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Cáncer ovárico: una prueba lo detectaría precozmente

Tendría un gran impacto en la salud pública, pero provoca controversia

Miércoles 04 de febrero de 2004

La madre de Jill Doimer murió en 2002 por un cáncer ovárico detectado demasiado tarde como para recibir el tratamiento más efectivo. Ahora, Doimer espera ansiosa la presentación de una nueva prueba para la detección temprana del cáncer de ovario con mayor precisión que los exámenes disponibles y que sólo requiere una muestra de sangre obtenida con un pinchazo en el dedo.

"Si me va a pasar a mí o a una persona conocida, quiero que se pueda detectar a tiempo", dijo Doimer, que vive en Louisville.

La nueva prueba tendría gran impacto en la salud pública si funciona según se anuncia. Esto se debe a que cuando el cáncer de ovario se diagnostica a tiempo -es decir, cuando se puede tratar quirúrgicamente-, más del 90% de las mujeres vive cinco años o más. Pero en este momento alrededor del 75% de los casos se detecta en etapas avanzadas y sólo el 35% de las mujeres sobrevive cinco años. En los Estados Unidos mueren anualmente 14.000 mujeres por este mal que afecta a 15 por cada 100.000.

Proteína testigo

La prueba, denominada OvaCheck, es la primera en su tipo que utiliza una nueva tecnología que podría, según sus defensores, revolucionar el diagnóstico. No sólo busca una "proteína testigo" única -como el antígeno prostático específico o PSA, por sus siglas en inglés, para detectar el cáncer de próstata- sino una "huella dactilar compleja" formada por las proteínas presentes en la sangre.

Fue desarrollada por Correlogic Systems Inc., de Bethesda, y participaron científicos del Instituto Nacional de Cáncer y de la Administración de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos (FDA). Los dos laboratorios clínicos más importantes de los Estados Unidos que obtuvieron la licencia del producto y que competirán entre sí en el mercado esperan que la prueba esté disponible en los próximos meses y a un precio de entre 100 y 200 dólares.

Los médicos enviarán las muestras de sangre de sus pacientes a los dos laboratorios, que las analizarán en lugar de vender los kits de prueba a los especialistas y a los hospitales. Cuando las pruebas se centralizan, no es necesaria la aprobación de la FDA.

Los primeros ensayos se realizaron en 116 muestras de sangre de mujeres con cáncer ovárico. El test diagnosticó todos los casos correctamente, incluidos 18 que se encontraban en la etapa más temprana de la enfermedad. Un 5% de las muestras de pacientes sanas fue diagnosticado como "positivo". Estos resultados fueron publicados en 2002 en la revista The Lancet.

Sin embargo, algunos especialistas señalaron que "no se puede confiar en una prueba de la que se desconocen las proteínas medidas y sus relaciones biológicas con el cáncer".

Cara y ceca

"Hace 40 años que trabajo en la investigación oncológica y esta prueba es la noticia más importante de todos esos años -afirmó el doctor John S. Kovach, director del Centro Oncológico de Long Island, de la Universidad Stony Brook-. En diez años, las mujeres se realizarán pruebas de sangre en lugar de mamografías para el cáncer de mama."

Sin embargo, algunos especialistas aseguran que la técnica, aunque promisoria, no ha sido validada en forma adecuada y se está lanzando al mercado prematuramente. Si la prueba no es precisa, afirman, dará lugar a una biopsia innecesaria o a la extirpación ovárica. "No existe ningún trabajo científico publicado que me permita decirle a una mujer que se haga esta prueba", opinó la doctora Nicole Urban, directora de investigación de cáncer ginecológico del Centro de Investigaciones Oncológicas Fred Hutchinson, en Seattle.

Tres especialistas en estadística del Centro de Oncología M. D. Anderson, en Houston, analizaron los resultados de los ensayos y hallaron varias incoherencias. "Según los datos publicados, no; no confiamos en que la prueba funcione", dijo el doctor Keith A. Baggerly, del Departamento de Bioestadística y Matemática Aplicada.

Para el doctor Emmanuel F. Petricoin III, uno de los científicos que participaron en el desarrollo, las críticas se deben a "la incomprensión de la totalidad del procedimiento científico empleado". Petricoin es codirector del programa clínico proteómico de la FDA y del Instituto Nacional del Cáncer

Otro problema de este test es que las muestras utilizadas en los ensayos eran de mujeres con cirugía programada; es decir, con síntomas visibles. Petricoin admitió que aún se desconoce si la prueba funcionará igual en estadios sin síntomas.

Por Andrew PollakDe The New York Times

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