Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Una carta devela un misterio de Van Gogh

El genial pintor habla en ella de su hermano fallecido

Viernes 23 de enero de 2004

Una carta fechada en 1877, que Vincent van Gogh le escribió a Hermanus Gijsbertus Tersteeg, que fuera su director en la galería de arte Goupil & Co., en La Haya, fue dada a conocer ayer por las autoridades del museo dedicado al gran pintor, en Amsterdam.

Si bien se conocen cerca de 900 cartas del artista, la que se expone desde ayer en el museo había permanecido oculta durante más de un siglo y tiene algunas características particulares.

Por empezar, el motivo de la carta fue una tragedia que golpeó a la familia de Tersteeg: la muerte de su tercera hija, de apenas tres meses.

Uno de los pasajes más significativos es el que hace referencia al propio hermano de Vincent, que nació muerto un año antes del nacimiento del pintor "... y también se llamaba Vincent", según explicó por correo electrónico a LA NACION Leo Jansen, especialista del Museo Van Gogh.

Sucede que numerosas hipótesis psicológicas se habían centrado en este acontecimiento desgraciado para explicar los desórdenes emocionales del gran pintor. Pero hasta ahora, en los documentos conocidos, no se había encontrado mención alguna del artista relativa a esta pérdida. En esta carta, por primera vez, Van Gogh repasa el episodio ocurrido en 1852. Sin embargo, dicen los especialistas, en el escrito no se encuentran indicios de que Van Gogh se sintiera especialmente perturbado por esto.

El bebe muerto

Según algunas teorías psicológicas, el niño que nace después de la muerte de un hermano puede ser considerado un "sustituto" de aquél y sufrir en consecuencia. La teoría psicoanalítica lo llama "identificación con el bebe muerto". Sucede cuando este nuevo niño pasa a ocupar el lugar del anterior en el imaginario de los padres.

La nueva carta proviene de una colección privada y ahora está en préstamo temporal al Museo Van Gogh, que la expone hasta el 4 de marzo. Se trata de una oportunidad única para apreciar este documento intrigante.

El contenido de la misiva es característico del joven Van Gogh, que entonces tenía 24 años y se estaba preparando para rendir el examen de admisión para estudiar teología y convertirse en ministro de la Iglesia, tres años antes de comenzar su prolífica carrera como pintor.

En la carta cita la Biblia en forma recurrente. Entre otros, los pasajes 1 Juan 4:8, 2 Samuel 12:16-23 y 1 Reyes 19:3-15.

El descubrimiento es una sorpresa considerable, ya que se pensaba que todas las cartas recibidas por Tersteeg habían sido destruidas. Uno de sus hijos mencionó una vez que él y su padre las habían quemado.

La misiva recientemente descubierta, escrita en dos lados de una sola hoja, se exhibe junto a otros documentos, incluidos cartas, fotos y un libro enviado por Van Gogh a Tersteeg como consuelo por la muerte de su hija.

La carta integrará la nueva edición de la correspondencia completa de Van Gogh, prevista para la publicación en 2008.

El doctor Jan Hulsker, una de las más reconocidas personalidades en el análisis de las cartas de Van Gogh, escribió en torno de ellas que "nos permiten conocer más acerca de la vida de Vincent van Gogh y sobre su forma de pensar, más que de ningún otro artista. Las cartas constituyen un comentario vivo de su trabajo, así como un documento humano sin paralelo".

La carta, escrita en Amsterdam el 3 de agosto de 1877, fue enviada en un solo sobre, junto con una carta del hermano de Vincent, Theo.

Artista prolífico

Vincent van Gogh pintó más de 800 cuadros en los nueve años que dedicó a la pintura.

Nació en Groot Zunder, Holanda, el 30 de marzo de 1853, en el seno de una familia de clase media. Su padre, Theodorus van Gogh, era un pastor protestante y su madre, Anna Cornelia Carbentus, pertenecía a una importante familia de encuadernadores.

Entre sus obras más destacadas se encuentran Los girasoles, Noche bajo las estrellas, La casa amarilla, El viñedo rojo y Retrato del Doctor Gachet.

Si bien vivió en la pobreza y durante muchos años su hermano Theo lo ayudó económicamente, hoy sus cuadros ocupan las listas de los más cotizados del mundo.

En 1877, cuando escribió la carta, Vincent quería matricularse en la Facultad de Teología de Amsterdam. Lo intentó en dos ocasiones, sin obtener resultados positivos. Su padre consiguió que le otorgaran un acuerdo para permanecer por un período de seis meses como predicador a prueba en el sector de Masnes, en la región belga de Borinage. Trabajó tres años con comunidades mineras, renunciando a sus escasas pertenencias para vivir como ellos.

Pero su entusiasmo religioso se fue diluyendo y Vincent abandonó a los mineros. Posiblemente haya decidido convertirse en un artista profesional.

Murió el 29 de julio de 1890. Curiosamente, su hermano Theo falleció seis meses después. Desde 1914, ambos reposan juntos en el cementerio de Auvers-sur-Oise.

Fragmentos entre el dolor y la palabra de Dios

Los siguientes son fragmentos de la carta recientemente descubierta: "Mi padre también ha sentido lo que usted estará sintiendo en estos últimos días. Recientemente estuve temprano, una mañana, en el cementerio en Zundert, al lado de una pequeña tumba en donde se lee: "Dejad que los niños vengan a mí porque de ellos es el Reino de los Cielos"".

"... Pasaron más de 25 años desde que mi padre enterró allí a su primogénito."

"... En esos días él estaba muy conmovido leyendo un libro de Bungener, que le envié a usted ayer porque pienso que puede ayudarlo en este difícil momento."

"... Las cosas resultan bien para aquellos que aman a Dios. Esta ha sido, hasta ahora, la experiencia de mi padre."

"... En su relación con sus hijos, desde entonces, mi padre se ha hecho más fuerte y su fe tiene raíces más firmes. Por eso hay un lazo que nunca nos abandona, ni siquiera ante el mayor sufrimiento; ese lazo es el amor de Dios."

"... Estoy estudiando latín y griego desde hace tres meses y mi tutor, Mendes da Costa, me dijo hace unos días que estábamos progresando tal como lo había previsto. Tengo esperanza y sigo, día tras día, con buen ánimo (...) No piense mal de mí por haberle escrito como lo hice; sentí la necesidad de hacerlo."

Irina Jorolinsky

Te puede interesar