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Una tendencia que se extiende en la gente de entre 25 y 35 años

La moda de los after-office convoca cada vez más profesionales y ejecutivos

Información general

Acuden atraídos por el público de perfil clásico; salen los miércoles y descansan el fin de semana

Frente al espejo del baño del estudio, se arregla el pelo y cambia sombras opacas por brillantes. Son cerca de las 19 de un miércoles de invierno, pero, dentro de pocas horas, Marcela Cócero estará bailando con amigas y compañeras en una disco céntrica como si fuera un sábado a la madrugada.

Entonces dirá que hace tiempo que no sabe de un buen lugar para que la gente de su edad vaya los fines de semana. Es abogada, tiene 32 años y encontró en las salidas de los miércoles una excusa perfecta para cortar la rutina de la semana y conocer gente afín, profesionales que trabajan y están en la misma onda.

Que eso sea posible sin trasnochar es la principal razón para que Marcela sea una de las 8000 personas que, en promedio, llenan cada miércoles los after-office, una tendencia entre los oficinistas y profesionales porteños que también seduce a ejecutivos extranjeros acostumbrados a que la diversión empiece temprano.

Estos espacios especialmente pensados para quienes salen de sus trabajos, y que otros días de la semana funcionan como discotecas convencionales, abren alrededor de las 19 y cierran a las 2.30, aunque la mayor parte de los asistentes se retira apenas pasada la medianoche, después de bailar música dance, pero también temas de más de dos décadas.

Sus organizadores se animan a definirlos como un "fenómeno social" y dicen que contribuyen a descontracturar las relaciones laborales, porque jefes y empleados rompen con el vínculo formal que mantienen dentro de las empresas.

Además, aseguran que como el público es homogéneo, compuesto en general por profesionales de entre 25 y 35 años, estos lugares también sirven para encontrar una pareja con intereses y actividades comunes.

Onda y perfil clásico

María estudia psicología y trabaja en un estudio jurídico. Hace un año conoció a Alejandro, analista de sistemas, en un after-office y juntos siguen eligiendo reunirse allí con amigos para comer y bailar. "Los fines de semana Buenos Aires no tiene onda para nuestra edad; acá venimos a relajarnos cuando salimos del trabajo y sabemos que a la 1 estamos en nuestra casa", dice María.

"Había dejado de salir durante 7 años, pero esto es diferente: me queda a un paso de mis oficinas y siempre conozco gente interesante", dice, con una botellita de champagne en la mano, Alejandro Wintour, de sobrio traje azul, que tiene 33 años y es consultor financiero.

El look de Wintour no desentona con el del resto de los varones que frecuentan los after-office, pues para entrar a la mayoría de los hombres se les exige estar de traje o elegante sport. La única excepción se hace con los creativos publicitarios y los rugbiers, que también son habitués, porque por sus actividades se visten con menos formalidad.

A las mujeres no se les permiten microminis ni escotes que no se animarían a usar delante de su jefe.

"La idea es que nadie vuelva hasta su casa para producirse, que no estén vestidos como para salir un fin de semana. El perfil es muy clásico: no queremos chicos con gel y aritos, ni chicas semidesnudas, sino gente que acaba de salir de su trabajo", dice a LA NACION Sebastián Barceló, uno de los organizadores de Museum, en Perú al 500, donde cada miércoles se dan cita cerca de 3000 personas.

Situado en Puerto Madero, Opera Bay es otro de los puntos cada vez más elegidos por los oficinistas: hace un año, cuando comenzó, reunía a 700; ahora, llega a convocar a 5000 por miércoles.

"Es gente que no se ve en otros lugares porque no sale los fines de semana. En vez de anotar teléfonos, se pasan sus tarjetas personales. Casi todos hacen reservas para comer; se anotan en listas que les mandamos por mail", dice Roberto Fernández, organizador de Opera Bay.

Además de las listas que se manejan por correo electrónico e invitaciones personalizadas para ejecutivos de grandes empresas, los dos after-office tienen arreglos con hoteles cinco estrellas para que la movida también sea conocida por extranjeros. "Vienen unos 350 por miércoles", dice Hernán Lange, otro de los organizadores de Museum y uno de los precursores de esta movida.

"Empezamos hace un año y medio con fiestas itinerantes para un público selecto, que en realidad eran muy parecidas a los happy-hour (franjas horarias en las que por el precio de una bebida se pueden tomar dos)", cuenta Lange.

En el camino, los after-office ganaron en sofisticación, ofertas de gastronomía (pues se puede comer a la carta) y entretenimientos (hay shows en vivo, pantallas gigantes donde se transmiten partidos de fútbol), pero son fieles a sus orígenes: en ambos rige el dos por uno para todas las bebidas; el de Opera Bay es de 19 a 21.30; el de Museum, de 19 a 22.

Ricardo Fariña, abogado de 45 años, y Kike Fay, bancario, de 42, cuentan que hicieron de los after-office una preciada parte de su agenda semanal: "¿Si también salimos los viernes y los sábados? No: los fines de semana descansamos".

También en japonés

  • "La casa se reserva el derecho a la chomba", reza una de las leyendas del Chachachá Club, en Defensa 683, donde el actor Alfredo Casero acaba de presentar el primer after-office japonés. Allí hay tapas y tragos con sabor a Oriente. Esta versión under también se hace los miércoles y, además de música y comida, se puede disfrutar de shows que en el subsuelo del lugar protagoniza Casero junto con otros actores. También resulta una buena ocasión para volver a reírse con viejas emisiones del programa televisivo Chachachá, que son proyectadas en el local, en pantalla gigante.

Agenda

Museum
En San Telmo

Organizado por Sebastián Barceló y Hernán Lange. Reúne a 3000 personas cada miércoles. Funciona en Perú 535, los miércoles, de 19 a 2.30. La consumición mínima es de 10 pesos y ofrece happy hour (dos bebidas al precio de una), de 19 a 22.

La semana próxima abrirá el martes, en coincidencia con el Día del Amigo.

Opera Bay
En Puerto Madero

Organizada por Roberto Fernández. Cada miércoles se dan cita 5000 personas. Funciona en Cecilia Grierson 225, los miércoles, de 19 a 2. La consumición mínima es de 10 pesos y ofrece happy hour de 19 a 22. .

Por Mercedes Funes De la Redacción de LA NACION
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