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De estreno: Victoria Branca, con su primer libro

Walt Whitman y Pablo Neruda como fuentes de inspiración

Sábado 31 de julio de 2004

"Siempre me gustó escribir. A los 10 años ensayaba poesías; en la secundaria la escritura era un espacio para mí. Solía redactarlas para mis amigas, que se las regalaban a sus novios", sonríe Victoria Branca, esposa de Enrique Mallea, sobrino nieto del famoso escritor argentino Eduardo Mallea.

Feliz en su casa de El Talar de Pacheco Country Club, vuelve sobre sus pasos. "Comencé a estudiar filosofía, pero dejé cuando me casé y fui a vivir a Boston y después a París. Al tiempo llegaron mis hijas -tengo cuatro-Victoria, Clara, María y Belén, que hoy tienen entre 6 y 13 años." La zona que eligió para vivir fue alguna vez el campo de los descendientes del general Angel Pacheco.

Branca acaba de editar su primer libro, Con los pies desnudos (Editorial Simurg), en el que presenta breves relatos y donde revela con firmeza el mundo de los sentidos. Se destacan El cáliz de plata, El beso de un ángel, Leyenda y La mirada de Eros.

"Las ideas me surgen sin pensar -cuenta-, como si fueran voces o frases de personajes propios que se expresan. Pero también hay una cuota de fantasía, que surge a medida que mi imaginación vuela."

Estudió counseling y se entrenó como facilitadora de grupos en México y Estados Unidos; trabaja en procesos de duelo y representa en nuestro país a la doctora Elizabeth Kubler Ross, en esos temas.

-¿Cómo armaste tu libro, en el que surge el tema de los pies desnudos?

-Muchos de mis personajes están descalzos, pero no sé cómo surgió. Desde chica me sentí incómoda por tener los pies muy grandes -calzo 41- y me traumatizaba en el colegio verme con el vestido punto smock y los zapatos tan grandes.

Con el aporte de su madre -que también incursionó de joven en la escritura-, avanza con confianza en este métier, al que tanto tiempo dedica. Cuenta que conoció ocasionalmente a otro amante de la literatura, Armando Beilín, que se convirtió en su guía literario. "Intercambiamos información y su ayuda fue muy importante para mí", agrega.

-¿A qué segmento de gente apunta tu libro?

-A partir de la tapa diría que es para un público femenino, porque tiene el cuadro de una mujer mirando una pequeña caja y pertenece al pintor J. W. Waterhouse, del siglo pasado, muy dedicado a mitos y leyendas. Mi hija de 13 años lo leyó y le sorprende que su mamá haya hecho un libro; también mi marido me incentivó para que me dedicase a la escritura. Me critica con objetividad: me dice todo lo bueno y lo malo. Y esto es muy positivo.

Reflexiones

Victoria Branca cuenta que sus momentos de inspiración se suceden por las mañanas, generalmente cuando sus hijas están en el colegio; también cuando camina ensimismada y bordea el lago o los amplios espacios verdes de El Talar. Otro de sus rincones favoritos es su pequeño escritorio, armado en el altillo, donde la pared está cubierta de libros de counseling, psicología sobre duelos y pérdidas, psiquiatría, espiritualidad, educación, filosofía, mitos y leyendas, y muchos de poesía como los de Pablo Neruda y Walt Whitman. "Es que la poesía es como un perfume", dice.

Clara Zapiola

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