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Por primera vez crearon un ratón "sin padre"

Utilizaron dos óvulos; no hubo material genético masculino

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LA NACION
Jueves 22 de abril de 2004

Científicos de la Universidad de Tokio acaban de atravesar una frontera de la biología que hasta hoy se creía infranqueable: crearon un ratón "sin padre", es decir, surgido de un embrión que fue generado a partir de dos óvulos, sin fecundación, sin espermatozoides y sin material genético masculino.

El logro -anunciado por la revista Nature con el sugestivo título de "¿Son prescindibles los hombres?"- tomó por sorpresa al mundo científico.

"La verdad es que no me lo esperaba. Es un experimento muy bien hecho, científicamente magnífico, pero nadie se había acercado a esto", comentó después de leer la publicación el doctor Carlos Melo, uno de los creadores de la generación de terneras clonadas argentinas Pampa.

"Es un trabajo muy relevante; nunca se había logrado reproducir un mamífero a partir de un componente solamente femenino", coincidió el doctor Lino Barañao, biólogo molecular y presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica.

"Lo más notable es que los investigadores lograron revertir una restricción que se instaló en un período muy particular de la evolución de los organismos vertebrados, que es cuando aparecieron los mamíferos en la Tierra", agrega el doctor Marcelo Rubinstein, del Instituto de Genética y Biología Molecular, del Conicet.

"Es increíble"

La modalidad de reproducción asexual que los científicos llaman partenogénesis -del vocablo griego "parthenos", virgen, que dio nombre al Partenón, templo de las vírgenes dedicado a Palas Atenea- existe en ciertas especies de plantas y reptiles, pero hasta ahora se creía absolutamente imposible en mamíferos.

En nuestra especie, el juego de los sexos garantiza que en su gestación cada individuo reciba dos kits de cromosomas, uno del padre (a través del espermatozoide) y otro de la madre (a través del óvulo).

Los científicos japoneses que trabajaron bajo el mando de Tomohiro Kono prescindieron del espermatozoide y fusionaron dos óvulos, uno maduro y otro inmaduro manipulado genéticamente para que sus cromosomas se comportaran como si fueran masculinos. Como resultado, obtuvieron un embrión con dos juegos de cromosomas femeninos.

De los 457 óvulos empleados, sólo dos dieron lugar a crías, una de las cuales murió en el parto. La otra, Kaguya, llamada así por el personaje de un cuento japonés, no sólo se convirtió en una adulta sana sino que incluso tuvo descendencia.

"Es increíble que la alteración de sólo dos genes pueda tener un efecto tan impresionante en el resto del genoma", escriben en un comentario para Nature David Loebel y Patrick Ham, de la Universidad de Sydney.

"Es la primera vez que se logra un mamífero por partenogénesis; es decir, un individuo adulto completo a partir de una gameta sin fecundar -explicó el doctor Alberto Kornblihtt, de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA-. En este caso usaron una gameta femenina (óvulo), pero en lugar de fecundarla con una masculina (espermatozoide), juntaron los cromosomas provenientes de óvulos. Los ratoncitos generados fueron por lo tanto diploides , es decir, que poseían dos juegos cromosómicos, pero sólo de hembras. Para lograr esto tuvieron que silenciar o inactivar dos regiones de genes de uno de los óvulos."

Según Kornblihtt, en las abejas, por ejemplo, los zánganos se desarrollan a partir de óvulos sin fecundar y son por lo tanto partenogenéticos. Cuando un espermatozoide de una abeja macho fecunda el óvulo producido por la hembra, genera un cigoto que indefectiblemente dará origen a una hembra.

En los mamíferos, para que un embrión se desarrolle normalmente son necesarios los dos genomas, el paterno y el materno. Sin embargo, cada uno de ellos tiene "silenciados " distintos genes. Al juntarse ambos genomas, los patrones de silenciamiento se complementan y entonces el desarrollo se produce normalmente.

"Durante el proceso embrionario funciona algo así como un sistema de reaseguro -explica Barañao-. Se basa en una complementariedad de genes, por lo que si no hay una copia de mamá y de papá, el embrión no se desarrolla. En algunos casos, se expresan los genes paternos, y en otros los maternos. Por ejemplo, las copias de los genes necesarios para el desarrollo de la placenta vienen del padre, y los que intervienen en el desarrollo embrionario vienen de la madre."

Engaño genético

Para producir a Kaguya, los científicos japoneses crearon una cepa de ratones genéticamente modificados para que sus óvulos se comportaran como espermatozoides. "Engañaron al sistema de control para que el juego cromosómico del ovocito manipulado complementara al normal", detalla Barañao.

"Hasta ahora los experimentos no habían pasado más allá de etapas muy tempranas del embrión, porque el imprinting (el proceso que determina qué genes se encienden y cuáles se silencian) es extremadamente complejo -afirma Melo-. De hecho todavía no sabemos bien qué pasa."

Una de las preguntas que se desprenden de este trabajo e intrigan a los investigadores es por qué la partenogénesis no se da naturalmente en mamíferos.

"Se supone que el sexo es necesario para asegurar mayor variación genética -contesta Barañao-. Generalmente los individuos que se reproducen por partenogénesis, como ciertas lagartijas, forman parte de poblaciones muy aisladas en las que la posibilidad de cruzarse con un macho es remota. Pero, por ejemplo, si cambia el clima y hace más calor o más frío, esos reptiles no van a poder adaptarse."

Dado que con esta técnica sólo se obtienen hembras, un uso potencial sería el desarrollo de un tambo únicamente de vacas, aunque con mayor variedad genética que la que puede esperarse de un rodeo obtenido por clonación.

Pero ¿podría emplearse en seres humanos?

"No hay motivos para que lo que funciona en otro mamífero no lo haga en seres humanos", afirma Barañao.

En ese caso, se abriría un nuevo horizonte reproductivo que permitiría a dos mujeres tener una descendencia conjunta sin intervención de un hombre. "¿Se puede?", se pregunta Melo. Y enseguida se contesta: "Probablemente, sí. ¿Se debe? Definitivamente, no".

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