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La entrevista

Juan Gabriel Valdéz: "Hay resabios de rivalidades anacrónicas"

Enfoques

El embajador chileno en Buenos Aires considera que deben erradicarse los episodios de espionaje como el de Punta Arenas. Afirma que no cabe una opinión argentina sobre Bolivia y traza diferencias en la relación con Cuba y Venezuela

Le tocaron siempre los puestos complejos: fue canciller del ex presidente chileno Eduardo Frei durante la detención de Augusto Pinochet en Londres y embajador del gobierno de Ricardo Lagos ante las Naciones Unidas cuando Chile se opuso a la guerra contra Irak en el Consejo de Seguridad del organismo.

Llegó a Buenos Aires en junio pasado, después del cambio de gobierno en la Argentina. Y no tiene dudas al afirmar que, después de los últimos años vividos, "este destino me parece muy tranquilo".

--¿Lo sorprendió Kirchner como presidente?

--Sí y no. Por una parte, toda figura política de esa vitalidad tiene particularidades notables. Es muy directo y tiene una visión de la Argentina que realza muy profundamente la dignidad del país.

--En la visión regional parecería que existen diferencias marcadas. Por ejemplo en el tema Cuba: Chile condenó y la Argentina se abstuvo en la Comisión de Derechos Humanos?

--Hay una visión diferente. Las visiones de votos en las Naciones Unidas han respondido muchas veces a una profunda duda: ¿ayuda al proceso de recuperación de una democracia y de los derechos humanos en Cuba plantear una condena? ¿O bien correspondería generar un cuadro para poder hacer una presión directa de los países latinoamericanos sobre el régimen castrista con el objeto de hacerle entender la necesidad de que se acuerde y se respeten los derechos humanos?

--Los votos de Chile y Argentina siguen siendo distintos?

--Desgraciadamente, nosotros hemos tenido razones para ver con desilusión y escepticismo las posibilidades de diálogo en esta materia. La pregunta directa es: ¿se violan o no se violan los derechos humanos en Cuba? Creo que nadie discute que se violan.

--¿Chile estaría de acuerdo con la propuesta argentina de que Cuba se incorpore al Mercosur?

--No nos parece una posibilidad real. Cuba no está en el Sur, geográficamente no hay ninguna razón. No es una idea que esté en nuestra agenda. Se ha hablado de ese tema entiendo, pero no con nosotros.

--Otra manera diferente de mirar la región es el caso de Venezuela. El presidente Kirchner mantiene relaciones fluidas con Hugo Chávez y Chile está enfrentado abiertamente con el presidente venezolano?

--Nosotros estamos tan interesados como el resto de América latina en que el conflicto interno venezolano tenga una resolución que no afecte el proceso democrático. La situación con Venezuela tiene que ver con las opiniones del presidente Chávez, que nos han parecido que no se condicen con la opinión de un presidente que ha tenido buenas relaciones con Chile. Por lo tanto, hemos retirado al embajador en Caracas, y la situación está en un cuadro de anormalidad.

--La Argentina propuso una solución para que Bolivia tenga salida al mar, ¿va a ser considerada por Chile?

--El tema de Bolivia es un asunto estrictamente bilateral. Chile ha incluido en el pasado el tema de las aspiraciones de Bolivia que consideramos perfectamente legítimas, y las hemos incluido en una negociación en la que me ha tocado estar en 1999, tomando como base tres premisas: la primera era que había condiciones para el diálogo, la segunda que no había exclusiones de ninguna naturaleza, y la tercera que íbamos a resolver los problemas más fáciles primero y los más difíciles después. Chile está preparado para seguir ese camino, pero hemos tenido dificultades para encontrar un interlocutor que mantenga sus posturas en el tiempo y que sea capaz de firmar acuerdos que signifiquen una solución definitiva. Y tengo que reconocer que, en las condiciones actuales, falta tiempo como para poder encontrar el clima de buena voluntad. Hoy soy escéptico en cuanto a esa posibilidad.

--Pero el canciller Bielsa habría planteado concretamente, en Monterrey, una propuesta para definir un corredor de la paz como solución para Bolivia?

--He conversado con el canciller Bielsa y me ha señalado que las autoridades argentinas entienden que este es un asunto bilateral en el cual no cabe opinión ni participación a la Argentina ni a otros países de la región. Entiende, como me lo ha planteado, que, en cuestiones de soberanía, sólo los países directamente involucrados en el debate pueden llegar a una solución del problema. Y me aclaró que la Argentina no le da la razón a ninguno de los dos.

--¿La Argentina puede entonces mediar en el conflicto?

--Nosotros seguimos entendiendo que éste es un asunto estrictamente bilateral y está basado en una negociación entre Chile y Bolivia.

--Volviendo a las relaciones bilaterales. En los últimos meses la palabra espionaje apareció dos veces entre Chile y Argentina?

--Voy a ser muy categórico: el segundo episodio en Río Gallegos es ridículo. Una familia chilena tomó fotografías de una calle, y las he visto. Cualquier persona que las ve se da cuenta de que era imposible ver qué había a 300 o 400 metros: había algo parecido a un hospital militar, por lo tanto fue una falsa alarma.

--Pero en Punta Arenas fue claramente espionaje?

--Que un episodio producto de otras épocas vuelva a producirse a nivel local y que los gobiernos encuentren tan rápidamente una solución que les permite separar el episodio; que las ministras de Relaciones Exteriores y Defensa tomen las decisiones que tomaron; que renuncie un general con antigüedad en el mando del ejército chileno; que se dé de baja inmediata al coronel que estaba a cargo de los servicios de inteligencia de esa zona y que se entregue a la Justicia militar a las personas que participaron en la operación, me parece que es la respuesta que demuestra que Chile considera inaceptables estos hechos, que hay que erradicarlos.

--¿Y cómo está el proceso ahora?, ¿los espías están libres?

--El proceso está en el marco judicial y el ejército está haciendo además un proceso administrativo de las personas involucradas. Están a disposición de la corte marcial, cumplieron el período de detención que dispone la ley y luego pasaron a estar a disposición del juzgado.

--¿Por qué le parece que sucedió, que se organizó semejante operativo de inteligencia en el consulado argentino?

--Hay individuos que tienen todavía resabios de rivalidades anacrónicas. Las hay de los dos lados.

--¿El episodio entonces no tuvo nada que ver con los vuelos a Malvinas?

--Para nada. Malvinas no es un tema. Ese tipo de mentalidad está mucho más obsesionado por las islas del sur, cuyas caracterísicas definimos en acuerdo y arbitrajes, pero todavía pone nerviosa a alguna gente.

--¿Cuál es la posición chilena en cuanto a que exista un vuelo directo desde la Argentina continental a Malvinas?

--Chile apoya sin vacilación ese vuelo. En el marco de las negociaciones entre el Reino Unido y la Argentina se optó por solicitar a Lan Chile, una empresa privada, que haga un vuelo. Lan Chile desarrolló un servicio durante estos años que forma parte del acuerdo formal. Pero, con motivo de la suspensión de los vuelos charter, nosotros le planteamos al gobierno argentino que esta aerolínea, que estaba cumpliendo una función de servicios que no le reporta tantas ventajas, fuera duramente castigada con la suspensión inmediata de estos charter que ya estaban contratados. Esa era la preocupación. Pero eso no se contrapone con el hecho de apoyar lo que la Argentina quiere hacer: volar desde territorio argentino a las islas Malvinas, que también es territorio argentino.

--¿Cuál fue la respuesta argentina?

--Nos dijeron que teníamos razón y que esos vuelos extraordinarios iban a mantenerse dos meses más. Después de esos dos meses no va a haber más charters a las Malvinas. Si se hubiesen suspendido bruscamente, se habrían generado duras querellas contra Lan Chile.

--¿La apuesta de Chile es el Mercosur o los Estados Unidos?

--La apuesta de Chile es abrir mercado para nuestras exportaciones en el mundo. Ahora, eso es en lo comercial. Porque para nosotros, la única posibilidad de integración es el Mercosur. Entendemos por integración una comunicación creciente de conexiones físicas, de inversiones, de desarrollo de capacidad de infraestructura y energía, y de la construcción política y cultural de un espacio común. Claro que, en términos de mercado, no respondemos a la estructura del Mercosur.

--Hay diferencias con el bloque, por ejemplo, sobre los beneficios del ALCA?

--Si discrepamos con algunos socios del Mercosur en materia del ALCA es porque seguimos pensando que el ALCA es una buena opción, que para nosotros abrir mercados es importante. Pero también entendemos que las diferencias de estructura económica que hay entre Brasil y Chile o la Argentina y Chile hacen que la negociaciones de esos dos países con los Estados Unidos sea completamente distinta que la nuestra. Chile no tenía una industria automotriz que defender, o una industria de computación que defender. Cada uno negocia como debe.

--Igualmente, el canciller Bielsa adelantó que va a usar a Chile como puente comercial, que a partir del acuerdo con los Estados Unidos hay que pensar en las regiones chilenas como si fueran un Estado norteamericano?

--Yo prefiero pensar a Chile como Chile, no como Houston o Miami. Pero sí estamos trabajando con provincias argentinas para que puedan utilizar nuestros acuerdos comerciales. Podemos ser un país puente.

--¿Y cómo se entiende esta voluntad de integración con el hecho de que todavía existan miles de minas personales diseminadas por la frontera entre ambos países?

--Es increíble. Una vergüenza. Pero el costo del desminado es altísimo. Y hay lugares en el Sur donde los movimientos de la tierra desplazan las minas, pero hay voluntad de los dos gobiernos para pedir financiamiento internacional que nos permita avanzar.

--Chávez habla del eje Caracas, Brasilia, Buenos Aires. ¿A qué eje político pertenece Chile?

--Hay un solo eje en el sur, que es el ABC en el Mercosur (Argentina, Brasil y Chile). Y el otro centro regional, que es el eje ABC+M, que incluye a México. Yo no conozco ese eje del que habla Chávez.

El perfil

Padres e hijos

Su padre, Gabriel Valdés, fue canciller de Eduardo Frei Montalva entre 1964 y 1970. La historia se repitió curiosamente en 1999, cuando Juan Gabriel Valdés hijo fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores por Eduardo Frei hijo.

Como letelier

Nació en 1947. Estudió en el Reino Unido y se doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad de Princeton. Suele recordar que su vida pudo haber terminado el 21 de septiembre de 1976, junto a la del ex canciller Orlando Letelier. .

Por Ana Gerschenson
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