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Prevenir desde el jardín de infantes

Los buenos hábitos de higiene se aprenden jugando

Ciencia/Salud

Talleres para chicos de 2 a 5 años

Por   | LA NACION

 
 

Todos están sentaditos de espaldas a la pared del aula. En los ojos tienen la ansiedad propia de los dos y los cinco años ante la entrada inminente de un enorme cachorro labrador con el que, en minutos, aprenderán a ir al baño, higienizarse y lavarse las manos.

Como en otros 220 jardines de infantes de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires, los pequeños alumnos de dos salas del jardín de infantes Ser Feliz, en el barrio de Palermo, aprenden jugando buenos hábitos de higiene a una edad en la que comienzan a controlar esfínteres.

"Como docente, veo que en los chicos no existe el hábito de la higiene -opina Erica Pate, que, con siete años de experiencia como maestra jardinera, guía el taller que presenció LA NACION-. Aún no tienen autonomía y lo ideal es que cuando dejan el pañal, tanto nenas como varones, sepan usar el baño y dejarlo limpio."

Con el apoyo de la Asociación de Jardines Maternales y de Infantes Privados de la República Argentina (Ajmipra), un equipo de maestras jardineras y el invitado canino recorren los jardines para que los chicos adquieran medidas básicas para evitar infecciones y prevenir la transmisión de enfermedades que suelen propagarse en el colegio, como la hepatitis y el cólera.

"Que el chiquito sepa que está en contacto con otros chicos que pueden ser portadores de gérmenes de enfermedades es ya una forma de hacer prevención entre ellos", asegura el doctor Javier Blois, que asesoró en la organización del taller.

En quince minutos, los pequeños alumnos conocen las medidas básicas de prevención para evitar el contagio de gérmenes por la vía ano-mano-boca. "Al enseñarles cómo limpiarse la cola y las manos para volver al aula a jugar con sus compañeritos, estamos cortando el mecanismo de transmisión de, por ejemplo, parasitosis intestinales, irritaciones o síndromes diarreicos", agrega el especialista.

Para la profesora María Teresa Rosendo, titular de Ajmipra -(011) 4921-9318)-, "el taller permite darle a la higiene la importancia social que tiene en la prevención de las enfermedades y complementar la educación que la familia debe dar desde los primeros años de vida".

"Muy tranquilos"

"Al baño hay que ir muy tranquilos para no ensuciar todo", explica Erica, mientras las maestras de los chicos aprueban con la cabeza.

A pesar de que los pequeños no separan ni un segundo la mirada de los movimientos que realiza el enorme cachorro para acompañar las explicaciones, reconocen con una rápida mirada las imágenes que aparecen en coloridas láminas.

-¿Cuántas tablas del inodoro tienen que levantar las nenas?", pregunta la guía del taller.

-¡Una!, gritan ellas sin dudar.

-¿Y cuántas tablas tienen que levantar los nenes?

-¡Dos!, responden ellos como si siempre lo cumplieran.

Enseguida, sobreviene la cuestión de la limpieza. "¿Se juega con el papel higiénico en el baño?", indaga la guía del taller al pequeño público que responde con un "¡Nooo!" que, con la sorpresa en los rostros de sus maestras, delata todo lo contrario.

Así, los chicos saben qué cantidad de papel higiénico deben usar -sin derrochar- para limpiarse, incluidos los varones cuando hacen pis. "Secarse bien evita irritaciones y formación de hongos", señala la doctora Viviana Saula, que también asesoró en la organización del taller.

Además, en especial las nenas, aprenden que cuando hacen caca, la cola se limpia "de adelante hacia atrás" y no al revés. "Así no arrastran los gérmenes de la materia fecal del ano a la vulva, que no está preparada para combatirlos", explica el doctor Blois, que pone como ejemplo la escherichia coli , una bacteria que causa problemas gastrointestinales.

Los pasos siguientes son aprender a bajar la tapa del inodoro y a "¡tirar la cadena!", se adelantan los chicos. Y cuando la guía comienza a explicar qué ocurre con los deshechos, Luca -que insiste en que su nombre no lleva "s" ante el error de la guía- grita con los cachetes colorados: "Se va a la cañería", lo que sorprende a los adultos presentes.

A los pocos minutos, y pese a su corta edad, los chicos demuestran que ya saben contar hasta diez mientras se frotan las manos y ensayan cómo, antes de volver al aula, deben dejar bien limpitas las manos para ir a jugar... .

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