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Política

 
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Martes 23 de marzo de 2004 | Publicado en edición impresa

A 28 años del golpe militar: organismos de derechos humanos vetaron la presencia de algunos gobernadores

Tensión en el PJ por el acto en la ESMA

Existe un fuerte malestar entre varios mandatarios peronistas que, en privado, sospechan de la actitud del Presidente

 
 
 

Un conflicto inesperado y de consecuencias inciertas estalló en el PJ, donde todo parecía en calma desde la llegada de Néstor Kirchner al poder.

El veto de un sector de los organismos de derechos humanos a la presencia de algunos gobernadores del PJ en el acto de la ESMA de mañana desató un fuerte malestar entre algunos gobernadores peronistas.

Sólo en privado, fuentes cercanas a algunos de ellos sostienen que hay sospechas de la actitud que tuvo el Presidente frente a los reparos que plantearon, entre otros, la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Pero ningún gobernador quiere aparecer, por ahora, cuestionando directamente a Kirchner.

El Presidente, según dos fuentes cercanas, ayer estaba enfurecido con el gobernador Felipe Solá, que fue el de la idea de llevar a los gobernadores del PJ a la ESMA.

Sólo expresaron su enojo al ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el ex presidente Eduardo Duhalde. El ministro del Interior transmitió al Presidente el mensaje. Duhalde sólo aconsejó calma a los "muchachos" y se puso a trabajar para evitar conflictos en el congreso del PJ que se hará el viernes próximo en Parque Norte. En esa reunión se iban a elegir nuevas autoridades del partido; estaba asegurada la presidencia para Eduardo Fellner, gobernador de Jujuy.

Anoche, fuentes cercanas a dos gobernadores dijeron a LA NACION que no descartaban que el conflicto llegara al congreso partidario. "Kirchner después va a venir a buscar al peronismo. Por ahora va a quedar la transversalidad por un lado y el PJ del otro", dijo una de las fuentes.

"Le dije al señor presidente que si iban los gobernadores, no íbamos las Madres. Le pedí que no los invite, porque la mayoría de los gobernadores son los mismos que torturan y violan en las cárceles y las comisarías", dijo ayer Bonafini. Y dio nombres: Felipe Solá (Buenos Aires), Juan Carlos Romero (Salta), de quien dijo que "tiene un olor a Menem que no se soporta"; Alberto Rodríguez Saá (San Luis), y Mercedes Aragonés de Juárez (Santiago del Estero), entre otros.

Para el Presidente, el conflicto no es menor porque pese a que alienta su espacio transversal no ignora el poder del PJ en las provincias.

El Gobierno ayer se vio obligado a cambiar de planes y para enfriar el conflicto dijo que el acto en la ESMA será público y por eso no habrá invitaciones especiales.

Anoche, los únicos confirmados para asistir al acto eran los gobernadores Solá, Sergio Acevedo (Santa Cruz) y Carlos Rovira (Misiones). El resto se excusó por razones de agenda, para no llevar el conflicto al límite. Los gobernadores José Manuel de la Sota (Córdoba) y Jorge Obeid (Santa Fe) decidían anoche emitir un comunicado conjunto para definir su postura frente a la críticas de los organismos de derechos humanos. Jorge Busti (Entre Ríos) también habría sido objetado.

El borrador de ese comunicado llegó ayer por fax a algunos gobernadores del PJ, y según contó a LA NACION uno de ellos el título dirá "Repudiamos la discriminación".

Un hombre del Gobierno admitió anoche que era "injusto" que se objetara a Busti, Obeid y De la Sota, que fueron detenidos el mismo día del golpe militar de 1976. Fellner le comunicó ayer a Busti que en conversaciones que tuvo con hombres del Presidente le prometieron que iban a aclarar que ellos no cuestionaban a nadie.

Ninguno quería ir

La participación de los gobernadores del PJ en el acto en la ESMA nunca estuvo en los planes de Kirchner ni de los gobernadores. Hace una semana, en Córdoba, sobre el final de una reunión, Solá dijo: "Me parece que todos tenemos que acompañar al Presidente en la ESMA". Ya todos se levantaban y la respuesta fue el silencio, porque lo miraron con desconcierto. Nadie quería ir. La idea sólo le gustó a De la Sota, que en la conferencia de prensa posterior al encuentro dijo que habían decidido ir todos.

Ese anuncio no pasó inadvertido para los organismos de derechos humanos, que hicieron llegar sus quejas al Presidente. El jueves último, en el despacho presidencial, Kirchner se lo contó al gobernador de Jujuy, que le dijo que iba a anunciar su ausencia, para ver si alguno lo imitaba.

Cuando salió en los diarios que los organismos de derechos humanos no querían a los gobernadores peronista, éstos se enfurecieron. El gobernador de Entre Ríos mostró ayer su enojo. "En materia de derechos humanos nadie puede arrogarse la exclusividad de la defensa. Fui y soy un militante político con un fuerte compromiso contra las dictaduras militares. Tengo una larga lucha a favor de los derechos humanos. En este campo no doy examen. Fui un detenido y desaparecido", dijo Busti a LA NACION.

Kirchner intentará ahora minimizar el conflicto y que el acto de la ESMA, que para él es muy importante, no quede empañado por cuestiones internas. .

Por Paola Juárez
De la Redacción de LA NACION
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