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Dos amigos que toman el crucero equivocado

Espectáculos

"El crucero de las locas" ("Boat Trip", EE.UU./Alemania/2002). Dirección: Mort Nathan. Con Cuba Gooding Jr., Horatio Sanz, Roselyn Sanchez, Vivica A. Fox, Roger Moore y otros. Guión: William Bigelow y Mort Nathan. Fotografía: Shawn Maurer. Música: Robert Folk. Presentada por Alfa Films. Duración: 94 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años, con reservas.
Nuestra opinión: regular

Cuando Jerry, un joven desesperanzado por obtener el amor de Felicia, decide abandonar los placeres de la vida y encerrarse en su casa sumido en una constante depresión, su amigo Nick, alguien que nunca logra una relación satisfactoria con el sexo opuesto, lo alienta para que recomponga su alicaído espíritu. Pero Jerry no consigue salir de su aislamiento sentimental hasta que, siempre con Nick como compañía, toma una decisión tan rápida como curativa: ambos se embarcan en un crucero para solteros y el dúo piensa que entre el mar, el cielo y las bellas mujeres de a bordo sus penas pasarán al olvido.

Lujo y comodidad

Pero el pasaje de ese inmenso, lujoso y cómodo buque está integrado únicamente por gays, y cuando Jerry y Nick se percatan de la situación ya es muy tarde para escapar de esa trampa que, por error o a sabiendas, les tendió el empleado de la agencia de viajes. Allí van, pues, los dos amigos que son constantemente asediados por esos estrambóticos pasajeros dispuestos a formar con ellos alguna pareja ocasional, y divertirse.

Como en la TV

La historia, que tuvo parecidos antecedentes en algunas series de televisión, entre ellas la exitosa "El crucero del amor", deambula entre las aventuras y desventuras pretendidamente humorísticas de los dos personajes principales y de toda esa fauna que, entre coloridos ropajes, música estridente y alguna picardía, pedían más refinamiento en cuanto a diálogos e imaginación. Como en toda comedia norteamericana que se precie -aunque aquí los productores contaron con algún capital alemán-, la historia debía terminar con felicidad para su desesperado protagonista. Y ese final feliz apunta al encuentro de Jerry con una escultural profesora de baile que enseña los más enloquecedores ritmos a la tripulación y que cree que el muchacho es tan gay como el resto de los pasajeros. Entre algunas trampas que procuran lograr la carcajada del público y ciertas situaciones que se acercan peligrosamente al mal gusto, el guión gira entre el nuevo romance de Jerry, que no puede quitarse de la cabeza a su amor imposible, con la profesora que, por fin, halló al hombre de su vida. Sin duda al guión le faltó ingenio, que a veces suple con las vertiginosas andanzas de la pareja central, y falló en cuanto a demostrar con algo de escatología su ánimo de divertir dentro de una colorida escenografía que tiene que ver más con el clima carnavalesco que con un viaje de placer.

El director Mort Nathan se aferró a ese libreto tan laberíntico como presuntuosamente risible, en tanto que Cuba Gooding Jr. y Horatio Sanz extremaron sus condiciones histriónicas en papeles que podían contener mayores posibilidades de realce. Allí, entre ese pasaje gay, aparece el avejentado rostro de Roger Moore, que, en una de las secuencias más logradas del film, se refiere con mordacidad a la hombría del agente 007, ese espía que él animó en la serie de tantas exitosas películas.

"El crucero de las locas", pues, queda como una comedia más dentro de lo mucho que el género dio a las pantallas del mundo. Lo que no es poco, aunque tampoco vale demasiado la pena emprender este crucero para acompañar a sus protagonistas, a sus pasajeros en las delirantes situaciones que les hace protagonizar el argumento del film. .

Adolfo C. Martínez
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