"Tengo infinidad de carpetas y cuadernos, que suman miles de kilos", revela el periodista Foto: Ricardo Pristupluk
Juan José Lujambio, 66 años, es un profesional que ostenta una singular trayectoria, basada en la devoción, vocación y "contracción" al trabajo. Dueño de una memoria prodigiosa, conoce y maneja incalculable información relacionada al fútbol; estadísticas y datos que lo convierten en una suerte de archivo y biblioteca humana. Admirado y reconocido por colegas, seguidores y fanáticos, lo distinguen con el apodo de "maestro", que bien supo ganarse a fuerza de trabajo y de manifestar constantemente que, por sobre todas sus virtudes laborales, es un hombre de bien.
Con 47 años de trayectoria, trabaja desde 1979 en Radio Mitre (AM 790). En la actualidad, se desempeña todos los domingos en el "Super Olé Deportivo" (de 12 a 21), que conduce Juan Pablo Varsky, donde es la figura clave a la hora de brindar desde "estudios centrales" (término de su autoría, al igual que "superclásico") toda la compleja información sobre los resultados de los encuentros futbolísticos, los autores de los goles, la tabla de posiciones y lo que se jugará en la próxima fecha, además de toda una serie de datos de su propia fuente y cosecha. Los viernes, en el ciclo nocturno de Lalo Mir, "Lalo bla, bla", propone historias del deporte: clubes, efemérides, jugadores, curiosidades, anécdotas y coincidencias. También realiza una columna especial en los distintos partidos que se juegan en horario nocturno durante la semana (River, Boca y la selección nacional).
Cuando Lujambio llega a la entrevista con LA NACION, se puede observar su cordialidad, su buen carácter y, fundamentalmente, el respeto y cariño con que lo recibe la gente, desde los ordenanzas hasta los conductores y productores de los distintos programas de la emisora.
Si hay una cualidad que distingue al maestro Lujambio es la verborragia, además de ese tono de voz inconfundible que hoy identifican tanto oyentes como especialistas, aunque su rostro no es conocido. Alto, calvo, de físico contundente, se sienta frente al micrófono y comienza, casi sin darse cuenta, a hablar de ese trabajo que lo apasiona y en el que pone "la misma responsabilidad y energía del primer día".
"Soy un privilegiado -dice a manera de saludo-. Trabajo desde chico en mi primera y gran vocación. Recuerdo que ya en tiempos de la escuela primaria, en mi Marcos Paz natal, hasta donde llegaba a caballo a la escuela (saqué la cuenta, y durante esos años recorrí 11 mil kilómetros para llegar) anotaba la formación de los equipos, los goleadores, los expulsados, las recaudaciones, los penales y luego los leía en voz alta, sin darme cuenta de que estaba haciendo mis primeras prácticas radiales.
-¿Cuándo se produce su ingreso en la radio?
-Casi por mi curiosidad y admiración hacia los deportes. Fue en 1957, cuando acompañé a mi madre, que debía operarse en el hospital Rivadavia, y me acerqué al edificio donde funcionaban tres radios, Rivadavia, Argentina y Del Pueblo (en Santa Fe 2043). Yo buscaba autógrafos de esos grandes del relato deportivo y los esperaba a la salida. Después me corría hasta Arenales 1925, desde donde trasmitían Radio Mitre y Antártida, y me llevaba feliz la firma de Luis Elías Sojit, Rodríguez Armesto, el padre de Zavatarelli, Alfredo Arostegui (el relator olímpico), Lalo Pelliciari. Precisamente en una de mis recorridas es que me encontré con ese grupo de notables comentaristas que eran Alfredo Curcu, Héctor Rombys, Víctor Francis y Julio Lorusso y les pedí una oportunidad de trabajo. La primera posibilidad se dio en el programa "Aquí Tigre", en Radio del Pueblo. Y allí, pasé varios años junto a Alfredo Curcu siguiendo la campaña de Boca. Luego seguí con Bernardino Veiga, Ricardo Arias y Cherquis Bialo. Hacía un recorrido por las canchas, recogía información y datos, y elaboraba las estadísticas. Comenzaba a mediodía y terminaba alrededor de las 20. En 1960, por sugerencia de Rombys, comencé a realizar el trabajo de reseñar y dar ese tipo de informaciones que yo registraba, desde los estudios centrales.
-Y luego se inserta en el equipo de Fioravanti
-En 1965, Amleto Madaleno, un hombre destacado del grupo de Fioravanti, me acercó la propuesta de integrar su equipo. Y así fue que comencé a estar junto a ese hombre que era un dandy, un caballero. Le decían "La voz de platino" y allí se acuñó la famosa frase "Atento Fioravanti". Fue una experiencia más que enriquecedora y era en Radio El Mundo, que trasmitía por cadena nacional y se escuchaba en todo el país. A partir de 1968, ingreso en la "catedral", Radio Rivadavia, para desempeñarme junto a otro monstruo: José María Muñoz, un hombre con una capacidad de trabajo impresionante, de 12 a 13 horas diarias. Allí no sólo integraba el staff de "La oral deportiva", sino que también participé activamente en "El Fontana Show", junto a Fontana, Rina Morán y Beba Vignola, y en "La vida y el canto", con Antonio Carrizo. Eran dos ciclos emblemáticos en años en que Rivadavia tenía una fuerza y una audiencia tremenda. En 1971, aparecí en un semanario, como la voz más conocida de la radio, junto a figuras internacionales. Recuerdo que Muñoz se enojaba porque yo daba primicias en otros programas, pero yo pienso que la información hay que brindarla en el momento en que surge.
"Labor detectivesca"-¿Cómo continúa la aventura radial?
-Hasta 1973, permanecí en Rivadavia; luego pasé por Belgrano con el equipo de Pablo Zaro, Néstor Ibarra y Ricardo Podestá. Del 74 al 79, integré el staff de "Dinámica", con Juan Alberto Mateyko, que iba los domingos de 9 a 13, y que era un programa muy escuchado. En el 79, Julio Moyano, un hombre clave en la historia de la radio, me llevó a Radio Mitre, donde surgió un ciclo que cambió el estilo, contenido y formato de los programas deportivos: "Sport 80". Estaban Néstor Ibarra, Diego Bonadeo, Roberto Eguía, Marcelo Araujo, Adrián Paenza y, posteriormente, se incorporó Víctor Hugo Morales. Es decir que en retrospectiva puedo decir que acompañé desde mi modesto lugar de trabajo a muchos relatores de gran popularidad y audiencia: Curcu, Veiga, Fioravanti, Muñoz, Morales, Jorge Bullrich, Caldiero, Alejandro Fantino y, actualmente, con los dos jóvenes relatores de Mitre: Adrián Moll y Marcelo De Paoli. Pero no quiero olvidar a otros destacados conductores con quienes tuve el placer de colaborar: Fernando Bravo y Julio Lagos.
-¿Cuál es la fórmula para llevar a cabo su tarea?
-Una gran contracción al trabajo, responsabilidad, honestidad, concentración y, fundamentalmente, ejercitar la memoria. Todos estos condimentos, como en una buena receta de cocina, permiten ir acumulando los datos sobre goles, juegos olímpicos, selección argentina, formaciones de equipos, clubes argentinos y del exterior, y fechas precisas. Y todo al servicio del fútbol, que es "el mayor imperio bajo el sol, y la pelota es universal". También me gusta mucho aplicar una frase muy sabia que dice "Para aprender, leer; para discutir, saber". La lectura y la búsqueda de información son imprescindibles en esta profesión. Me nutro de diarios, libros y revistas nacionales y del exterior. Y para la cobertura de los mundiales, aprendí muy bien la pronunciación de los apellidos de países como Rusia, Suecia, Checoslovaquia, Alemania, Rumania, etcétera. Ultimamente me intereso mucho por la historia de los pueblos de donde surgen los grandes ídolos. Así como en una época me encantaba conocer los nombres completos de los jugadores, como Mario Emilio Heriberto Boyé, ahora investigo sobre O´Brien, partido de Bragado, localidad donde nació Fernando Cavenaghi. Fillol es de San Miguel del Monte; Olarticoechea, de 25 de Mayo; Cangele, de Francisco Madero. Es casi una labor detectivesca, tengo infinidad de carpetas y cuadernos, que suman miles de kilos. A veces pienso que lo que no está en esos apuntes, igual está en mi cabeza. Pero el otro gran secreto es saber en qué momento dar esa información precisa, una estadística o una anécdota. Sin estar en las canchas, a veces sin conocer a los jugadores, y sin asistir a los mundiales. Tan sólo fui al del 72, en Chile y al del 74, en Alemania.
Lujambio despliega sobre la mesa de trabajo algunas fotocopias que nos entrega a manera de souvenir, con información sobre los 25 goles de Maradona en la selección, los argentinos en los mundiales, los que más jugaron, los que hicieron más goles. Ese es su más preciado tesoro. Un tesoro que cuida pero que no mezquina y que siempre está a disposición de todos los estudiantes de periodismo deportivo que constantemente lo frecuentan y, como todo el resto, tratan "al maestro, con cariño".
Alicia Petti
La revista Gente lo eligió como la voz más conocida de la radiofonía de ese año. Su foto apareció junto a las de Susana Giménez, Pablo Neruda, Juan Carlos Castagnino, Henry Kissinger, Mao Tsé Tung e Indira Gandhi, entre otros.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires le entregó una plaqueta a la trayectoria, junto al maestro Ernesto Duchini. Días después la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires le dio un diploma por su actuación en la "Radiofonía de la época de oro".
El 4 de mayo recibió el Martín Fierro a la trayectoria, junto al periodista Ulises Barrera.
Recibió el premio Deportea a la trayectoria.
El Círculo de Periodistas Deportivos le entregó la plaqueta al Periodista Amigo".
Premio Jorge Newbery a la trayectoria.