidentalmente a fin de provocar la reacción. Afortunadamente, más allá de las imágenes, Andy Kusnetzoff y Gabriel Schultz supieron adoptar más de una vez la actitud prudente de relativizar todo lo visto en vez de dar por sentado que en estas cosas no hay vuelta atrás.

De todos modos, el programa se dispone resueltamente a asomarse a un muestrario de la idiosincrasia local en el que encuentran lugar desde pequeñas trampas para sacar ventajas del prójimo desprevenido hasta comportamientos curiosos a la hora de las vacaciones, y desde apelaciones al archivo de imágenes para saber en qué andaban los que decidían hace unos años para estas fechas hasta extravagantes instancias televisivas cuya coincidencia con hechos trascendentes no es para el programa un hecho meramente casual.

En este variopinto mapa se unen la indiscutida capacidad creativa de la productora de Gustavo Yankelevich, de la que seguramente nacieron una oportuna sección titulada "Yo también lo hice" (en la que alguna figura confiesa sus pequeños pecados) y el profuso archivo aportado por Diego Gvirtz, que aquí, a diferencia de "Televisión registrada", exhibe todas las referencias del pasado con fechas y menciones de los programas citados.

Quien se asome a "Argentinos: somos como somos" en busca de conclusiones de fondo seguramente se sentirá desilusionado. Claramente el programa no aspira a ocupar ese papel y, en cambio, parece sentirse más cómodo en aproximarse sin demasiadas pretensiones hacia una realidad que parece darse en buena medida por sentada. Así lo sugiere un título asertivo y no planteado entre signos de interrogación.

Quien probablemente mejor transmite esta idea es Gabriel Schultz, mucho mejor aprovechado aquí que en "Ardetroya" gracias a algunas observaciones punzantes y una mirada irónica trabajada con precisión en sus intervenciones desde la costa. Lo hace probablemente mejor que el propio Kusnetzoff, que todavía parece más cómodo en su papel de enviado o cronista callejero que cuando le toca ocuparse de la conducción, y mucho mejor todavía que los aún inadvertidos Cayetano y Dr. Manix.

Acerca de Andy, hay que decir también que sus intervenciones desde Salta y desde Madrid, en las que todavía repite tics de sus tiempos de "CQC", muestran todavía algún tufillo de involuntaria superioridad y cierta inocultable sorna en su postura frente a los entrevistados, más allá del juicio que merezcan los dichos de éstos. Aquí, en esta actitud ciertamente sobradora, también asoma una manifestación de lo que somos cuando nos miramos hacia adentro. Y si, como dijo Kusnetzoff en el final del programa del lunes último, si no somos ni mejores ni peores que los demás, y podemos cambiar, no estaría de más revisar ese tipo de actitudes. De repetirse, harían mucho más ardua y menos creíble la tarea de colocarse en una posición equidistante. Primero está la autocrítica.

11 puntos

El equipo de Kusnetzoff volvió a perder contra la película de Telefé

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