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Inflate: imaginación sin límites

Aire puro: objetos y edificios desarrollados con tecnología inflable

Arquitectura

El británico Nick Crosbie y el caso de un microemprendedor que logró producir en serie

El director de diseño de la firma británica Inflate, Nick Crosbie, fue uno de los invitados internacionales de Puro Diseño Argentino. En la muestra, Crosbie exhibió sus conocidos objetos inflables que van desde un pequeño posahuevo hasta una oficina de 20 metros cúbicos. Sin embargo, Inflate no se hizo famosa internacionalmente por la originalidad de sus productos (muchos son rescatados de experiencias del Pop Art), sino por llevar una vieja tecnología constructiva del inflado a escalas nunca antes tratadas.

Hace diez años, Nick Crosbie se recibía de diseñador industrial en la Royal Academy de Londres, luego de haber abandonado la carrera de Arquitectura. "Un profesor muy querido por mí se acercó y me dijo que lo mío era la arquitectura, que tenía que volver a ella. En ese momento me sentí muy deprimido", explicó Crosbie durante la conferencia. Sin embargo, ésta iba a ser una de las claves del éxito de su empresa de pequeños objetos que crecieron hasta convertirse en edificios.

Producción masiva

Según cuenta Crosbie, Inflate nació como una idea: un proyecto de recién graduados que llevaban sus prototipos a las empresas para intentar entusiasmarlas con la idea de su producción masiva. "Al principio no nos fue muy bien; los fabricantes no querían saber nada de objetos inflables. Decían que estaban demasiado instalados en el público como juguetes o productos baratos de poca duración." Entonces Crosbie decidió comprar con sus ahorros la primera máquina selladora de PVC. Así nació la firma Inflate, como un microemprendimiento. Con financiación y gestión propia, muy similar a los numerosos ejemplos argentinos. De esta manera lograron producir en serie y vender sus primeros objetos: fruteras, marcos de fotos, tapas para frascos u originales postales inflables.

La marca ya estaba creada. Sin embargo, la suerte fue la que les permitió impulsarse al mercado masivo unos años más tarde cuando en toda Europa los objetos inflables volvían a ponerse de moda. La reconocida firma holandesa Ikea, que lidera desde 1999 las ventas de objetos de diseño masivo en la región, inauguró IkeAir sólo dedicado a muebles y objetos de uso inflables. Al mismo tiempo, en Berlín se inauguraba BlowUp, una muestra que reunió a los artistas y diseñadores de vanguardia en materia de inflables procedentes de todo el mundo. Allí estuvo Inflate y, por primera vez, expuso sus estructuras autoportantes.

Diferentes escalas

Inflate tenía numerosos objetos diseñados según las tendencias contemporáneas (sillones, lámparas, racks para bebidas, vasos, ceniceros, perchas, mochilas, espejos de baño) y también contaba con la experiencia en el uso de nuevas tecnologías como el sellado electrónico. Sin embargo, el verdadero reconocimiento de esta empresa en el mercado internacional comenzó cuando Inflate abordó la escala arquitectónica. "Me di cuenta de que un pequeño posahuevo requería demasiada tecnología condensada en unos pocos centímetros de material -explica Crosbie-, ésa fue una de las razones que nos decidieron a experimentar con estructuras de gran escala."

Los estudios sobre el diseño de estructuras autoportantes los llevaron, en 2001, a uno de sus más conocidos productos: la oficina en un balde. Del tamaño de uno hogareño, el balde contiene la estructura desinflada. Al destaparlo y enchufarlo a la corriente eléctrica, la estructura se infla en unos pocos minutos. El resultado es un espacio circular cóncavo, sin techo, de unos tres metros de lado. De esta idea también nacieron los puntos de venta, grandes stands para ferias y numerosos juguetes para niños. El avance más reciente de Inflate es la escala urbana. El año último sus carpas circulares se instalaron a la intemperie aseguradas a una estructura de hierro. A la vez sacaron al mercado el modelo Big-M: una construcción para exteriores de triple entrada, totalmente inflable, de unos 50 m2.

El diseño de Big-M nació como estructura para muestras itinerantes en parques y ferias. Sin embargo, rápidamente encontró otros usos en el mercado internacional. Una empresa china solicitó al estudio que convirtiera al Big-M en un refugio antidesastre. El nuevo diseño, llamado Flood, se presenta como la casa del futuro, un espacio capaz de albergar a varias familias ante un terremoto o una inundación. Uno de los beneficios de esta propuesta es que puede convertirse en casa flotante sin perjuicio de sus materiales. Para eso los diseñadores combaron levemente las paredes laterales del espacio interior y adosaron unas barandas de protección en las salidas.

La historia de Inflate todavía no tiene cierre. Nick Crosbie tituló su libro, de reciente aparición, Sigo pensando. Parece que los pequeños objetos pueden encerrar grandes proyectos. ¿Cuántos Inflates habrá escondidos en los numerosos emprendimientos de diseñadores locales?

Las nuevas invasiones inglesas

En la última feria Puro Diseño, realizada entre el 4 y el 13 de este mes, también desembarcaron otros dos ingleses estrechamente ligados al diseño: Andrew Senior, director de Industrias Creativas del British Council, y Ben Evans, director del London Design Festival. Senior anunció el lanzamiento del proyecto Desarrollando industrias creativas, que ya fue aplicado con éxito en Colombia, los países bálticos, el Líbano y las Filipinas: "En el Reino Unido se generó un gran cambio en la gente cuando entendió el potencial económico del sector creativo -ahora conforma el 8,2% del PBI-, y se dejó de verlo como algo marginal. La primera etapa del plan consistirá en hacer un relevamiento de las industrias relacionadas con el diseño, el arte y la cultura de Buenos Aires". .

Valeria Melon
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