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Rosario Flores: una gitana en la ciudad

Presenta su nuevo CD en el Gran Rex
Mauro Apicella
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3 de mayo de 2004  

Rosario Flores entra en el hotel con paso firme y rápido para disimular el cansancio. Viene de ofrecer un show en Perú y está en Buenos Aires para continuar con su gira por América latina. Hoy, a las 21, en el teatro Gran Rex, presentará "De mil colores", un disco con baladas, influencias de la música brasileña, de la rumba catalana de su padre y con un tema que popularizó su madre, Lola Flores.

Mientras un mozo le acerca una taza de café, la cantante se tira en un sillón y le pide al fotógrafo que sea piadoso con su cara de tantas horas sin dormir. "Hacer una gira es todo un logro -dice-. En doce años de carrera es la segunda que hago por América, con mi banda y como es debido. Muchos me preguntan qué traigo de show; la respuesta es: nada. El show somos yo y mis músicos. Porque ya cuesta una fortuna venir como para encima traer efectos especiales o cosas así. Traigo más músicos que parafernalia." No exagera. Cinco minutos después cruza el vestíbulo del hotel un numeroso contingente de músicos, técnicos y carros con equipos.

Rosario es la más chica del clan artístico Flores, ese que encabezó su madre, "La Faraona". Claro que se siguen sumando nombres como el de José (un nieto de la tía Carmen), que pronto visitará Buenos Aires y que quizás en algún tiempo arrime más popularidad al apellido.

Rosario ya lo hizo hace rato. Aunque en menores proporciones que su

compatriota Alejandro Sanz (también madrileño y criado entre ritmos flamencos) desde la publicación de su disco "Muchas flores" multiplicó su audiencia en la América de habla hispana, además del éxito en España.

"Llegamos aquí con muchísimo trabajo -aclara-. Alejandro lleva toda la vida trabajando como yo. Creo que él después de «Corazón partíoª pudo hacer giras americanas, y yo desde «Cómo quieres que te quieraª. Pero pasaron diez años de venir y hacer promociones. No es tan fácil como parece. La industria está muy mal. De todas maneras, el logro es mantenerse. Tener seis discos, vivir de tu profesión.

-¿Seis o siete discos?

-Para mí son seis. Hice uno de muy jovencita que se llama "Vuela de noche", pero que no lo cuento. No era la Rosario de verdad. Lo hice a los 18 años y no me atreví a decir que no.

-Según tu compañía discográfica, sos "una artista con un amplio, peculiar y diferente sentido de eso que llaman latino". ¿Creés en la denominación "música latina"?

-Creo que los latinos llevamos adentro los ritmos calientes y tenemos la misma sensibilidad. Está claro que somos muy diferentes de los norteamericanos. Pero escuchamos de todo. Lo bonito es que cada uno tenga sus raíces y que si existe la rumba catalana, que yo venga aquí y pueda ofreceros algo de mi tierra. Pero también que cuando descubra a Carlinhos Brown me sorprenda por su composición. Me crié con el flamenco en mi casa y en la calle escuchaba a James Brown o Aretha Franklin. Y hoy mezclo la rumba catalana que inventó mi padre (Antonio González, el Pescadilla) porque es un ritmo muy amplio.

-¿No pesa el hecho de ser hija de padres tan famosos?

-Si soy artista es porque tuve unos padres que me llenaron de arte y sensibilidad, de lo bueno que tiene la música, que es la medicina de las almas. Ese es mi gran orgullo. Sólo que cuando era jovencita tuve que esperar mi momento musical para no equivocarme, porque la gente te exige más al ser "la hija de".

-¿Es un mandato que también se va a trasladar a tu hija?

-Si ella llega a ser artista le dará igual lo que sea su madre. En mi caso no lo sentí como mandato. Ya de pequeñita bailaba y cantaba y mi madre me sacaba a las fiestas y le decía a la gente que viera lo artista que era.

-¿Y la actuación que comenzaste "de jovencita" y continuaste en la película de Almodóvar, "Hable con ella"?

-Espero que me sigan viniendo oportunidades. Me encantaría, aunque no me han llovido las ofertas. Ojalá que puedan ser compaginadas con mi carrera. Porque en general grabo mis discos pa´ subirme al escenario. Eso es lo que me gusta.

-¿Tus discos toman forma en el momento de grabarlos?

-No. También aparece algún tema que no entró en discos anteriores. Como buena gitana hablo del espíritu, del corazón, el amor, la paz y la naturaleza. Los gitanos no sabemos de política, sabemos de la vida y del espíritu. Pero ¡hombre!, como ciudadana puedo ser una víctima y me intereso en lo que pasa en el mundo.

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