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El regreso de las plumas

Tras una notoria ausencia durante algunos años, la cartelera porteña cuenta con cuatro espectáculos del género y, además, hay dos de gira

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LA NACION
Sábado 12 de junio de 2004

Que la revista porteña está moribunda, o se murió, o renace, son especulaciones que se hacen desde la década del 70. Lo cierto es que, a partir de entonces, el género tuvo chispazos de vitalidad y períodos en los que desapareció casi totalmente. Durante los últimos años, salvo por los aplaudidos intentos del teatro Maipo por revitalizarla, puede decirse que la revista porteña brilló por su ausencia de la avenida Corrientes.

Sólo se mantuvo viva durante la última década con la dupla Artaza-Cherutti, pero recién este año, la teatrera arteria porteña se pobló de espectáculos del género que, lógicamente, no se acercan ni remotamente a los 181 que se estrenaron en 1927, por ejemplo. Pero de la nada hay en cartel cuatro revistas: "La era del pingüino", "Argentina todo un show", "¡Diferente!" y "Resistiré con humor". Ya puede hablarse de un repunte del género. "Lo primero que escuché cuando debuté en teatro fue que la revista se estaba muriendo. Y eso fue en el 50 y pico. Esto es cíclico: pasan etapas de 10 años, en que la revista es fulgurante, fantástica, y luego empieza a decaer para surgir otra vez. El público argentino es muy revistero. Para los que vienen del interior es un paseo obligado", comenta Ethel Rojo, que está a punto de cumplir 50 años con la revista porteña.

Un poco de historia

Rolo Puente, Florencia de la V y Ciliberto en el espectáculo de Gerardo Sofovich
Rolo Puente, Florencia de la V y Ciliberto en el espectáculo de Gerardo Sofovich. Foto: Alfredo Pagni

El comienzo del género fue marcado por "El sombrero de don Adolfo", en 1874, de trama sencilla escrita por el español Casimiro Prieto Valdés. Fue prohibida el día del estreno. La doble interpretación molestó a las autoridades de entonces. En su historia, don Domingo quería que su hija Patricia se pusiera de novia con su discípulo Nicolasito. Pero a ella le gustaba don Adolfo, por eso su padre intenta ganarse la voluntad de sus otras hijas, que también prefieren al candidato impuesto por papá. Parece que alguien se dio cuenta de que don Domingo era Domingo Faustino Sarmiento, Nicolasito era Nicolás Avellaneda y Don Adolfo, nada menos que Adolfo Alsina. Por su parte, Patricia y sus hermanas eran la República Argentina y sus provincias, y el noviazgo se refería a la nueva presidencia. Pero tanto José Podestá como la investigadora Raquel Prestigiacomo coinciden en que la revista criolla nació con "Ensalada criolla", en 1898. Era la antecesora de la revista porteña. Tenía una línea argumental leve que satirizaba el momento político y social, y contenía chistes y comentarios soeces para la época.

El gran cambio comenzó en 1922 con la "invasión francesa" en el género. El "Ba-ta-clán" de la famosa madame Rasimi (de ahí el calificativo de "bataclana" para las bailarinas y vedettes de la revista) llegaba de París, se instalaba en el teatro Opera y cautivaba a los porteños, sobre todo con el símbolo erótico de la época: la Mistinguett. A partir de ese momento, las revistas dejaban su línea argumental para convertirse en una sucesión de sketches, monólogos y números musicales con mucho brillo. Era el nacimiento de la revista porteña. Ese período de influencia francesa continuó con la llegada al país, en 1925, del popular Maurice Chevalier, quien debutó en el teatro Porteño. Le siguieron Randall, Josephine Baker, Conchita Piquer y Miguel de Molina, entre muchos otros. Paralelamente, los porteños estrenaron sus propias revistas burlándose de las francesas, pero en el mismo estilo que ya fijaban sus primeras estrellas: Florencio Parravicini, Sofía y Olinda Bozán, Azucena Maizani, Tita Merello, Alberto Anchart, María Esther Gamas, Gloria Guzmán, Pepe Arias y Mario Fortuna, entre otros.

Durante los años 30 hubo un período de transición de fervoroso contenido político y decadencia del ornamento francés. Pero ya en los años 40 y 50, la revista era definitivamente porteña: con pequeños segmentos cómicos, monólogos, canciones, coreografías y chicas con poca ropa. A los nombres mencionados se sumaban los de José Marrone, Margarita Padín, Dringue Farías, Humberto Ortiz, Alfredo Barbieri, Adolfo Stray, Gogó y Tono Andreu, Alicia Márquez y Pedrito Rico.

Un referente: París

Cuando en 1955 arribó al país la compañía del Lido de París, las vedettes argentinas se animaron a dejar las mallas de color carne para atreverse al desnudo. La primera fue Thelma del Río, en El Nacional. Y a fines de los 50, ya estaban instaladas las dos reinas de la calle Corrientes: Nélida Roca y Nélida Lobato. La catedral del género era el Maipo, pero también había espectáculos en El Nacional, el Tabarís, el Astral y el Cómico. "Por aquel entonces, había escalafones. Primero empezabas como corista; después, como bailarina, luego soubrette o figurita, y segunda vedette, hasta lograr ser vedette", explica Ethel Rojo. "Yo fui haciendo todo el escalafón rápido porque bailo desde los 3 años."

En los años 60 y 70, se agregaron más luminarias: Ethel y Gogó Rojo, Susana Brunetti, Don Pelele, Ambar La Fox, Tato Bores, Mariquita Gallegos, Jorge Porcel, Alberto Olmedo, Katia Iaros, Delfor Medina, Juan Carlos Calabró, Moria Casán, Susana Giménez y Adriana Aguirre. Pero tuvo su decadencia a partir de la muerte del productor Carlos A. Petit, período oscuro que se acentuó en los 80 y los 90. El teatro y el cine ofrecían temas y estéticas que a los argentinos les interesaban mucho más, hasta que en 1995 "Viva la revista en el Maipo" aunó nombres de prestigio como José María Paolantonio, Renata Schussheim, Graciela Galán, Oscar Araiz, Esther Ferrando, Ricky Pashkus, Lino Patalano, Cecilia Narova y María José Gabin. "La revista se empezó a apagar por falta de libretos originales en los sketches. El número musical siempre zafa con más o menos ropa, decorados o gente. Pero hoy una bailarina del coro es una primera bailarina de años atrás. Ha crecido todo artísticamente; los que no han crecido han sido los libretistas", afirma Ethel Rojo.

Aunque ahora separados, junto a Miguel Angel Cherutti, Nito Artaza fue la figura que sostuvo a la revista en los últimos años en espectáculos muy taquilleros. Actualmente le encontró una vuelta de tuerca al género. "Hace 10 años que estamos tratando de prestigiar a la revista, para alejarla de ciertos vicios como sólo mostrar el cuerpo de la vedette. Nosotros tenemos bailarinas, con coreógrafas como Reina Reech en su momento y Eleonora Cassano ahora -explica Artaza-. Ahora quisimos hacer un show más que una revista. Por mucho tiempo utilizamos las escaleras blancas y las plumas. Ahora todos las tienen. Nosotros le dimos un estilo diferente para ir un paso más adelante. Ahora incorporamos el tango. El término vedette está perimido. La última fue Moria Casán".

Gustavo Moro, coreógrafo de "¡Diferente!" y cultor y esteta del género opina que "recién ahora hay una revista como las de antes: con una vedette, dos medias vedettes, cuatro figuritas, tres cómicos y verdaderos bailarines que pueden lucirse. He visto revistas en Europa y en los Estados Unidos y no hay como la revista porteña. Es muy localista".

Guía revisteril

"¡Diferentes!": En el teatro Lola Membrives, con Florencia de la V, Toti Ciliberto y otros.

"La era del pingüino": En el Metropolitan 1, con Miguel A. Cherutti y J. Guinzburg.

"Argentina todo un show": En el Broadway, con Nito Artaza, Valeria Lynch y Raúl Lavié.

"Resistiré con humor": En el teatro Concert, con Yuyito González y J. Troiani.

"Piquetes de risa": En gira, con N. Erlich, P. Volpe y J. Sobral.

"Al Rojo vivo": En gira,con E. Rojo

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