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El otro lado de los embarazos múltiples

Si bien es una alegría esperar varios hijos a la vez, también aumentan los riesgos y las dificultades

Sábado 10 de abril de 2004

Todo empezó cuando Héctor Di Matteo e Irma Junger fueron a cumplir con una tarea ansiosamente esperada: la ecografía del embarazo que, tras ocho años de intentos fallidos y luego de un tratamiento de fertilización asistida, el matrimonio finalmente había logrado.

En Olavarría, la ciudad donde viven, la médica ecografista los recibió con especial alegría. Héctor bromeaba. "Tratá de buscar dos: queremos un varón y una nena", le decía, mientras la profesional exploraba el vientre de su mujer con el transductor. La ecografista le respondió que él tenía razón, porque eran dos los corazoncitos que latían. Pero después sucedió lo que nadie esperaba: latía un corazoncito más.

Los trillizos Santiago, Facundo y Julieta venían en camino...

"Muchas parejas con dificultades para concebir, un problema de alrededor del 20% de la población, quiere mellizos o trillizos. Para quienes no han podido ser padres, tener varios a la vez parece ser la solución. En realidad, lo creen porque desconocen los riesgos y dificultades de los embarazos múltiples", advierte el doctor Gabriel Fiszbajn, director asociado del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr).

Para el licenciado Darío Fernández, director del capítulo de Psicología de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva, "una de las tareas más importantes del psicólogo es informar a las personas, que a menudo llegan sin conocer demasiado, y en el caso de los embarazos múltiples no suelen tener en cuenta que el cuidado, atención y dedicación que implica un bebe deben multiplicarse por partida doble o triple".

Gabriel Fiszbajn indica que mientras en la población general la frecuencia de mellizos es uno en ciento, en fertilización asistida esta posibilidad se eleva hasta en un 20% de los embarazos. Un nacimiento de trillizos, en la población general, ocurre cada 10.000 alumbramientos. Pero en los tratamientos de fertilización asistida esta posibilidad aumenta al 4 por ciento.

"Si bien los centros especializados serios tienen el conocimiento para evitar este tipo de gestaciones -agrega Fiszbajn-, el embarazo múltiple se sigue considerando una complicación médica, no buscada ni deseada."

Y esto, claro está, no porque ser padres tenga alguna contraindicación, sino porque tanto un embarazo y un parto, como el proceso de crianza de varios niños que nacen en forma simultánea tiene sus momentos maravillosos, pero también sus riesgos.

"Existe un 70% de riesgo de aborto espontáneo en embarazo de trillizos y un 40% en el caso de mellizos -afirma el médico-. Los trillizos, por otra parte, nacen siempre prematuros y por cesárea. Así que inevitablemente pasan un período de internación en neonatología."

Emoción por partida triple

Mucho de ese temor y esa responsabilidad sintió Héctor Di Matteo, no bien se enteró de que ese hijo tan esperado, en realidad, eran tres. Los chicos cumplirán 7 años el 22 de junio; tienen un hermanito menor, Gonzalo, que llegó poco después (pese a que los especialistas habían asegurado que era imposible que el matrimonio concibiera de manera espontánea) y la vida de la familia es más o menos similar a la de otro hogar con cuatro niños pequeños: todos van y vienen, y la casa no descansa nunca. Pero ya pasaron los peores sobresaltos.

"Después de la gran sorpresa -recuerda el papá-, mi mayor preocupación fue la salud de mi mujer. Tuvimos mucha ayuda y apoyo, tanto de los médicos como de personas cercanas. Pero Irma tenía 36 años; la panza iba creciendo hasta volverse algo descomunal. Si uno se pone nervioso cuando se rompe la bolsa de un bebe, imagínese cómo será cuando son tres.

"Y después, en la crianza, hay momentos difíciles. No siempre se los puede disfrutar como uno quisiera: hay cosas, y no hablo sólo desde el punto de vista material, que uno no puede darles a los tres al mismo tiempo. Tres para cuatro manos son mucho trabajo."

Irma, la mamá, dice que ella se organizó muy bien desde el principio, que fue la época más difícil: darles la mamadera y cambiarlos cada dos horas hasta que cada uno superó los dos kilos de peso y dormir de día porque de noche era imposible. Los dos varoncitos, dice, le han dado más trabajo que la nena, que va a segundo grado, en tanto que ellos recién empezaron este año la primaria.

Cuando se es mamá de tres que vienen juntos, agrega, "los chicos viven muchas cosas sin entender por qué. Por ejemplo, por qué siempre tuvieron que esperar. A veces creo que hubiera sido mejor tenerlos a todos, pero de a uno: se sufre cuando necesitan algo y no se los puede atender a todos al mismo tiempo".

"Cuando no se logra el embarazo, los hijos son lo que más se desea, pero por ahora no siempre siento que los disfruto a pleno. A veces trabajo más para atender los gastos, que son muchos. Nunca recibimos ayuda de ningún tipo a nivel económico. Siempre nos arreglamos solos, pero hay que luchar mucho."

Para hacer frente a esta clase de familias, dice el licenciado Fernández, hay que ajustar todo lo relacionado con la organización: espacio, muebles, alimentación.

"Cuando los mellizos o trillizos llegan a los 9 o 10 años -agrega el psicólogo-, esa enorme exigencia disminuye y es como criar a dos o tres hijos. Pero durante los primeros años no es sencillo."

Gabriel Fiszbjan agrega que mamás y papás tienen que aprender a repartir muy bien su tiempo, en especial cuando los chicos son bebes. "Suelen hacer grillas con horarios, nombre del bebe, qué consume, a qué hora se lo cambia, cuánto pesa con pañal y sin pañal. En estos casos, los padres participan muchísimo porque su presencia es imprescindible: como el amamantamiento no suele ser suficiente, en especial en el caso de trillizos o de más bebes, dar las mamaderas es una misión de la que suelen ocuparse de noche los varones, para que las madres puedan descansar."

Cuentas claras

Para evitar el embarazo múltiple en tratamientos de alta complejidad (cuando se transfiere el embrión al útero), se colocan dos embriones si la mujer tiene menos de 38 años y tres, si supera esa edad.

¿Y por qué no poner sólo un embrión? "Porque en ese caso la chance de embarazo no supera el 15%, en tanto si se colocan dos se eleva al 35%, y hay que tener en cuenta que estos procedimientos suponen un alto costo económico, físico y emocional."

En cambio, cuando los tratamientos son de baja complejidad (inseminación artificial y estimulación ovárica), se controla mediante ecografía y análisis de sangre la cantidad de óvulos y, si son más de cuatro, se suspenden las relaciones sexuales por ese ciclo.

En nuestro país, los tratamientos de fertilización asistida no son reconocidos por obras sociales, y algunas empresas de medicina prepaga los cubren, pero parcialmente.

"No es así en otras partes -indica el licenciado Darío Fernández-, donde hay hasta derecho legal a licencia laboral cuando la pareja se somete a los procedimientos. Acá, en cambio, los tratamientos no se cubren. Entonces se mezcla el deseo de tener un hijo con las limitaciones económicas. No son pocas las parejas que han estado años juntando el dinero para el tratamiento, al que llegan endeudados y por el que se quieren jugar el todo por el todo porque no saben si podrán repetirlo. Entonces, es lógico que prefieran transferirse varios embriones para aumentar sus posibilidades."

Por Gabriela Navarra De la Redacción de LA NACION

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