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Una base que fue donada por un escocés

Lunes 23 de febrero de 2004

ISLAS ORCADAS.- En pleno furor de principios del siglo XX por los viajes a la Antártida con fines científicos, William S. Bruce encabezó una excursión escocesa que partió de Edimburgo en noviembre de 1902, en el velero Scotia. Necesitados de provisiones, Bruce y sus hombres hicieron escala en las Malvinas, pero los ingleses les negaron asistencia gratuita. Así y todo, siguieron camino al continente meridional y llegaron a unas islas que denominaron Orkney, por el parecido que les encontraron con las que están al norte de Inglaterra. Allí, el congelamiento de las costas los obligó a permanecer hasta el verano siguiente. Construyeron con madera y lona una precaria casa de cuatro por cuatro metros, que funcionaba como observatorio meteorológico y para estudios de magnetismo; en ella vivieron hasta que pudieron volver.

Al arribar al puerto de Buenos Aires en diciembre de 1903, pidieron asistencia al gobierno de Julio Argentino Roca. Dadas las buenas relaciones entre ambas naciones y el cálido acogimiento que dieron los argentinos a Bruce -al reparar su barco-, decidió ceder al país la estación de las Orcadas; también pidió a cambio 5000 pesos para poder regresar a Escocia. Se marchó, y ya no volvería a la Antártida.

Con visión de futuro, Roca aceptó gustoso la base y envió en el verano de 1904 una excursión, para que se quedara por un año. La conformaron los escoceses Robert C. Mossman y William Smith, que pertenecían al grupo de Bruce; el alemán Edgar C. Zmula, el uruguayo nacionalizado argentino Luciano H. Valette y el nativo argentino Hugo A. Acuña, que con sus 18 años estuvo al frente de la estafeta postal de la estación Orcadas del Sud. Por ello el correo argentino también cumplió ayer una centuria de presencia antártica.

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