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Consenso para diagnosticar y tratar tres afecciones urológicas

Se trata de la incontinencia urinaria femenina y de los tumores de vejiga y de testículo

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LA NACION
Miércoles 09 de junio de 2004

Los pasos clínicos que el paciente debe conocer y que el especialista debe cumplir para diagnosticar y tratar tres de las afecciones urinarias más frecuentes están, a partir de este momento, unificados para todo el país. Así lo establecen los consensos nacionales para la incontinencia urinaria femenina y los tumores de vejiga y de testículo elaborados por la Sociedad Argentina de Urología (SAU) y la Federación Argentina de Urología (FAU), que reúnen a unos 1200 médicos.

Los tumores malignos más frecuentes del aparato urinario son los de próstata -cuyo consenso está vigente desde 2003-, de vejiga, de testículo y de riñón. "Estamos redactando los consensos de las patologías urológicas más importantes", señala el doctor Antonio Villamil, presidente de la SAU.

Los tres acuerdos reúnen el conocimiento local e internacional para el control clínico de estos males tras tres años de discusiones científicas. Según el doctor Villamil, permiten que todos los urólogos "hablemos el mismo idioma, que podamos economizar esfuerzos y gastos, y evitar estudios innecesarios".

Pescadores de Daytona Beach, EE.UU., observan a Venus como un lunar en el rostro del sol
Pescadores de Daytona Beach, EE.UU., observan a Venus como un lunar en el rostro del sol. Foto: AP

El consenso sobre incontinencia urinaria femenina se redactó, según el especialista, a pedido de los médicos por la gran cantidad de consultas de mujeres de avanzada edad. Ocurre que la pérdida incontrolable de orina es más frecuente en ellas porque su sistema urinario se altera fácilmente y el músculo del esfínter, que "cierra" la uretra y evita la pérdida, tiene menor poder de contracción.

A pesar de su alta incidencia -es mayor a partir de los 50 años-, la incontinencia "está subdiagnosticada e infrecuentemente tratada". Así se lee en la introducción del consenso que consta de cuatro pasos: anamnesis, examen físico y estudios complementarios, diagnóstico presuntivo y tratamiento.

En el primero, el médico charla con la paciente para conocer los síntomas y determinar el tipo de incontinencia: de esfuerzo (ante un aumento repentino de la presión abdominal al toser, estornudar, reír), de urgencia (sobreviene un deseo urgente de orinar imposible de contener), o mixta (hay más de un motivo, incluido el estrés).

Con exámenes físicos y estudios se determina el diagnóstico y la presencia de, por ejemplo, infecciones urinarias. Así, el urólogo puede establecer el tratamiento que, según el consenso, debe comenzar con terapias "conservadoras": conductuales (disminuir la ingesta de líquidos, bajar de peso, dejar de fumar), farmacológicas y de estimulación, como la fisioterapia. Si la paciente no responde al tratamiento, la solución es quirúrgica. "Ante el fracaso del manejo médico, en la incontinencia de esfuerzo hay cirugías mínimamente invasivas con una efectividad superior al 90%", dice el doctor Juan Carlos Tejerizo, titular del Subcomité de Urodinamia y Uroginecología de la SAU y codirector del consenso.

De vejiga, un cáncer frecuente

Después del tumor de próstata, el de vejiga es el más frecuente en el varón -lo padecen tres hombres por cada mujer- y el segundo en importancia del aparato urinario en general. Cada año, en el mundo se diagnostican unos 250.000 tumores, de los que 120.000 serán mortales en los próximos 15 años.

"En la Argentina, donde cada vez se fuma más, hay un aumento en la incidencia de estos tumores -afirma el doctor Hugo Signori, director del Capítulo de Uro-Oncología de la FAU-. En los tumores infiltrantes, el cigarrillo es una causa demostrada."

Fumar cuadruplica el riesgo de padecer cáncer de vejiga. "Todos los derivados de la nicotina se eliminan por la orina y quedan detenidos en ella, que es como un tanque de reserva", explica el urólogo. Los tumores pueden ser de dos tipos: superficiales (el 75% de los casos) e infiltrantes, que invaden el músculo de la vejiga. La mortalidad de un tumor invasor es del 15% a los cinco años, del 25% a los diez y del 35% a los quince.

El síntoma principal es la presencia de sangre en la orina (hematuria) y, luego, los síntomas irritativos, que muchos suelen atribuir a la próstata, como son la frecuencia o la urgencia en la micción. "Los síntomas del cáncer de próstata no se llaman más prostatismo, sino síntomas del aparato urinario bajo o de LUTS, que son más generales", explica Signori.

El estudio diagnóstico más confiable es el Papanicolau y la estadificación por anatomía patológica para determinar el grado de invasión de los tejidos y de inmadurez de las células. Un error profesional común, señala, es realizar una biopsia como primer paso frente al tumor. "Hay que hacer una resección total porque, si es viable, el paciente se cura y no pierde la vejiga", agrega. Los tumores superficiales se deben controlar cada tres o cuatro meses, mientras que en los infiltrantes, el 50% tiene metástasis ocultas al momento del diagnóstico y la cirugía.

Complejidad masculina

A simple vista, el consenso para tratar el cáncer de testículo es complejo debido a las recaídas frecuentes que produce y que obligan a andar y desandar el tratamiento.

Este tumor es el más común entre los varones de 15 a 40 años por su mayor potencial celular. Los testículos no descendidos aumentan entre 13 y 14 veces el riesgo, aunque hayan sido tratados quirúrgicamente. El aumento de tamaño, el enrojecimiento, la sensación de peso y el dolor son síntomas para consultar, en especial cuando junto con el crecimiento de uno de los testículos haya edema de escroto.

Según el consenso, si el especialista palpa una anomalía debe explorarla mediante la extracción de una muestra de sangre para detectar alfafetoproteína y gonadotrofina, dos marcadores tumorales. "Durante la exploración del tumor, no debe tocarse el testículo ni la bolsa del escroto -agrega el doctor Signori-. Debe irse por vía inguinal porque los testículos hacen metástasis en los ganglios del abdomen y si se toca el testículo o el escroto, hará metástasis en los ganglios inguinales. Por lo tanto, la punción biopsia es un contraindicación absoluta y formal."

En general, el 90% de los tumores de testículo se cura con el tratamiento si ante el menor síntoma se consulta al urólogo.

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