Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Grabaciones / La página de los discos

Jairo: trovador y ferroviario

Espectáculos

Presenta un álbum de canciones sociales e historias de amor

Por   | LA NACION

Con importantes cuotas de talento y a fuerza de trabajo, Jairo se ha ganado el derecho al eclecticismo que se manifiesta en esta placa.

Desde que partió de la estación de trenes de su pueblo natal -momento al que el poeta Horacio Ferrer hizo referencia en la "Milonga del trovador"- Jairo tomó la canción popular como horizonte, sin censurar demasiado las formas de llegar. Puede o no gustar la manera como aborda ciertos estilos, pero nadie podrá decir que lo hace con temeridad, de atrevido nomás.

Cargó la música y la llevó como trenes por estaciones. Rancheras de infancia, rock & roll de adolescencia. La atención en Piaf o Brel, entre otros artistas, lo acercó a la canción francesa durante una estada en Europa que duró casi dos décadas. Y mientras tanto, la obra de Piazzolla-Ferrer, los textos de Borges, el folklore de Yupanqui, las canciones de Gardel, varios trabajos compositivos con Daniel Salzano (a principios de los noventa y a fines de esa década, con el CD "La balacera"). Y luego el trío creativo -Hamlet Lima Quintana, Oscar Cardozo Ocampo, Jairo- para "Diario del regreso", en tributo al Che Guevara.

Además de ecléctica, "Ferroviario" es también una placa de duetos, una vez más con Salzano y con Yaco González -hijo de Jairo y productor del material- y de complicidades con invitados como León Gieco y Sandro. Esto no es una simple ocurrencia de quien firma abajo. La contratapa lo expresa claramente: "Compuesto por Jairo. Escrito por Daniel Salzano. Producido por Yaco González".

Aunque el diseño gráfico del álbum acompaña la idea del título del CD, el trío decide retratar en 14 pistas las más diversas situaciones. Poco se puede agregar a la definición que dio el cantante acerca del primer tema de la placa, durante una charla con LA NACION, a fines del último año, mientras estaba grabando este material: "Es un homenaje a un porcentaje alto de la Argentina que tiene un sentimiento muy profundo por el ferrocarril, por lo perdido, pero que va más allá de la nostalgia", decía.

El trabajo de Salzano acompaña el eclecticismo musical de la placa. Ir para el lado testimonial, girar hacia una canción de amor y luego retornar hacia la realidad actual (o de algunos pocos años atrás) da resultados con suerte dispar. Entre las escenas donde se describe a un dios que saca fotos con una cámara Kodak y las imágenes plasmadas en "Tristezas de Amador" o "Soldados de plomo" hay un amplio abanico de historias y de maneras de expresarlas.

La de "Espartaco el gladiador" parece un cuento fantástico, dentro de un circo que llega a Cruz del Eje, musicalizado hace siglos. "El ángel de la cancha", según se intuye desde el título, es un homenaje futbolero. "Los hermanos Estampida" son dos huerfanitos devotos de San Roque y de la Mona Jiménez que dejan publicar aquí su prontuario. "Pulsera de oro macizo" adquiere total sentido una vez que la complicidad de la inconfundible garganta de Sandro surge en el penúltimo track del álbum. Habla de un hombre que quiere comprar un auto y pasa por ofertas de dudosa procedencia hasta dar con un Impala, propiedad de mismísimo Roberto Sánchez.

Caricaturas y tristezas

Mientras que el tema anterior suma a la idea desopilante una cándida caricatura que Jairo y Sandro hacen de sus años mozos, "Tristezas de amador", en cambio, debe de ser una de las letras más originales de Salzano. Con las voces de Gieco y Jairo se relata en tercera persona la anécdota de cuando a un tal Amador lo viene a buscar la tristeza. "Pero al verla tan flaquita, tan hermana de la muerte", el protagonista se apiada, seduce y enamora a su tristeza hasta olvidarse de ella.

También toma vuelo en "Soldados de plomo": "Y yo le caminaba los suspiros", dice entre momentos que memoran desconsuelos e imágenes felices. "Mujeres" (donde otra vez hay un Amador de protagonista) se redondea con los arreglos musicales. Y más tarde llegará la "Madre Zoraida" para escuchar los pedidos de otro Amador.

En "Desaparecidos", el trío (autor, compositor, productor) marca un fuerte contraste entre música y letra. Se trata de una pieza que podrá tomar desprevenido a más de uno. "La canción de los 30 millones no se baila ni tiene sonido" se escuchará en medio de una animada estructura pop de melodías felices. Algo similar puede suceder con "Guevarita" en los oídos de quienes ya escucharon la obra conceptual "Diario del regreso".

Así transcurren algo más de 50 minutos de canciones. Con letras en diferentes tesituras (homenajes, chicos de la calle, inseguridad, vías muertas y originales historias de amor) y músicas que pasan por toques mexicanos, españoles, caribeños, levemente rockeros o de una canción pop universalizada que siempre se adaptan a la voz de Jairo.

Ferroviario
Jairo

El ferroviario, Tristezas de Amador, Soldados de plomo, Desaparecidos, El fugitivo, Mujeres, Espartaco el gladiador, El ángel de la cancha, Maldita sea, Los hermanos Estampida, La reina Cobra, Guevarita, Pulsera de oro macizo, Madre Zoraida (DBN). .

  • Acompaña esta nota los fragmentos de las canciones "El ferroviario", "Tristezas de Amador" y "Soldados de plomo", de Jairo
  • TEMAS DE HOYProyecto de reforma laboralMauricio MacriEl caso Mariano BeneditCristina Kirchner