La nueva generación

El recambio actoral en la Argentina tiene varios nombres; después de muchos años de trabajo silencioso la popularidad parece comenzar a brillar para ellos.

Domingo 29 de diciembre de 1996

¿Qué tienen en común Natalia Oreiro, Diego Peretti, Juan Palomino, Leticia Bredice, Damián De Santo, Mara Bestelli, Nicolás Cabré y Victoria Onetto? ¿Cuál es el factor que puede unir a estos actores -entre 16 y 35 años- que, por distintos caminos, lograron cierta instalación en la televisión, en el cine o en el teatro? ¿Son la nueva generación que viene para quedarse? ¿Forman parte del recambio actoral?

Todo parece indicar que sí. El trabajo de muchos años les está dando resultado. Todos tienen cierta continuidad en el medio, que recién ahora están disfrutando en toda su dimensión.

La televisión, que se caracteriza en hacer aparecer o desaparecer gente, como por arte de magia, les ha dado un lugar que ellos no van a abandonar tan fácilmente. Aunque la mayoría coincide en que fue un buen año, o excelente, o bárbaro -según las diferentes opiniones-, ninguno se anima a definirlo como el mejor. Como dice Leticia Bredice, en coincidencia con Mara Bestelli y Natalia Oreiro: "El mejor año siempre es el que viene".

Son expresiones de deseo, pero no se puede negar que en esta temporada y la anterior tuvieron cierto protagonismo en los ámbitos donde se movieron.

Es así que vimos a Diego Peretti tirotearse dos años consecutivos en "Poliladron" y pronto lo veremos como uno de los jóvenes "guapos" de "El sueño de los héroes", la última película -todavía no estrenada- de Sergio Renán.

Victoria Onetto después de una excelente temporada con "Don Fausto" de Emilio Alfaro, tuvo consecutivos papeles en las películas "El mundo contra mí", "De mi barrio con amor" y "Carlos Monzón, el segundo juicio". Este año se subió a uno de los escenarios del Complejo La Plaza, en la piel de Julieta, la joven amante de Juan (Oscar Martínez). Y el éxito de "Gino" hizo que a Victoria se la viera diariamente en la pantalla del 13.

Si bien Nicolás Cabré viene de un año muy tranquilo, con unas pocas apariciones en "Hola papi" y de hacer de un niño rico con tristezas y rebeldías en un capítulo de "Poliladron", 1995 y el comienzo de 1996 fueron su "año de gloria". Nicolás, después de haber sido aplaudido, junto a Ana María Picchio y Ricardo Darín, en "Algo en común", recibió el premio ACE a la revelación y el Estrella de Mar en la misma categoría.

Leticia Bredice también tuvo lo suyo. Sus participaciones en "La malasangre" de Griselda Gambaro y "El jorobadito" de Roberto Arlt hicieron que se acercara a "autores que me encantan y que siempre leo". Además se estrenó, después de tres años, "Años rebeldes", en donde realizó su primer trabajo.

Juan Palomino fue el gitano de "Zíngara", el hijo de "El avaro" en el Teatro San Martín y encarnó a dos personajes conflictivos en "Poliladron" y "Verdad Consecuencia": "Fue un año muy caliente, lleno de emociones fuertes. Lo que hice con Adrián Suar me dieron vuelta la idea que yo tenía de la televisión".

Mara Bestelli, después de pasar 1995 en la piel de Julieta, la versión del clásico de Shakespeare que protagonizó junto a Gustavo Bermúdez, este año se metió en papeles más contemporáneos en "Verdad Consecuencia", "Modelos 90-60-90", y en "Como pan caliente". El teatro también ocupó su lugar. Trabajó en "En familia" en el Teatro Cervantes e hizo "un papel muy pequeño" en la "Evita" de Alan Parker.

Damián De Santo estuvo todo el año metido en la piel de Ariel, el abogado homosexual de la barra de amigos de "Verdad Consecuencia" y fue otro de los "guapos" de "El sueño de los Héroes".

Natalia Oreiro fue "la Lucía", la chica provinciana devenida en top model de "Modelos 90-60-90" y ya está grabando los primeros capítulos de la novela "Ricos y famosos", que la tendrá como protagonista desde enero en canal 9.

Sólo un buen año

Un buen año de trabajo no significa para estos actores -excepto para Victoria Onetto- estar instalados en la profesión. "En esta carrera es casi imposible considerarse alguna vez instalado, es una de las profesiones más inseguras que hay" dice Damián De Santo. Por su parte, Juan Palomino considera que "estoy en el vaivén. Ahora nadie está instalado, la flexibilización laboral nos perjudica a todos: podés trabajar tres meses y después chau. Es cierto que yo no me puedo quejar, tengo cierto nombre que hace que ya no tenga que repartir fotos en los pasillos de los canales".

Quizás fue por la inestabilidad de esta profesión que cuando Leticia Bredice decía a sus familiares que sería actriz, le preguntaban."Sí, pero ¿de qué vas a vivir?". Fue también el vaivén económico, el que llevó a Diego Peretti -junto a dos compañeros de "Poliladron"- a poner un bar en Vicente López: "para que ayude en los momentos difíciles".

En cambio, Onetto no se escuda en ningún falso pudor para considerarse instalada en su profesión: "Es una sensación muy íntima, yo llegué a todo lo que me está pasando como actriz después de muchos años de trabajo. Y creo que es algo sostenido, esto no es efervescente. Vivo de la actuación desde los 15 años y sé que es mi vida".

Si bien es cierto que el trabajo, la constancia, y la capacidad son factores importantes a tener en cuenta en esta profesión, ninguno de los entrevistados negó que "la suerte y las oportunidades" son también determinantes.

"Creo que he tenido mucha suerte, hay muchos actores con talento a los que les cuesta muchísimo mantenerse con la profesión. La oportunidad la deberíamos tener todos. Hoy somos muy pocos los que hacemos lo que realmente queremos" dice De Santo.

Diego Peretti, considera que también tuvo suerte, "pero creo que la supe aprovechar, cada personaje que tuve que componer, lo aprovechaba al 100 por ciento".

Victoria Onetto sale otra vez a diferenciarse de sus colegas: "Yo más que en la suerte, creo en el hacer, en el animarse. Están los eternos estudiantes de teatro que no se lanzan. Cuando quise entrar en un medio -como el teatro- en el que no había trabajado antes, simplemente fui, golpeé una puerta y dije quiero. Creo en el talento y en el no talento, eso está o no está. Pero es cierto que el talento sin trabajo tampoco sirve".

¿Cómo llegar?

El camino que recorrió cada uno de estos actores para llegar a donde hoy están, empezó de las formas más diversas e impensadas.

Para Juan Palomino todo comenzó como algo terapéutico: "Viví 15 años en Perú, y cuando volví a la Argentina, a los 18, me sentía muy solo y me era muy difícil comunicarme con los chicos de mi edad. Un día mi viejo pasó por el Conservatorio de La Plata, y se le ocurrió que me podía servir. Entré y acá estoy".

Leticia Bredice decía -cuando era muy chiquita- que iba a ser vedette, hecho que cambió cuando vio a su hermana mayor -que fue actriz- en un escenario y dijo "quiero hacer lo mismo que ella". Su hermana abandonó las tablas y Leticia las adoptó. "Creo que todo viene de mi abuelo, que era equilibrista en un circo", recuerda.

Tanto para Natalia Oreiro como para Nicolás Cabré, su derrotero -definido por ambos como corto y con mucho por aprender- empezó ligado al mundo de la publicidad. Natalia desde los 13 años y hasta los 16, cuando se transformó en Paquita de Xuxa, se metió en el mundo de los comerciales. Nicolás, por su parte, lo abandonó rápidamente ya que en un casting lo eligieron para participar en la comedia "Son de diez", donde estuvo los cuatro años que duró.

A Mara Bestelli, la actuación se le impuso por sobre la danza, la carrera que había elegido: "Mi maestro de danza me llevó para participar en una coreografía en "Bodas de sangre", una obra dirigida por Alejandra Boero; una vez allí me probaron para un papel chiquito, porque les había fallado una actriz. En otra oportunidad, fui al Teatro San Martín para bailar en un espectáculo infantil y también terminé actuando. Y yo que le doy importancia a las señales, pensé "me están diciendo -al menos- que empiece a estudiar`, y acá estoy".

Victoria Onetto y Damián De Santo llegaron casi por casualidad. Victoria, a los 14 años, acompañó "de curiosa" a un amigo a un casting para el programa "Chicas y chicos" de ATC. Ella quedó y su amigo -el principal interesado- no.

La curiosidad también lo llevó a Damián De Santo, a acompañar a un compañero del secundario a ver la filmación de una película: "No me podía ir, estuve como 13 horas. Después me puse a estudiar en la Casa del Teatro".

Diego Peretti, se ligó al mundo de la actuación a través de su fanatismo por el cine: "Veía la misma película dos y tres veces para ver el trabajo de determinado actor. Pero me decidí a estudiar a los 24 años, cuando me faltaban dos años para recibirme de médico psiquiatra, profesión que ejercí hasta el año pasado".

Lo que vendrá

Los sueños crecen, en cada uno de estos actores, a medida que se les van cumpliendo. Casi todos se sueñan ligados al cine, pero no todos para estar delante de cámara: "No me voy a morir sin dirigir una película" dice Juan Palomino.

A Mara Bestelli elegir el medio mucho no le importa, lo que quiere es "ser una actriz sólida y maleable".

Damián De Santo quiere simplemente poder vivir de lo que le gusta y poder "acceder a una casa con mucho campo fuera de la ciudad".

Nicolás Cabré simplemente sueña "con poder seguir en esto".

A la hora de buscar a un actor como modelo en sus carreras, cuesta encontrar nombres. Cada uno quiere construir su propio modelo, hacer su propio camino. Lo que sí tienen es mucha admiración por actores como Miguel Angel Solá, Jorge Marrale, Oscar Martínez, Jorge Mayor, Alfredo Alcón, Luis Brandoni, Patricio Contreras, Franklin Caicedo y Ricardo Darín. Para Victoria Onetto, "la gran madre actriz argentina" es Norma Aleandro, pero también tuvieron mucha devoción al hablar de Leonor Manso -a quien Leticia Bredice admira no sólo por su nivel profesional sino también "porque es igual a mi mamá"-, Alicia Bruzzo, Ana María Picchio y Silvia Montanari que fue "la mamá postiza" de Nicolás Cabré durante cuatro años en "Son de Diez".

Diego Peretti, por su parte, reconoce que tiene alguna influencia de Solá, de Ulises Dumont, de Federico Luppi y Héctor Alterio. "Cada vez que voy a componer un personaje no puedo dejar de pensar cómo lo hubieran hecho ellos".

Para Bredice es muy difícil decidirse por algún actor: "Es que todos son muy guapos, los viejos de este país son muy lindos" dice muerta de risa.

El momento del encuentro para hacer las fotos se pobló de saludos, reencuentros y presentaciones. Siete caras cada vez más conocidas (Bredice no estuvo presente porque se esguinzó un pie) no pudo menos que ocasionar cierto revuelo, la gente en la calle se daba vuelta para mirar y preguntarse si eran realmente "los de la tele". Les costaba reconocer en el grupo a personajes tan dispares como el gitano de "Zíngara", al "Tarta" de "Poliladron", a la modelo de la novela de las 6 de la tarde, a Ariel, el de "Verdad consecuencia" o a la hija de "Gino".

Cuesta trabajo creerles cuando dicen que este incipiente pero creciente éxito no les cambió la vida. Si hasta el guardián de un edificio no se animó a retarlos cuando se subieron en malón a una pequeña fuente para ser fotografiados. Sólo lo hizo -y muy tímidamente- cuándo un superior lo reprendió a él por su inesperada quietud.

Verónica Pagés

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