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Experiencia basada en un hecho real

Jueves 02 de septiembre de 2004

"Un acto de comunión". Textos e intérprete: Lautaro Vilo. Guitarra, arreglos y banda sonora: Adolfo Oddone. Escenografía y vestuario: Cecilia Zuvialde. En Espacio Callejón, Humahuaca 3759. Funciones: Miércoles, a las 21.

Para concretar esta experiencia, el autor y actor Lautaro Vilo parte de un hecho real que el mundo conoció a través de una noticia periodística. En Alemania, un hombre adicto a Internet realizó un acto de canibalismo. Fue juzgado y durante el juicio se mostró como un ser sumamente inteligente y "normal". Este punto de partida le sirvió al dramaturgo para confeccionar cinco monólogos breves. Completó la historia de ese ser también a partir de su experiencia personal. Vilo da forma a un nuevo personaje, y en esa reconstrucción le aporta a aquel hombre una familia conflictiva, una vida sin expectativas, una realidad desapasionada y una relación con el deseo muy particular, que termina justificando su acto final.

Vilo llega a escena acompañado por el guitarrista Adolfo Oddone. Se sientan en banquetas altas. Uno narra y el otro lo sigue con su música. Entre uno y otro monólogo el actor interpreta temas de Lou Reed, Norah Jones y Kurt Cobain, entre otros.

La narración siempre es muy lineal. No hay emoción al decir esos textos que van describiendo la vida de un hombre común, desde la niñez. Por momentos el actor reitera algunas palabras que posibilitan al espectador afirmar datos sobre un ambiente, una realidad particular. Luego la descripción se torna más intensa. Los hechos que se cuentan son escalofriantes. Las palabras generan imágenes muy potentes. No es necesario aportarle intención al relato. Cada espectador, en su cabeza, reconstruye escena tras escena. Hay algo de peligro en eso. Para algunos, seguramente, ellas pueden ser muy violentas, muy repugnantes. No está en la intención del narrador que eso suceda. El sólo pretende hablar de otra cosa: hasta dónde nos puede llevar el querer completar el deseo de otro. Y allí la reflexión queda por cuenta de quien tiene ganas de involucrarse con esta historia ¿tan cruel?, ¿tan bella?, ¿tan descarnada?

El espectáculo es potente, y el intérprete, sobre todo, da cuenta de que es un buen autor. Sabe provocar, sacarles mucho provecho a las palabras, valorizarlas en su justa medida y lograr lo que enuncia el título del trabajo: "Un acto de comunión", intenso, con los espectadores que, muy atentos, llegan al final del relato muy conmocionados.

Carlos Pacheco

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