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Sacaron los cuadros de Videla y Bignone

Frente a Kirchner, el jefe del Ejército, Bendini, retiró en persona las imágenes de los ex dictadores; duro mensaje a los militares

LA NACION
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Daniel Gallo
Jueves 25 de marzo de 2004

La orden fue directa del presidente Néstor Kirchner: "Proceda". Con gesto y voz duros. El jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, descolgó entonces en persona los cuadros de Jorge Rafael Videla y de Roberto Bignone, ex presidentes de facto y antiguos directores del Colegio Militar.

La ceremonia en sí duró segundos, pero su carga simbólica fue muy fuerte en la mirada del Presidente, que minutos después dio un duro mensaje al Ejército, representado en el acto por los dos extremos de la carrera militar, los generales y los cadetes.

El cuadro que se retiró de Videla no era el original. Fue colocado para permitir la ceremonia, pero altas fuentes del Ejército confirmaron anoche a LA NACION que se abrió un sumario interno para determinar qué ocurrió con el verdadero retrato de Videla. Esa imagen falta en el Colegio Militar desde el jueves último y fue reemplazada por una fotografía ampliada en los últimos días.

El presidente Kirchner dio la orden al teniente general Bendini de retirar los cuadros de Videla y Bignone
El presidente Kirchner dio la orden al teniente general Bendini de retirar los cuadros de Videla y Bignone. Foto: Miguel Acevedo Riú

Kirchner llegó al Colegio Militar acompañado por casi todo su gabinete. En la primera fila aplaudieron su discurso el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el canciller Rafael Bielsa, los ministros José Pampuro (Defensa), Alicia Kirchner (Desarrollo Social), Carlos Tomada (Trabajo), Aníbal Fernández (Interior) y Gustavo Beliz (Justicia, Seguridad y Derechos Humanos), acompañados por los secretarios Eduardo Luis Duhalde (Derechos Humanos), Héctor Icazuriaga (SIDE) y Jaime Garreta (Asuntos Militares).

La enumeración de funcionarios se impone para resaltar que Kirchner no tomó este acto como uno más, sino que estableció en el Colegio Militar el momento más importante de la jornada de repudio al golpe de Estado de 1976. El Presidente arribó a El Palomar consciente de que el Ejército atravesaba una crisis por esta ceremonia y puso en el terreno a su gabinete para respaldarlo.

Minutos antes había finalizado una reunión de generales con Pampuro en la que se decidió finalmente la concurrencia de los oficiales al acto. Fueron 27 generales y 5 coroneles mayores los que se formaron detrás de Kirchner.

Bendini se reunió nuevamente con los generales apenas finalizó la ceremonia para explicarles por qué él en persona había retirado los cuadros de Videla y de Bignone. Aseguró el jefe del Ejército a los mandos que el Presidente exigió que un militar bajase los retratos y que tomó la determinación de hacerlo él para no comprometer a un subordinado.

Mensaje presidencial

Las caras de los generales durante el discurso presidencial evidenciaban que el momento no era agradable para ellos. En especial cuando Kirchner señaló: "Nunca más tiene que volver a subvertirse el orden institucional".

Varios uniformados no entendían por qué ellos debían escuchar ese mensaje 28 años después del último golpe militar, cuando pasaron muchas promociones de oficiales que depuraron generacionalmente la fuerza. Oficiales de alto rango recordaban la actuación del Ejército durante la crisis política de diciembre de 2001, cuando la ausencia de conflicto en el área castrense logró que los problemas no llegasen a esos pronósticos que hablaban de guerra civil.

Kirchner tomó como un hecho de gran trascendencia el retiro de los cuadros, que quedarán en custodia en la oficina del director del Colegio Militar. Para el Presidente quitar esas imágenes "marca un claro posicionamiento que tiene todo el país, de terminar con esa etapa lamentable de nuestro país y que definitivamente esté consolidada la democracia y desterrado el terrorismo de Estado".

Para despejar dudas sobre que no comparte la denominada teoría de los dos demonios, Kirchner aseguró: "Que quede bien claro, el terrorismo de Estado es una de las cosas más sangrientas que le pueden pasar a una sociedad. No hay nada que habilite el terrorismo de Estado, y menos la utilización de las Fuerzas Armadas".

Al advertir que ningún hecho puede justificar el terrorismo de Estado, el Presidente descartó comparar la acción de la represión ilegal con los ataques terroristas.

"Hubiera querido nunca estar en esta instancia, porque recordar el 24 de marzo de 1976 es uno de los momentos más dolorosos y crueles de la historia argentina", señaló Kirchner. Y agregó: "Que el 24 de marzo se convierta en la conciencia viva de lo que no debe hacerse en la Patria. Nunca más se tiene que volver a subvertir el orden institucional en la Argentina".

El primer mandatario exigió "terminar con las mentes iluminadas y los salvadores mesiánicos". Y comentó en su mensaje: "Vengo a rescatar el espíritu sanmartiniano del Ejército para que juntos podamos reconstruir el país con democracia, pluralidad y justicia social". Por cuestiones protocolares, los únicos aplausos surgieron del grupo de funcionarios convocados al Colegio Militar. Los generales digirieron el mensaje más tarde, con un café junto con Pampuro.

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