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La emergencia del servicio penitenciario bonaerense

Un lúgubre viaje a Olmos, la mayor cárcel del país

Información general

Superpoblada y deteriorada, viven encerrados allí 2900 reclusos

Por   | LA NACION

LA PLATA.- Para ingresar en los 72 pabellones de la Unidad Penal N° 1 de Olmos hay que descender hacia un lúgubre y húmedo corredor que conduce al panóptico que permite a los guardiacárceles vigilar cualquier movimiento de los más de 2900 internos alojados en la mayor cárcel del país.

Desde allí pueden verse los pasillos que dan a las celdas colectivas en los cinco pisos del presidio. Hay cuatro por pabellón, con una capacidad para seis internos cada una. A medida que se asciende por la escalera central del penal -los ascensores no funcionan- el hacinamiento se agrava. Entre el tercer y el cuarto nivel llegan a concentrarse por pabellón más de 60 presos. Allí están los evangelistas, que son casi la mitad de los internos.

Dos pabellones del quinto piso permanecen clausurados desde hace dos años por una decisión judicial, calificados como "inhabitables". Esta medida empeoró la situación de superpoblación, que hoy es del 36 por ciento.

Trozos de nylon, sábanas y frazadas descoloridas por el sol son el único reparo ante el frío del avanzado otoño. En los pabellones de Olmos no hay vidrios en las ventanas. Tampoco calefacción ni agua caliente. Pese a la ventilación forzada, el olor a orín y a frituras se impone.

En el cuarto piso se observan colchones debajo de las cuchetas, donde duermen aquellos que no tienen cama asignada. Allí hay más de 600 detenidos en un lugar para 200. En ese sitio inhóspito, donde se concentra casi el 13% de todos los presos de la provincia, sólo 110 están condenados. El resto (96,21% de la población de la unidad) aún no fue juzgado por los delitos que se le imputan.

Según un informe de la Subsecretaría de Política Penitenciaria y Readaptación Social bonaerense, el penal de Olmos, construido en 1938, tiene capacidad para 1800 internos. En las décadas del 80 y del 90 una serie de violentos motines deterioró seriamente las instalaciones. Hoy pueden verse cables colgando por doquier y cañerías con pérdidas.

Si bien es alto el porcentaje de internos afectados por el sida o adictos a las drogas, no hay en la cárcel un centro de rehabilitación. Sólo se cuenta con el trabajo de una psicóloga que, si lo cree necesario, aconseja tratamientos, aunque no siempre pueden cumplirse.

En cambio, en Olmos hay un servicio de televisión satelital que llega a todos. En general, hay un aparato por cada pabellón.

En el penal, 840 internos -el 28,9%del total- estudian en los niveles primario y polimodal, con orientación en ciencias jurídicas. El cupo está cubierto y pese a que hay más interesados no hay infraestructura para ampliar la matrícula. Otros 23 estudian Derecho en el centro universitario.

El director del establecimiento educativo, Rodolfo Salerno, no logra que la Dirección General de Cultura y Educación le permita abrir nuevos cursos. Tampoco consigue los fondos para concretar su proyecto de techar la terraza y hacer allí cuatro aulas más.

Otros 1150 presos trabajan en los talleres, la panadería y la cocina, o hacen tareas de mantenimiento por un peculio que puede llegar a un máximo de $ 1,40 por jornada. Además existen microemprendimientos: una pañalera, una fábrica de fideos, una sastrería y una zapatería. Confeccionan la ropa de los empleados del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

Políticas

"Acá nos llenaron las celdas con las leyes que limitaron las excarcelaciones durante el gobierno de Carlos Ruckauf, pero no se previó el impacto para el servicio", dijo el inspector mayor Julio Quintana, director de la unidad desde hace tres años, que se quejó de que la medida no fue acompañada por un incremento presupuestario.

Si bien se aconseja una relación de un carcelero por pabellón, en la Unidad N° 1 hay sólo tres por cada 12.

En Olmos hay 23 celdas de aislamiento, de 2 por 1,80 metros. "Más que por castigo, allí hay muchos que piden ir para proteger su integridad física, pues temen ser agredidos en los pabellones comunes", dijo Quintana.

El jefe del penal también criticó otras políticas para el área: "El dos por uno nos trajo problemas desde que nació porque no hubo un criterio único de aplicación y esto generó malestar dentro de las cárceles", señaló.

Hace un mes, el gobernador Felipe Solá dispuso la intervención del SPB por las denuncias de hacinamiento, corrupción y maltrato a los internos.

Universitarios

LA PLATA.- Alumnos de cuarto año de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata (UNLP) donaron decenas de textos de Derecho a los presos de Olmos que estudian abogacía y propusieron un sistema de tutorías para acompañar el progreso de los reclusos en la carrera.

Con el profesor adjunto de la cátedra de Derecho Procesal Penal de la UNLP, Mario Coriolano -que es, además, defensor general de Casación Penal bonaerense-, los alumnos universitarios recorrieron el penal el viernes pasado y llevaron su donación. Los detenidos, que integran el Centro Universitario Ana Goitía de Cafiero, agradecieron el gesto y explicaron lo difícil que les resulta conseguir los libros y manuales de estudio actualizados. .

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