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Ciencia y Salud

 
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Sábado 13 de marzo de 2004 | Publicado en edición impresa

Reciente estudio de la Asociación Americana de Psicología

Proponen enseñar a los niños a mirar TV con sentido crítico

Es fundamental el rol de los padres

 
 
 

Psicólogos de la Asociación Americana de Psicología pusieron la lupa en el controvertido proceso cognitivo que dispara cada comercial televisivo y concluyeron que para comprender un mensaje publicitario es necesario poder discriminar el contenido no comercial del comercial y atribuirle una intención persuasiva, dos habilidades que se adquieren sólo alrededor de los ocho años.

"Técnicamente a partir de los ocho años las personas son capaces de cuestionar el punto de vista del avisador -dijo a LA NACION Brian Wilcox, profesor de psicología de la Universidad de Nebraska y uno de los autores principales de la investigación-. Ahora, que la persona tenga esta capacidad no significa que la ejercite. Habitualmente la gente mira comerciales como cualquier programa, sin un sentido crítico y evaluativo."

En los adultos, la capacidad de hacer esa lectura crítica está dada por la acción de un filtro cognitivo que se pone en funcionamiento frente a la aparición de la tanda publicitaria, cuando automáticamente la persona toma distancia de la posición del mensajero generando una cuota de escepticismo, explican los investigadores.

En los primeros años de vida los chicos están muy centrados en sí mismos y tienen dificultades para ubicarse en la perspectiva del otro; paradójicamente, esta incapacidad de discriminarse los ubica en una posición particularmente frágil dentro de un mundo en el que son un objetivo codiciado por numerosas empresas en función de su potencial de consumo.

Desde la pantalla de la TV, muchas veces instalada en sus habitaciones, reciben pasivamente múltiples ofertas que son incapaces de filtrar y a las que adhieren con entusiasmo. El tema es particularmente preocupante cuando los productos van asociados con hábitos de salud nocivos, como el consumo de tabaco y alcohol, así como de productos para adelgazar.

Según el artículo publicado por la Asociación Americana de Psicología, los chicos de ese país están expuestos a 40.000 comerciales anuales. En la Argentina, estudios realizados por la Fundación para la Salud Mental concluyeron que al llegar a los 15 años los adolescentes vieron medio millón de comerciales por televisión.

La controversia actual no es padres o TV, sino padres y TV, ya que se trata de un huésped permanente en la mayoría de los hogares y los adultos no pueden más que comprometerse y acompañar a sus hijos en el lento proceso que implica conocer los códigos de comunicación televisivos.

En defensa del consumidor

"El problema principal de la propaganda televisiva es que estimula indiscriminadamente a los niños al consumo", opina la médica psiquiatra Graciela Peyrú, autora del libro "¿Papá, puedo ver la tele?" Y propone ayudar a los chicos a ser televidentes críticos mediante un proceso de antifascinación y antihipnosis que les enseñe a tomar distancia frente a la imagen, "mostrándoles cómo personas reales como ellos pueden parecer extraordinarios, como los productos de la propaganda, mediante trucos de fotos, pinturas, disfraces".

A veces las imágenes tienen un poder de seducción tal que deja a los chicos entrampados en juegos que desembocan en hábitos nocivos. El estudio norteamericano muestra que los chicos de seis años reconocían el logo de una marca de cigarrillos por su diseño infantil, tanto como el del Disney Channel .

"Lo que los chicos obtienen de la transmisión televisiva depende de tres factores: su habilidad cognitiva, su proceso de maduración y el ambiente que los rodea", define Peyrú.

Conscientes de su rol socializador, actualmente las escuelas incluyen en sus programas estrategias para analizar con los alumnos las pautas de consumo. "Es importante valorar la escuela como un ámbito propicio para promover en los alumnos el análisis crítico de las estrategias publicitarias. Sólo generando situaciones de diálogo alrededor de la problemática del consumo podremos formar ciudadanos informados y con una actitud responsable frente a la oferta publicitaria", dice Virginia Sturm, orientadora pedagógica en la Escuela de Capacitación del Gobierno de la Ciudad.

"La TV no compite con las explicaciones de los padres y de los maestros: las reemplaza en su ausencia", concluye Peyrú, como una invitación a padres y maestros a compartir con los chicos el arduo camino hacia la construcción de una mirada crítica, inteligente y analítica sobre el mundo televisivo.

Consejos para padres

Compartir: con los chicos programas de televisión y promover discusiones sobre lo que sucede en ellos, distinguiendo entre comportamientos positivos y negativos. A los más chicos, pedirles que relaten lo que vieron.

Contrastar: los contenidos televisivos con la realidad.

Apagar: la televisión durante las comidas y en el momento de la tarea.

Guiar: a los chicos en sus elecciones de programas de televisión. .

Por Tesy De Biase
Para LA NACION
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