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Una argentina en Hollywood

Andrea Dopaso narra su experiencia de trabajo en el rodaje de "El Hombre Araña 2"

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LA NACION
Sábado 10 de julio de 2004

Con un título de arquitecta bajo el brazo, llegó a Los Angeles por primera vez en 1990 gracias a su participación en el rodaje del film "Naked Tango", sin hablar una sola palabra de inglés ni tener allí contacto alguno con el mundo del cine.

Para la porteña Andrea Dopaso, muchas cosas pasaron a lo largo de los últimos 14 años, en los que permaneció en Estados Unidos. Hoy tiene un bien ganado lugar en el mundo del diseño, la escenografía y la dirección artística de las producciones de Hollywood, a juzgar por la frecuente aparición de su nombre en los créditos de películas de gran éxito como "Batman y Robin", "Belleza americana", "El Grinch", "Mensaje de amor", "Van Helsing, cazador de monstruos" y "El Hombre Araña", en todos los casos como diseñadora de escenarios.

Hoy, a los 42 años, Dopaso prosigue su camino ascendente en la meca del cine gracias a su participación en "El Hombre Araña 2", experiencia que narra a LA NACION desde su oficina de Los Angeles: "Trabajé durante mucho tiempo en la elaboración de los sets en los que me tocó trabajar. El más interesante de todos fue sin duda el del muelle en donde trabaja el villano Otto Octavius, encarnado por Alfred Molina, una estructura portuaria de hierro que remite a los años 40. El diseño en sí mismo no era interesante, construido sobre agua y con una máquina instalada de hacer olas. Pero lo más fuerte es que se destruye poco a poco en el agua, con lo que se involucra muchísimo más trabajo del que puede imaginarse: diseñamos hasta la última tuerca en escala real sin poder ocultar la estructura. Estaba todo a la vista".

Para Dopaso, el trabajo de diseño y ambientación del film marca como ningún otro el carácter de esta secuela. "El director, Sam Raimi, quería sobre todo que el Hombre Araña pudiera aparecer en una ciudad que fuera reconocible para cualquier espectador por más que volara sobre cualquier edificio", describe.

Semejante exigencia le dio perspectivas muy realistas a la producción. "Para la escena de acción que se desarrolla en la torre del reloj -detalla- empezamos con un set de más de un millón de dólares, y si bien terminó siendo más pequeño siempre tuvimos que trabajar con dimensiones muy realistas. Cada vez que el Hombre Araña aterriza en algún techo está rodeado por arquitectura diseñada en gran escala. Basta decir que la cara del reloj tiene el mismo diámetro que el Big Ben. Es que a medida que se trabaja en producciones de más alto presupuesto uno pierde la dimensión de lo que está haciendo."

Trabajo artesanal

De todas maneras, Dopaso subraya que los escenarios fueron diseñados por ella en forma muy artesanal, a lápiz y sobre una mesa de dibujo. "Después, la gente de efectos visuales los traslada al mundo de los efectos generados por computadora. Son dos mundos separados", agrega.

Dopaso dice que nada le fue fácil en su búsqueda de hacerse camino en Estados Unidos pese a su experiencia previa en el cine argentino. Todo lo contrario: "Empecé haciendo maquetas y dibujos para decorados en «Yo, la peor de todas» y «Flop», entre otros. Y cuando llegué aquí aprendí de a poco que por más títulos que uno tenga eso importa muy poco mientras no se haya hecho una película. Empecé pintando decorados ad honórem y luego llegué de a poco al cine independiente, un buen campo de aprendizaje donde tuve oportunidades para mostrarme y también para equivocarme".

Hasta que, finalmente, logró dar un examen y presentar sus trabajos para ser aceptada en el sindicato de su especialidad, lo que le abrió las puertas para trabajar en las producciones de los grandes estudios. "Creo que aquí se puede llegar lejos y el secreto pasa por ignorar las diferencias entre el país de origen y este lugar. En un momento, por ser argentina, llegué a creerme que era Gardel. Y si hubiese sido consciente de la competencia que hay aquí y del nivel de la gente que aspira al trabajo que hoy tengo, quizá no me hubiese animado. Por suerte, en mi caso, la ignorancia fue una bendición."

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