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El modo de elegir a los gobernantes

Opinión

Por Félix V. Lonigro
Para LA NACION

En un país en el que los gobernantes son elegidos por el pueblo, no solamente es indispensable que sus integrantes conozcan las propuestas de los candidatos que se presentan a cada elección, sino que además es fundamental que entiendan cómo funciona el acto electoral, así como también el sistema que se utiliza en cada caso.

El sistema electoral es un conjunto de normas que regula, en cada elección, cuestiones tales como las siguientes:

a) Si cada ciudadano va a votar directamente por el candidato o si lo hará por un colegio electoral que luego decida quién ocupará el cargo a cubrir (en este sentido el sistema puede ser "directo" o "indirecto").

b) El modo en el que se distribuirá el electorado dentro del territorio (así, el sistema puede ser "de distrito unico" o "de distritos").

c) La cantidad de candidatos que cada ciudadano podrá votar (en este aspecto el sistema puede ser "uninominal" o "plurinominal").

d) El método que se utilizará para determinar cuántos candidatos ocuparán los cargos en disputa (en cuyo caso el sistema puede ser "mayoritario", "minoritario de lista incompleta" o "minoritario de representación proporcional").

Como se puede observar, no existe un único sistema electoral para cada tipo de cargo a cubrir, ya que para cada uno de ellos es necesario definir varias cuestiones. Si además en una elección se eligen diferentes tipos de autoridades nacionales (presidente, vicepresidente, diputados y senadores), provinciales (gobernadores y legisladores provinciales) y municipales (intendente y concejales), la cuestión se hace más compleja aún.

Sin embargo, por la difusión que ha tenido el cuestionado sistema conocido con el nombre de "lista sábana", parecería ser el único que la gente conoce. Precisamente, como en estos días se está hablando de eliminar o modificar este sistema, estimo necesario aclarar genéricamente cuáles son los métodos que existen, ubicar dentro de ellos al conocido como "lista sábana" y explicar a la elección de qué tipo de gobernante se aplica.

Como primera medida debe tenerse en cuenta que la elección de las autoridades nacionales (presidente, vicepresidente y legisladores nacionales) está regida por la Constitución Nacional y el Código Nacional Electoral, mientras que cada provincia establece el sistema de elección para sus propias autoridades provinciales y municipales.

A partir de esta premisa y en función de los sistemas que genéricamente indiqué antes, me referiré específicamente a la elección de diputados nacionales (que es en la que aparece la cuestionada "lista sábana"), en la cual se utilizan los siguientes sistemas electorales:

a) Directo.

b) De distritos, ya que, a los efectos de la elección, se divide el territorio nacional en distritos, siendo cada provincia y la ciudad de Buenos Aires uno diferente.

c) Plurinominal. Dentro de cada distrito, cada elector elige a varios candidatos; a tantos como cargos sea necesario cubrir. (Es precisamente a este sistema al que se conoce con el nombre de "lista sábana", porque si el votante elige a un partido político, elige también a todos los candidatos a diputados nacionales que aparecen en la lista de ese partido, sin poder votar, entre ellos, al que más le gusta).

d) Minoritario de representación proporcional. Cada partido político logra incorporar a la Cámara de Diputados una cantidad de candidatos en función de los votos obtenidos, en la medida que, por lo menos, la lista obtenga un 3% de los sufragios. (Para determinar esa proporcionalidad se aplica un método matemático creado por el científico belga Victor D´Hont).

Sabemos entonces que la llamada "lista sábana" se aplica a la elección de los diputados nacionales, y está dentro de lo que, técnicamente, se conoce como sistema "plurinominal". Pero en realidad el problema no parece ser que un votante deba elegir varios candidatos a diputados, sino que no pueda seleccionarlos. Quiere decir que no se cuestiona el sistema plurinominal sino la imposibilidad del elector de armar su propia lista de diputados entre todos los que están presentados como candidatos.

Para dar respuestas a este cuestionado sistema, o se mantiene la vigencia del modo plurinominal, pero posibilitando que cada votante elija a los candidatos que más le gustan (siempre eligiendo a tantos como bancas haya que cubrir); o se sale del sistema plurinominal permitiendo que cada elector elija tan sólo a un candidato (en cuyo caso habría que dividir cada provincia en tantas circunscripciones menores como bancas sea necesario cubrir, y pasaríamos al llamado sistema de "circunscripciones uninominales"), o bien creamos sistemas mixtos, tal como se está discutiendo actualmente en el Congreso de la Nación.

Como el único órgano de gobierno habilitado para reformar cualquier sistema electoral es el Congreso de la Nación (la misma Constitución Nacional le impide al presidente de la República dictar decretos de necesidad y urgencia sobre cuestiones electorales), los legisladores deberán tener el cuidado suficiente para no sancionar leyes que contradigan la Carta Magna.

En efecto, en el caso de los diputados nacionales, no es posible modificar el sistema de elección directa ni el de distritos sin reformar la Constitución Nacional. En cambio, el Congreso puede modificar el sistema minoritario de representación proporcional y el plurinominal sin necesidad de modificar la Carta Magna. En consecuencia, si se decidiera adoptar un sistema de circunscripciones uninominales, habrá que crearlas dentro de cada provincia o ciudad de Buenos Aires, sin alterar sus límites, ya que, de lo contrario, se estaría vulnerando la disposición constitucional en virtud de la cual, a los efectos de una elección de diputados nacionales, cada provincia y la ciudad de Buenos Aires constituirán un distrito electoral.

Por último, debe advertirse que los cuestionamientos a las listas sábana provienen de los habitantes de los distritos más poblados, que son los que eligen mayor cantidad de diputados (por ejemplo, la provincia de Buenos Aires renueva, cada dos años, treinta y cinco bancas), ya que en las provincias menos pobladas (el ochenta por ciento de las que existen) los votantes eligen entre cinco y ocho diputados.

Entender cómo funcionan los procedimientos de designación de gobernantes no sólo permite votar mejor y elevar el nivel de educación cívica, sino que, además, ayuda a percibir cuáles son las motivaciones de los gobernantes a la hora de proponer o rechazar cambios en ese plexo normativo denominado sistema electoral. .

El autor es profesor de Derecho Constitucional en la UBA
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