Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Opinión

  •  
  •  
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Miércoles 18 de abril de 2001 | Publicado en edición impresa

El espíritu que impulsa el crecimiento

Por Carlos D. Tramutola
Para La Nación

 
 
 

LA Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa ha elegido con acierto el título para su próximo encuentro anual: "El espíritu emprendedor como motor de crecimiento". No cabe duda de que nuestro país necesita que resurja y se potencie el espíritu emprendedor en su gente.

Uno de los problemas más acuciantes que caracterizan la realidad argentina de hoy es el alto nivel de desempleo y subempleo y la creciente emigración de personal calificado.

Desde la teoría macroeconómica, la única respuesta posible es que se genere el circuito virtuoso de mayores inversiones, alto crecimiento económico, alta tasa de creación de nuevos empleos.

Necesitamos empresarios

Pero, a las muchas condiciones políticas y económicas que se requieren para que ese circuito sea posible, se debe agregar la necesidad de que exista una masa de empresarios suficiente como para que los recursos, el trabajo y el capital disponibles se transformen en bienes y servicios demandados por la gente que habita cualquier lugar del mundo. Más aún cuando se estima que la mayoría de los dos millones de nuevos empleos que se deberían crear en los próximos años provendrán de varias decenas de miles de nuevas empresas o de nuevos proyectos, dado que la productividad de los existentes continuará aumentando a ritmo sostenido.

Ese empresario que se necesita es el que prepara para otros un trabajo útil, vendible y creador de riquezas, y asume el riesgo (O. Gelinier, Estrategia social de la empresa ) y es aquel para el cual "la satisfacción, el orgullo de ver su empresa prosperar, obtener crédito, inspirar confianza a una clientela cada vez más vasta y ampliar sus instalaciones constituye un aliciente tan poderoso como la ganancia (Luigi Einaudi, Florilegio del buen gobierno ).

Si se dieran las condiciones macroeconómicas para el crecimiento, ¿existen tales empresarios en nuestro país?

No los suficientes.

Considero que la razón principal del decaimiento del espíritu emprendedor es la fatiga producida por varias décadas de inestabilidad de todo tipo, la intervención estatal, las regulaciones profusas y cambiantes y otras condiciones desfavorables que al mismo tiempo provocaron el desprestigio de los empresarios frente a la sociedad. Este proceso fue sufrido tanto por empresarios nacionales como extranjeros.

En la última década se regenera en parte el interés de empresarios extranjeros en nuestro país, mientras que, con poco soporte del mercado de capitales, el empresariado nacional pierde presencia. Esta situación conspira contra la necesidad de fortalecer el capitalismo nacional, que en un reciente trabajo de una prestigiosa consultora internacional es señalado como uno de los cinco pilares que soportaron la estrategia de desarrollo de los países de "alto desempeño".

Hacia el resurgimiento

Al mismo tiempo, todas las referencias de observadores extranjeros son favorables a la capacidad emprendedora y de gestión de los argentinos. Un ejemplo demostrativo ha sido la altísima participación de los argentinos en el desarrollo de nuevas empresas de Internet cuando hubo abundancia de capitales disponibles para ese tipo de iniciativas.

Veamos algunas ideas para fomentar el resurgimiento del espíritu emprendedor entre los argentinos: * Será necesario que se sigan profundizando las acciones públicas para minimizar la intervención estatal, hacer eficiente la burocracia y disminuir la cantidad y volatibilidad de las regulaciones, a la vez que se facilita la inserción ordenada del país en el mundo para posibilitar el acceso a mercados ampliados.

* Los emprendedores potenciales necesitan acceder a los mercados de capitales y financiamiento en condiciones similares a las que existen en otros países, y así poder convertir buenas ideas y modelos de negocios en em prendimientos concretos.

* Es muy plausible la iniciativa de varias instituciones educacionales para desarrollar actividades específicamente orientadas a la formación de emprendedores. Esto puede contribuir a despertar vocaciones ocultas y a orientar racionalmente vocaciones ya manifestadas.

* Es recomendable que las empresas fomenten entre su personal el espíritu emprendedor en el desarrollo de iniciativas nuevas. Surgirán así los intrapreneurs , que un día pueden ser emprendedores independientes.

  • Obviamente, las condiciones macroeconómicas no deben permitir que la renta cómoda de una inversión financiera sea tan alta como para desalentar cualquier inversión de riesgo.

* Por último, debe incentivarse a los jóvenes emprendedores. Ellos no han vivido profesionalmente las décadas de inestabilidad e intervención, han estudiado y crecido en el ambiente de la economía globalizada, tienen sus mentes más abiertas para absorber las nuevas tecnologías y supuestamente le temen menos al cambio constante que caracteriza nuestra época.

A ellos debemos transmitirles que, en las condiciones descriptas, la profesión de empresario continuará recuperando posiciones en la valoración de la sociedad y, como decía Pablo VI, el empresario será sólo comparable a los médicos y los maestros en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna. .

El autor es presidente de Strat Consultores de Empresas. Será expositor en el V Encuentro Anual de Empresarios de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE).
TEMAS DE HOYLa nueva etapa políticaCopa ArgentinaMalvinasLas trabas a las importacionesLa negociación salarial