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No todas las leonas juegan al hockey

A los 29 años, Sandra Vázquez es la armoniquista de León Gieco. Blusera de alma, la chica se siente una rareza en un ámbito que asegura es bastante masculino

Viernes 30 de julio de 2004

Con un instrumento tan pequeño como la armónica, Sandra Vázquez hace maravillas. León Gieco lo sabe hace tiempo ya. Sandra conoció al músico en 2001 y, a partir de allí, fue su invitada en unas 30 presentaciones y participó en dos temas ("El Imbécil" y "La mamá de Jimmy") del disco "El Vivo de León". Aún hoy, Sandra no puede creer cómo conoció a Gieco. "Estaba en una casa de música, de la que yo era cliente y me dejaban probar las armónicas, y de repente León se me acercó y me felicitó. Nos quedamos charlando de blues un largo rato y, en un momento, me pidió mi número y me preguntó si me animaba a tocar con él. Pasaron como tres meses sin noticias; ya había perdido la ilusión, cuando un miércoles a la noche me llamó para decirme que ese viernes presentaba "Bandidos rurales" en el Opera y quería que fuera... Encima, nunca había escuchado temas de él, yo sólo escuchaba blues. Tuve que buscar de apuro las canciones que me dijo y practicarlas. Por suerte todo salió bien y a partir de ahí me sigue invitando", confiesa esta porteña, de 29 años, que el 11 de agosto participará también del show "León Gieco y su planeta de mujeres" (en La Plata, con Liliana Herrero y Carina Alfie, entre otras).

Sandra empezó a escuchar a Bob Dylan a los 20 años; le gustó cómo sonaba la armónica y se compró una, aunque "no entendía nada". Le pasaron el teléfono de una persona que daba clases y comenzó a alimentarse poco a poco de blues. Por las noches iba sola (sus amigas se negaban a acompañarla) a los bares de La Boca, de estricta concurrencia blusera y masculina. "Era una época donde tenía unos pocos pesos y corría enseguida a las disquerías: también escuchaba a los Rolling Stones. No encontraba mucha difusión del blues de Chicago. Un día compré un disco del armoniquista Mark Hummel y el vendedor me dijo: "¿Quién es, tu primo?""

Nada le resultó fácil, pero siempre tuvo habilidad para la música. "Pienso que el blues hay que sentirlo; si no, no se puede tocar. Es como una forma de vida. Ser mujer me beneficia, porque es raro ver a una mujer tocando este instrumento. Pero me costó más perderle el miedo al escenario." Nueve años después de escuchar los primeros acordes de Dylan, Sandra sobrevive en la música, dicta clases, sueña blues y, además de ser parte de un trío junto a Ciro Fogliatta -sí, el de Los Gatos- y Juan Carlos Pueblas, se ha convertido en una de las mejores armoniquistas del país.

Sebastián Torok

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