Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

( Insumos ) En los útimos dos meses el precio aumentó entre un 30 y un 40 por ciento

Inquieta el abastecimiento del glifosato

Campo

Según empresarios locales, el herbicida industrializado en el país representa dos tercios del consumo; el resto depende de las importaciones desde China, cuya producción está paralizada por una crisis de energía

 
 

El glifosato, herbicida profusamente utilizado por los productores agropecuarios, está ocupando una vez más el centro de la escena: el precio del producto ha crecido en los últimos tiempos y se insinúan algunos esbozos de desabastecimiento.

Aumentó en los últimos 45-60 días desde un 30 hasta un 40 por ciento (en algunos casos algo más). El actual valor, que ronda los 3,30-3,50 dólares está más cerca del promedio de los últimos 5 años que sobre los bajísimos 2 dólares de algunos tramos de 2003. Este incremento podría considerarse como un acomodamiento natural del mercado, aunque ciertas pistas permiten pensar que la situación podría complicarse un poco más.

Según información de distintas fuentes, se puede decir que dos tercios del consumo argentino proviene de las fábricas de Atanor y Monsanto, instaladas en el país. El tercio restante proviene del mercado chino.

Y éste es, según los entendidos, el que está "flaqueando" en su entrega y facilidades de disponibilidad. La falta de energía en China, sería la causa de la escasez de glifosato.

"La provisión de glifosato doméstico no puede ser abastecida por Monsanto y Atanor solamente, nuestra capacidad de producción nacional no lo permite. Los chinos no están vendiendo en forma fluida; se registran algunos inconvenientes de abastecimiento, por eso aumenta el precio", comentó Carlos Becco, de Monsanto. Si continúan las dificultades en la provisión de glifosato sería probable que el precio del producto trepe. ¿Cuánto? Resulta difícil realizar este tipo de predicciones.

Por cierto, el actual precio de 3,50 dólares resulta mucho más modesto que el de la década del 80, en donde se utilizaban pulverizadores a "soguitas" para ahorrar producto, pues valía alrededor de 20 dólares o más.

Los productores saben perfectamente que el glifosato es un insumo de uso tan común como la aspirina para un simple dolor de cabeza.

La facturación de las empresas que venden este producto aumentó en los últimos años 11 veces pasando de 24-25 millones de dólares en 1993 a 290 millones en 2003. En cambio, el volumen de litros utilizados se incrementó en el mismo lapso en 35 veces, pasando de 4 millones a 140, según datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe).

Una alta fuente de esa cámara consignó que la simple observación permite concluir que el glifosato y, en ocasiones, otros fitosanitarios están más baratos en la Argentina que en Brasil, los Estados Unidos y también Chile, por ejemplo. Los fabricantes globales ven a estos mercados en una posición atractiva para realizar negocios y eso es genuino y respetable.

"Este aumento en el glifosato significa en los costos operativos agrícolas un incremento promedio del 3,9%, con un máximo del 6,2% para el sorgo. Respecto del margen neto, se produce una caída promedio del 9,6 %, con un máximo en trigo del 19,7, y en sorgo del 14,9%", señaló José Carlos Basaldúa, presidente de la Sociedad Rural de Victoria (Entre Ríos). En términos generales coincidieron Néstor Roulet, productor cordobés, y Federico Galligo, de Rivadavia, Buenos Aires.

El vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, expresó: "Nos preocupa porque todo hace entender que aquellos que en su momento nos pidieron a las entidades agropecuarias defender la importación de glifosato, hoy son los mismos que están reteniendo este producto provocando un aumento inusitado del precio".

En cambio, Jorge Scoppa, productor y presidente de la Federación de Contratistas Rurales, con sede Casilda, comentó: "No resulta de extrañar el aumento del glifo (expresión campera del glifosato), sigue el mismo camino de algunas cosechadoras que costaban 120.000 dólares el año pasado, y recientemente han tenido dos aumentos acumulativos de 7 por ciento en los últimos días. No nos gusta, pero tendríamos que poder soportar el aumento".

Percepciones

Algunas sensaciones son también claras para los bolsillos de los productores. "Se observa una sojización de muchos bienes y servicios, el aumento del precio de la soja parece inducir a incrementar los precios al plomero, al que vende heladeras y a otros como los que venden agroquímicos", comentaron dos productores, uno del sur de Santa Fe y otro del centro de Córdoba.

Leopoldo Cid y Adolfo Bertachini, de la empresa Syngenta, no observan razones valederas para que aumente el precio en dólares de las "especialidades" de productos agroquímicos (los que no son genéricos como el glifosato). Aunque reconocieron que el precio del sulfosato (producto parecido al glifosato que comerciliza la empresa) pasó de 4,20 dólares a 4,50-4,70 más IVA en los últimos tiempos.

Por su parte, algunas empresas de origen europeo con costos en el revalorizado euro están vendiendo en dólares en la Argentina. No sería de extrañar, también en el plano de las sensaciones que quieran obtener mejores resultados a través de aumento de los precios.

Asumiendo también que muchas de ellas han debido enviar al cuadro de pérdidas, la licuación de deudas de los productores hace poco tiempo atrás.

Herbicida de acción casi inigualable

La influencia del principio activo del glifosato sobre la producción del campo en lo referente a barbechos químicos y el control de malezas sobre la soja transgénica es de una extraordinaria magnitud.

Desde el punto vista agronómico, se sabe que actúa con gran eficacia sobre las malezas en pleno crecimiento, bloqueando tres "puntos bioquímicos", lo que lo convierte en un herbicida con una acción casi inigualable, de acción total y contundente.

Hoy parecen increíblemente viejas las recomendaciones que efectuaban los ingenieros agrónomos a principio de la década del 90 para controlar las malezas en la soja.

Estos avances tecnológicos (siembra directa, soja transgénica y glifosato) resultaron la llave casi "mágica" para los sensibles aumentos de rindes que se verificaron en los últimos años. Los productores con inigualable rapidez de reflejos tomaron estas ventajas a una tasa sin parangones en todo el mundo. "Deberíamos hacer un monumento a la siembra directa y otros a la soja transgénica y al glifosato, comentaron dos productores", irónicamente.

Las empresas locales incorporaron valor agregado a la solución original y básica (líquido 48), y dieron lugar a varias versiones . Todas ellas apuntan a mejorar las aplicaciones en épocas de sequía, alta humedad o condiciones desfavorables. Esa es la tendencia que se observa. .

Por Angel Palermo Para LA NACION
TEMAS DE HOYLa muerte de García MárquezElecciones 2015Francisco en Semana SantaLa tragedia del ferry Sewol