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Falleció Cristina Lemercier

Una actriz en el recuerdo

Espectáculos

Pese a los altibajos que tuvo en una carrera artística que se extendió por casi tres décadas, el rostro de Cristina Lemercier nunca perdió del todo la popularidad que había ganado, desde principios de la década del sesenta, cuando reemplazo a su cuñada, Evangelina Salazar, en el personaje protagónico de "Jacinta Pichimahuida".

Ese papel televisivo marcó a fuego su carrera, ya que la identificó con el perfil que más tarde la acompañó en sus momentos más exitosos, el de la chica bondadosa, tierna e ingenua, de buen corazón y siempre dispuesta a ayudar a los chicos y estar cerca de ellos.

Delgada, de pelo lacio muy largo y con una sonrisa que acompañaba con voz enfática, Lemercier explotó esa imagen inocente en varios programas infantiles, tales como "Dulce de leche", "La hora de los pibes" y "Boomerang".

Si bien estos ciclos no le entregaron un reconocimiento unánime de la crítica lograron darle una cierta repercusión que no pudo alcanzar con ninguno de sus otros trabajos, a excepción de las dos remakes ("Señorita maestra" y "Señorita Jacinta") del personaje de Pichimahuida en la década del ochenta.

El espectáculo y la política

Nacida hace 45 años como Cristina Noemí Perone, en San Miguel, la misma localidad bonaerense en la que falleció, Lemercier trabajó en algunas comedias televisivas, paseó su figura por ciclos como "Monumental Moria" y "Obras maestras del terror" y llegó a grabar algunos discos como resultado de sus programas infantiles.

También probó suerte en el cine, aunque el papel más importante que le tocó en suerte tuvo lugar en un film ("La virgen gaucha", de 1987, dirigida por Abel Beltrami) que pasó casi inadvertido.

Lemercier fue una de las figuras artísticas que menos disimuló su identificación política con el menemismo. Vinculada con el actual partido oficialista desde la infancia (su madre militó en el PJ y en su momento se la vinculó, por tareas profesionales, con el círculo presidencial), Lemercier invocó razones políticas para explicar su ausencia de la TVdurante el último gobierno radical.

Llegó, inclusive, a decir que debido a ese ostracismo se vio obligada a vender cosméticos y ropa, y hasta trabajar en una agencia de autos. También probó fugaz suerte en Puerto Rico, en la telenovela "Por siempre amigos", con el grupo Menudo.

En la década del noventa, Lemercier alternó su discontinua carrera artística con una nunca disimulada profesión de fe política en favor del gobierno de Menem.

Inclusive, en 1991, llegó a protagonizar un curioso y muy comentado incidente en Tucumán, cuando, en ocasión de un festejo por el 9 de Julio, se trepó al palco de autoridades y llegó a ocupar por unos instantes un lugar detrás del Presidente, hasta que fue desalojada.

En los últimos tiempos, lejos de los programas que le dieron popularidad, Lemercier encaró un ciclo ("A los que me quieren") de interés general, que se convirtió en su última presencia en el medio en el que desarrolló la mayor parte de su carrera: la televisión.

Algunos vincularon la razón de su trágica muerte con alguna depresión surgida de la falta de continuidad laboral, pero fuentes del canal oficial dijeron que estaba casi asegurada la presencia de Lemercier, en 1997, como conductora de un ciclo y, posiblemente, integrando el elenco de una tira.

Se había casado con Raúl Ortega, hermano de Palito y conocido en el ambiente artístico como Freddy Tadeo. Con él tuvo tres hijos: Pablo, de 26 años; Paula, de 22, y Julia, de 17. .

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